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Causa Narcoavioneta

Un juicio trascendental pero a ritmo cansino y testigos con pocos recuerdos

Luego de las primeras audiencias con declaraciones de impacto, hace días que no se oyen referencias al supuesto pacto político

Lunes 28 de Octubre de 2019

Si se pudiera armar un solo texto con todo lo que se ha dicho en las últimas audiencias en el juicio contra las bandas narco de los hermanos Celis, y de su versión digital armar una nube de palabras en la cual las más usadas aparecen en tamaños más grandes, habría dos combinadas que resaltarían enormemente: “No recuerdo”. Los testigos de la jornada de ayer declararon sobre distintos allanamientos de la Policía Federal, entre ellos el procedimiento tras el aterrizaje de la avioneta con droga en un campo de Colonia Avellaneda, refirieron aspectos de los mismos y, salvo un policía memorioso, el resto exhibieron recuerdos difuminados por el paso del tiempo.

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Hay cuestiones del debate que tienen que ver con las estrategias de las partes, sobre todo de las defensas, interesadas en remarcar algún aspecto de los allanamientos que les permita cuestionar la prueba o demostrar sus hipótesis. En cuanto a lo más relevante política e institucionalmente de este juicio, que es saber si el intendente Sergio Varisco financió o no a un narcotraficante, hubo referencias de investigadores en las primeras audiencias, pero hace varias jornadas que no se escucha nada certero.

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Por ejemplo, un punto que se intenta dilucidar es en torno a la participación de los hermanos Ghibaudo (dueños del campo donde aterrizó la avioneta) en la operación delictiva. Uno de ellos había sido detenido, junto a tres hombres más, cuando los federales entraron al campo y los sorprendieron con una camioneta Chevrolet S10 cargada de marihuana y al lado la avioneta en la que la habían traído. Se remarca que en el lugar estaba la camioneta Toyota Hilux blanca de los Ghibaudo, con elementos como una manguera para recargar la aeronave con combustible. Pero al parecer, en las fotos del expediente ese vehículo no está. Entonces, los defensores de los hermanos interrogan a los testigos de ese procedimiento acerca de si estaba o no la camioneta dentro del campo, y en qué sitio. E insisten en la ausencia de la misma en las fotos, aunque ya muchos testigos han coincidido en que la Hilux blanca estaba ahí, a unos metros de la avioneta y de la otra camioneta.

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Cuestiones similares ocurren con testigos de otros allanamientos, a quienes les preguntan sobre detalles de las requisas que tendrían algún valor para las estrategias defensivas o acusadoras.

Así transcurren las audiencias de este juicio trascendental e histórico por el tipo de organización delictiva, la cantidad de acusados y la investidura de uno de ellos. Por eso, en la antesala del debate ya se escuchan, desde hace varios días, quejas de algunos abogados, trasmitidas por sus defendidos, sobre la dilación que está teniendo el juicio. Sobre todo, de parte de aquellos que sostienen su inocencia de los delitos que les imputan y que están pasando sus días, desde hace más de un año en unos casos, y más de dos años en otros, en la cárcel.

Además, también se preguntan algunos si vale la pena el despliegue organizativo que implica juzgar a 33 personas, en un salón con 24 abogados, entre defensores y fiscales, para que en una jornada se escuchen declaraciones de cuatro, cinco o seis testigos. El calendario fijado por el Tribunal Oral Federal de Paraná plantea que las audiencias transcurran los lunes y martes hasta agotar las testimoniales, y luego se definirán los días de los alegatos de las partes.

Requisas y mensajes

Sergio Andrade es un efectivo de la Policía Federal que participó del procedimiento de la narcoavioneta, el 28 de mayo de 2017. “Estuvimos a la mañana bien temprano en la localidad de Villa Urquiza, más precisamente en el camino a La Balsa. Estuvimos ahí y a eso de las cuatro de la tarde se acerca un vehículo, era una VW Saveiro blanca con vidrios polarizados, no vimos quién iba adentro pero supimos que era el del señor Larrosa (por Facundo, uno de los procesados). A los minutos escuchamos el sonido de la avioneta y vimos que estaba haciendo maniobras para descender. Nos acercamos al domicilio de los Ghibaudo hacia el fondo, estaba estacionada la avioneta con dos camionetas, una S10 y una Hilux. La S10 estaba cargada con estupefacientes, más precisamente marihuana, y en el campo había dos señores Ghibaudo y Céparo, y se dieron a la fuga tres masculinos. Proseguimos a perseguirlo y arrestamos a uno debajo de un árbol”, recordó el testigo.

En otro tramo, el hombre habló de su labor en la investigación: “Recuerdo haber hecho extracción de información de un celular, pero no recuerdo de quién”, y explicó: “Se secuestran los celulares y se mandan a peritar. Una vez que está descargada la información nos mandan el DVD para que lo analicemos con todo el personal de la Brigada, eran muchos DVD, entonces se reparten. Descargamos la información más importante”.

Luego, el testigo leyó (porque se lo pidieron) tres mensajes de texto hallados en el teléfono Galaxy Grand Prime que sería de Juan Manuel Gómez (uno de los imputados), con conversaciones alusivas a la venta de drogas: “Si tenés algo descartá, anda la Federal reventando lo del Tavi”, recibió el 2 de mayo de 2018. “Amiga mía ¿está bien lo que te llevé?”, preguntó a alguien, quien le respondió: “Sólo 100 faltaron”.

Le preguntaron a Andrade cómo sabía que ese aparato pertenecía a Gómez, y el policía dijo: “Por la cantidad de fotos que él mismo tenía en el celular”.

El Policía Federal José Luis Cabrera, que se desempeña en la Delegación Córdoba, había sido citado para colaborar en un procedimiento de la causa Narcoavioneta. Concretamente, participó del allanamiento a la casa de Cristian Silva, amigo de Tavi Celis.

“No recuerdo este procedimiento”, dijo ayer, al empezar su testimonio. Luego le fueron refrescando la memoria, y contó: “Nos acompañó personal de la delegación de Paraná que nos indicó, como no conocemos los lugares, cuál es el domicilio a allanar. En ese domicilio recuerdo que había un hombre y una mujer, me parece que también había un o una menor de edad, que tenía que ir al colegio y se le permitió, de paso para que no observara lo que pasaba. Fue muy temprano, apenas amanecía. Había un motorhome, cuando hice una consulta al Juzgado nos dieron la directiva de requisarlo, pero no encontramos nada. Fue detenida la persona. Se buscaban drogas, no me acuerdo si se encontraron, pero armas sí, y dinero, eran 8 o 9.000 pesos, dólares y euros. No un gran volumen pero no era una suma de bolsillo común”.

Libros y pesca

Un día de fines de mayo de 2017, una mujer iba a trabajar a una biblioteca, pero terminó en un allanamiento en una causa por narcotráfico. Un grupo de uniformados la interceptó y le pidieron el documento: “No me dijeron para qué, me llevan a la Policía Federal y me dijeron que iba a ser testigo de un trabajo. Había varias personas más. Nos llevaron a un barrio que nunca había ido, en una casa que nunca había estado”, contó ayer la mujer que fue testigo civil de la requisa en el domicilio de la imputada, en barrio Antártida.

La testigo describió aquella experiencia: “Era invierno y estaba oscuro. Aterricé en esa casa y estuvimos en una camioneta un rato y después nos hicieron pasar. No me acuerdo mucho porque fue hace más de dos años. Nos dijeron que nos quedáramos afuera y después nos hicieron entrar a un lugar, teníamos que observar lo que hacía la Policía. Eran dos habitaciones, una cocina y un baño. Revisaron todo, cajones, colchones… encontraron marihuana o algo que incautaron. Nos hicieron ver el reactivo. Hicieron como un informe, que escribieron y los testigos lo firmamos. Era una casa muy humilde, chiquitita, con lo básico. Me parece que se detuvo a una mujer”.

Otro hombre también vio interrumpida su jornada, cuando estaba pescando con amigos. Fue aquel domingo de mayo de 2017: “Recuerdo que estábamos en la balsa de Villa Urquiza con unos amigos, de repente apareció la Policía Federal para decirnos si podíamos salir de testigos en un trabajo que estaban haciendo. Nos llevaron de la balsa al campo donde estaban trabajando. Nosotros ese día estábamos pescando”, dijo el muchacho, que observó el procedimiento de la avioneta, y luego relató: “Llegamos y ya estaba descargada la avioneta. A partir de ahí nos hicieron ver cómo descargaban los paquetes de una camioneta, cómo los ponían sobre el piso. Sacaron un poco de un paquete e hicieron el test, con un líquido que se puso azul. No me pareció que era marihuana porque era mucho”. Luego, le fueron preguntando otros detalles del procedimiento, pero repetía: “No recuerdo”.

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