Cada vez más abandonada, detenida en el tiempo, con yuyales y obras a medio terminar, aún lejos de aquella ambición mercantilista de transformar un espacio verde, recreativo y deportivo, en un gran centro de compras.
Postales del abandono y falta de obras en el exhipódromo
La urbanización del exhipódromo Almafuerte, en pleno corazón de la ciudad, sigue siendo una temática ciudadana difícil de comprender.
Desde 2010, cuando se iniciaron los primeros trabajos de demolición, fueron más los problemas y perjuicios, que las mejoras para la zona y la ciudad.
Persisten las precarias señalizaciones para evitar el paso vehicular, con troncos, ramas y en algunos casos precarios alambrados en algunas de las nuevas calles trazadas.
Cada lluvia provoca desconocidos anegamientos en avenida Almafuerte, que hacen colapsar los desagües. Los locales de ese corredor comercial sufrieron en forma reiterada, el ingreso de agua o el barro desparramado sobre la acera, proveniente de las tierras en desnivel en el exhipódromo. Algunos de ellos han improvisado, ante pronósticos de lluvias, defensas con bolsas de arena en sus puertas de acceso.
Sin máquinas ni operarios, el movimiento es nulo desde hace más de un año. Incluso, ni siquiera se observa seguridad privada. Tal situación de abandono ha ocasionado también hechos delictivos y problemas de inseguridad en la zona.
Las promesas de obras modelos en el lugar, contratan con esas situaciones, u otras, como la rotura del pavimento aún no inaugurado, para subsanar algún error de construcción o trazar cañerías para servicios que no habían sido tenidos en cuenta originalmente, como se puede ver en una de las fotografías que ilustran la nota.
Una de las pocas cosas nuevas en el lugar, en el último año, fue la colocación del cartel de una inmobiliaria que ofrece los terrenos
Así está, desde hace cinco años, el exhipódromo Almafuerte, unas 22 manzanas a pocos metros de las Cinco Esquinas de la capital provincial. Sin respeto a su pasado –aunque todavía se observan caballos en su interior–, un presente lamentable y un futuro desconcertante.














