El licenciado Fabricio Pistrilli se refirió a conceptos claves de la Educación Física y la preparación deportiva actual, óptica desde la cual analizó el entrenamiento en la fuerza policial, que integra, y en el sistema escolar. El entrenador boxístico estuvo acompañado por el doctor Raúl Sapetti, traumatólogo e integrante de su equipo, quien coincidió con severas críticas al ámbito educativo y por la situación que atraviesa el personal policial.
Fabricio Pistrilli. "En las escuelas sobran juegos y falta entrenamiento físico"
Entrevista con el licenciado Fabricio Pistrilli, entrenador de boxeo. Un boxeador tardío y la huella de Roque. La necesidad de la fuerza y el equilibrio.
Por Julio Vallana
Entrevista a Fabricio Pistrilli. "En las escuelas sobran juegos y falta entrenamiento físico".
Dos logros
—¿Dónde naciste?
—En Paraná, en 1981, en avenida Churruarín, antes de Grella, donde viví hasta los nueve años.
—¿Cómo era la zona?
—De casas grandes y antiguas; estaba la fábrica de soda Z5. Fui a la Escuela Hernandarias e hice natación y jugué al fútbol en el Club Patronato.
—¿Otros juegos y lugares de referencia?
—A la bolita y a subir a los árboles, e íbamos a los jueguitos en El Pool.
—¿Qué actividad laboral desarrollan tus padres?
—Mi viejo es albañil, y tuvo su propia empresa, y mi vieja, ama de casa.
—¿Qué deporte practicaste primeramente?
—Fútbol, en Paracao, Neuquén y campeonatos libres, e hice vóley y natación.
—¿A cuál te dedicaste más?
—Al fútbol; a los 16 años estuve en la sub 20, y dejé a los 21 porque me podía lesionar, cuando me dediqué al boxeo y al gimnasio, en 2005.
En la fuerza, falta fuerza
—¿Sentías una vocación?
—Decía que iba a ser policía y profesor de Educación Física, y lo logré.
—¿Por qué policía?
—Mi abuelo lo era. Entré a la escuela en 2004 y también fui aspirante en la Escuela del Ejército Sargento Cabral, pero mi vieja estaba mal de salud y me vine luego de cinco meses. Justo se abrió la incorporación a la policía, presenté los papeles, me tomaron una prueba, quedé y en Villaguay hice el curso de agente.
—¿Tuviste relación con tu abuelo?
—Poca, porque murió muy joven, aunque me contaba cosas de su época, que era muy distinta.
—¿Por ejemplo?
—Tenían otras armas y vestimenta, la cual se fue mejorando, al igual que el calzado y el equipamiento.
—¿Cómo fue el entrenamiento físico que recibiste?
—Similar al del Ejército, en el cual tenía todos los días actividad física al mediodía, una hora.
—¿En la policía tuviste algún formador importante?
—Hace unos meses falleció el sargento primero Arias, quien fue un buen formador, integralmente.
—¿Cómo evaluás hoy, como profesor, el entrenamiento de los futuros agentes y funcionarios?
—Habría que trabajar más lo relacionado con fuerza, coordinación y balance, y que la actividad física sea un hábito para la vida, aunque sea una caminata de 20 minutos.
Sueldos y proteínas
—¿Hay un déficit en ese aspecto?
—Sí, al igual que hay que hacer hincapié en la alimentación y el cuidado personal, pero lo económico no ayuda.
—¿Todavía se aplican ciertos métodos poco eficaces?
—Van cambiando, al igual que la alimentación. Si lo trasladamos a una pretemporada de fútbol en cuanto a cómo era antes, te mataban en la arena y se hacían los tests de Cooper. Antes tenían otros métodos, te “bailaban” más, tanto en el Ejército como en la Policía, con lo cual se lesionaban. Se ha mejorado y la preparación física es más profesional.
—¿Hay acondicionamiento y mantenimiento físico tras egresar?
—Depende de cada uno y de hecho acá, al gimnasio, pueden venir los funcionarios policiales al igual que los retirados, y por suerte lo hacen muchos.
—Pero no es algo sistemático e institucional.
—Doctor Raúl Sapetti: los sueldos son miserables, entonces el policía tiene que hacer adicionales o trabajos informales, pasa 16 horas fuera de su casa, parado, no descansa como debiera y no tiene ganas de hacer ejercicio. Es imposible, por una cuestión de tiempo. Hay un déficit gravísimo en la alimentación, porque dejaron de comer carne de vaca, y reemplazaron la proteína por arroz y fideos, lo cual lesiona la salud corporal y la adaptación psicofísica y social al ambiente.
—¿Cuál fue tu primer destino?
—F. P.: comisaría Cuarta, estuve unos años, luego en el Comando y en la comisaría 16. Siempre me autorizaron para entrenar y subir al ring.
—¿De diez policías, cuántos pueden correr sostenidamente, cinco o diez cuadras?
—Hay que hacer un estudio…
—R. S.: es un ámbito muy sacrificado y la actividad física está limitada. Además, cuando se cambian los horarios el ciclo circadiano se altera muchísimo en cuanto a la calidad de la salud, se aumenta de peso, sube la presión y la diabetes. No se puede exigir un policía de elite cuando se lo trata muy mal, como sucede en la enfermería.
Padre y televisión
—¿Con quién comenzaste en el boxeo?
—Cuando volvía los viernes de la escuela, en 2004, con El Toro (Juan Carlos) Villagra y Miguel Duro, en el gimnasio de calle Rocamora. Peleé en 2009 en Peñarol, con Balbuena, de Buenos Aires, quien tenía mucha experiencia, más peso que yo y fue una pelea durísima.
—¿Por qué te atrajo?
—Mi viejo hizo un poco en Mar del Plata, siempre me gustó, y lo miraba a (Rodrigo) La Hiena Barrios y a (Jorge) Locomotora (Castro), cuando peleó con (Acelino) Popo Freitas. Tendría que haber empezado antes, ya que tenía 22 años, pero también me gustaba el fútbol y no sabía dónde entrenar, hasta que me dijeron del gimnasio de calle Rocamora, donde también, a veces, venía (Carlos) El Cirujano Ojeda, a quien había visto por televisión.
—¿Tu papá te enseñó algo?
—Algunos tips. Cuando fui al gimnasio estaba Miguel Duro, me colocaron los guantes y me dijeron “tenés condiciones, pegás bastante y entrenás”.
—¿Lo viste pelear a tu papá?
—No. Mi vieja no quería que yo peleara.
Roque, el gran maestro
—¿Con quién aprendiste lo esencial?
—Comencé con Justo Martínez, con Duro, con (Luciano) Amatti y (Rodolfo) Chito Retamal, pero quien más me corrigió y enseñó fue el gran maestro Roque Romero Gastaldo, con quien tuve la suerte de hacer 14 peleas y siempre estuvo en el rincón. En la primera con él gané por knock out e hicimos buenos combates. En su gimnasio pude ver a boxeadores como (Wenseslao) Mansilla, Daniel Aquino, (Jesús) El Maldito Simiand y (Agustín) Toti Garategui. Acá lo tenemos a (Emanuel) Cerrudo, un boxeador de Gastaldo, y peleará el 6 de noviembre.
—¿Cómo te llevabas con Roque?
—Ya tenía unos años y siempre tuvo un trato diferente conmigo, porque lo conocía a mi viejo.
—¿Un momento especial?
—Siempre estaba feliz y antes de subir al ring te descomprimía para entrar tranquilo, así que me sentía seguro, como todos sus boxeadores. Tenía un nombre y mucha experiencia.
—¿Ventajas y desventajas de haber comenzado siendo mayor?
—Debiera haber corregido detalles técnicos, aunque Roque lo fue haciendo, pero se aconseja comenzar entre los 13 y 14 años. No fui profesional pero hice varias peleas.
—¿Imaginaste una carrera?
—No, porque más que nada me gustaba el entrenamiento y no era mi intención ser profesional, aunque Roque quería. Después me dio la posibilidad de preparar a sus boxeadores en la parte física.
—¿Cómo evolucionó el panorama local desde aquella época?
—Hay muy buenos boxeadores, tanto profesionales como amateurs, como (Marcos) Maquinita Martínez, muchas escuelas y gente practicando.
Prejuicios y cambios
—¿En qué momento y por qué estudiaste Educación Física?
—Siempre me gustó el deporte; en el Ejército me tomaron varias pruebas, tuve la suerte de que me seleccionaron para participar contra otras fuerzas y anduve bastante bien. En el profesorado me costó lo relacionado con básquet y hándbol, por tener los movimientos propios del boxeo. Luego hice la licenciatura en Rosario.
—¿Otros formadores importantes?
—Tengo la suerte de que venga a entrenar al gimnasio el profesor Valderramos, con quien tuve la cátedra de hándbol y gimnasia.
—¿Notaste prejuicios mientras estudiaste?
—Sí, porque piensan que los boxeadores son agresivos, cuando sólo lo son arriba del ring. Pero cuando (Sergio) Maravilla Martínez fue campeón del mundo y comenzó a expresarse, y estaban (Marcos) El Chino Maidana y (Walter) Matthysse, se abrió un campo más amplio, y ahora se están sumando muchas chicas.
—R. S.: es un deporte ancestral y el problema no es el deporte en sí, sino quién está detrás de vos y si te cuida o no, ya que por intereses económicos te hacen arriesgar. Hay muchas medidas de seguridad que protegen al boxeador. Nunca vi pelear a un boxeador en la calle aunque sí a jugadores de rugby de los clubes más importantes salir a la calle a hacer cosas que no corresponden. Cuando estaba con Roque, llegaban en motito muchos chicos de la calle, con gorrita, no había discriminación ni diferencias porque nos formamos con otro concepto. Muchos de ellos y con adicciones, salieron de la calle gracias al deporte.
La fuerza, clave fundamental
—¿En qué te especializaste?
—F. P.: hice muchos cursos de entrenamiento y capacitaciones con Horacio Anselmi, uno de los mejores preparadores físicos del país, y cuando tengo tiempo continúo, a la vez que estoy haciendo el curso de técnico de boxeo.
—¿Qué revisaste de tu propio entrenamiento, a la luz de dichos conocimientos?
—Agregamos contenidos, haciendo hincapié en la fuerza, que es fundamental, por ejemplo con ejercicios en banco plano, de dos a cinco repeticiones, sentadillas, dominadas, empuje, segundo tiempo de potencia, levantamiento olímpico y arranque de parado, para que el deportista esté fuerte, pero sobre todo, coordinado.
—¿Cuál es el concepto más novedoso surgido en los últimos años?
—Los ejercicios de potencia y circuitos intermitentes que han desarrollado los deportistas argentinos ganadores de medallas en los Juegos Olímpicos y en el tenis. Los he estudiado y aplico porque permiten ser activos en las fibras (musculares) rápidas y explosivas.
—¿Coincidís en que en todos los deportes, básicamente, hay que ser atleta además de considerar otros varios factores?
—A los deportistas que tenemos acá les damos las herramientas de fuerza y boxeo, pero también está el entrenamiento invisible relacionado con el cuidado personal, la alimentación y el descanso, aplicable al deporte en general. Les conseguimos los suplementos pero ese entrenamiento invisible es más importante que el que se hace acá. Lamentablemente en este momento no tenemos ningún argentino campeón del mundo, aunque sí hay muy buenos boxeadores, como también en Paraná.
—R. S.: sucedió algo muy grave. Cuando éramos chicos en los recreos de la escuela éramos totalmente activos y en Educación Física nos enseñaban a correr, movernos, no teníamos sobrepeso, y todas eran actividades dinámicas, aeróbicas y de musculación. Eso llevaba a tener deportistas mucho mejores y con menos lesiones. Hoy tengo el consultorio lleno de chicos con lesiones, por el déficit de movimiento producido desde el jardín de infantes. Hay lesiones por acortamiento del tendón de Aquiles y por no hacer sentadillas, mientras que antes, por ejemplo, jugábamos, arrodillados, a las bolitas. Los chicos de ahora tienen falta de coordinación, que lleva a más cantidad de lesiones. Por las pantallas y el sedentarismo hay más artrosis de columna en los chicos comunes que en los obreros de la construcción. Algo estamos haciendo mal.
—¿Qué observás en quienes comienzan a entrenar?
—F. P.: la falta de coordinación, de balance y la asimetría, que si no se corrige trae lesiones. Hay que hacer sentadillas profundas, y aprender bien la técnica de ejecución del trabajo con cargas. En las escuelas se dan muchos juegos y estamos errando, ya que tendríamos que dar entrenamiento físico de fuerza, con circuitos intermitentes, corregir aquellos detalles, charlar sobre alimentación y al final, jugar.
El podio y los que comienzan
—¿Tu podio de los tres mejores boxeadores?
—F. P.: Maravilla Martínez, por los desplazamientos, El Chino Maidana, Matthysse, Roy Jones, (Sugar) Leonard y ni hablar de (Carlos) Monzón.
—¿En quién hay algo fuera de serie?
—Los movimientos muy coordinados y momentos para conectar de Maravilla, porque no era un nockeador, con su particularidad de las manos bajas y que no lo golpeaban. Levantó al boxeo argentino.
—¿En cuánto tiempo se puede formar a un buen boxeador?
—(José) Suárez, con 18 peleas, lo entrenamos durante ocho meses, y Agustín Ramírez, invicto, cinco o seis meses, para su primer pelea, y ahora lo hará por el título entrerriano. Juniors Barrientos, de 17 años, hace dos que está entrenando y ahora se presentará para su primer combate.
—¿Publicás contenidos?
—Sí, en Instagram, teampistrilli_ y en Facebook, Fabri Pistrilli.
“La conducta mejora con los ejercicios de riesgo"
Tanto Pistrilli como Sapetti señalaron la necesidad de practicar ejercicios difíciles y de riesgo como forma de mejorar el carácter, la conducta y la capacidad de atención, fundamentalmente en los más jóvenes.
—¿Estuviste en alguna escuela?
—F. P.: hice las prácticas docentes, desde jardín al secundario, en el profesorado, y trataba de meter ejercicios diferentes y más difíciles, como lo hacemos acá.
—R. S.: el problema es la currícula, en la cual se considera a la actividad física como algo secundario, cuando en realidad está a cargo de un profesor, igual que el de Matemáticas. La Educación Física se dejó de lado, está mal pagada y no se le da bola a nada. Igualmente los docentes tienen el riesgo de los papás. Hace un tiempo me llamaron urgente porque mi nene tuvo un accidente, fui y era un diente flojo. El chico tiene que golpearse, subir, bajar… está estudiado que los ejercicios de riesgo mejoran el carácter y la conducta. Los chicos tienen prohibido moverse y correr en el recreo, entonces cuando entran al aula es un quilombo, no le dan bola a nadie y se ponen violentos. Si el chico corre, salta y se cae, cuando entra al aula, cansado, presta más atención y disminuye la agresividad. Sabemos lo que hay que hacer pero no lo hacemos. ¿Cuántos deportistas de elite estamos perdiendo por las pantallas?
—¿Qué sucede con la incapacidad para sostener la atención con relación al entrenamiento?
—R. S.: estoy cerca de los 70 años y casi no uso el celular, pero los chicos hacen un ejercicio, se sientan y lo miran, aunque Fabricio los caga a pedo. Está contraindicado usar el celular en una actividad de este tipo porque aumenta el riesgo de lesiones. Vienen otros viejos como yo, ya que entrenar recreativamente tiene un gran efecto psicofísico, cardiológico, aeróbico, mantiene el equilibrio, es regenerativo porque mantiene la masa muscular y baja la presión, y la coordinación para los ejercicios es neuroestimulante, además de lo social.
—F. P.: se viene a entrenar; olvidate del teléfono.
—¿Edad ideal para iniciarse?
—Antes de los 14 años. Con el nuevo reglamento se puede combatir con esa edad.
—¿Mensaje para madres con temor?
—Hacemos boxeo recreativo, competitivo y de alto rendimiento. Si el chico quiere boxear, está entrenado y es disciplinado, no le pasará nada, salvo desgarrarse como en cualquier deporte. En otros deportes, incluyendo el profesional, hay más lesiones.
—R. S.: el peor miedo es no hacer nada y en el gimnasio son todos beneficios para la vida diaria, además de lo recreativo.















