José Amado/ De la Redacción de UNO
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Se sustancia el primer juicio por femicidio en la provincia
Desde que le vieron la cara en el salón de audiencias, las familiares de Carina Pérez comenzaron a llorar de dolor y bronca. Aníbal Martínez, ceño fruncido, bigotes y chiva, no se animó a mirarlas. El hombre de 43 años comenzó a ser juzgado por asesinar a su pareja en el barrio Mosconi Viejo de Paraná en 2013. Los testigos recordaron la masacre perpetrada con una cuchilla, y durante sus relatos hubo más expresiones de dolor, como si los seres queridos de la víctima revivieran aquella noche.
En las declaraciones se pudo conocer la historia de violencia de género sufrida por Carina y sus tres hijos; y también la desidia estatal, porque la mujer fue a pedir ayuda a la comisaría quinta y a la Subsecretaría de la Mujer y la ignoraron.
Al inicio del debate, que se desarrolla en la Sala 1 de la Cámara del Crimen de Paraná, Martínez se abstuvo de declarar. Al momento de ser identificado por el tribunal, el acusado recordaba su edad, su domicilio, el nombre de sus padres, su oficio, pero no la edad de sus hijos. Esto indignó nuevamente a los familiares de Carina. Tampoco, según dijo, recuerda haber asesinado a su pareja.
“Estaba desfigurada”
El primer testigo que declaró fue Exequiel Franco, vecino y cuñado de Carina. Su testimonio fue seguro y valiente, y siempre se refirió a Martínez como “este sujeto”. “Esa noche estábamos cenando. Carina estaba con nosotros hasta las 22.45, que se fue a la casa. Juntamos las cosas, nos acostamos y a las 23.15 llega Martín Mioletto (un vecino), me llama y me dice que en la casa de Carina se escuchaban gritos. Lo llamo a mi cuñado para que venga. Cuando llego había silencio. La llamo y él respondía que estaba durmiendo, y se escuchaba que raspaba un metal. Salió de short y lleno de sangre, con la cuchilla en la mano. Le digo ‘hijo de puta qué hiciste’, se me vino pero me lo saqué de encima y entré. Veo sangre en el comedor y en la pieza, pero no estaba. Voy para el baño y tampoco. Salgo y la veo en la pieza de la nena. No era mi cuñada porque estaba desfigurada. Intento levantarla y vino mi señora. Salgo a pedir ayuda en el auto. Cuando vuelvo estaba forcejeando con mi cuñado. Llega la Policía y se vuelve a encerrar”.
Franco recordó parte de la historia de la pareja, donde la violencia de género parecía algo cotidiano: “En ocasiones han tenido problemas, siempre venía Carina a casa porque discutían, porque tenían problemas, pero nunca pensé que iba a ser tan grave”.
Además, contó los hechos por los cuales todos saben que el crimen se podría haber evitado: “Ese día como a las 5 de la tarde Carina había ido a hacer la denuncia a la comisaría, pero no se la tomaron porque estaban de operativo. A las 8 de la noche fue otra vez, pero tampoco se la tomaron. También había ido a denunciar a la Subsecretaría de la Mujer, tenía el comprobante”.
Respecto de Martínez, contó que “volvía chupado o drogado y era otra persona. Hablaba poco y nada, pero cuando estaba ebrio hablaba, te peleaba, te insultaba”. Y también el testigo dijo que las consecuencias en la familia fueron terribles: “Los chicos extrañan un montón a su madre, porque era la que siempre estaba. Con este sujeto ni hablaban, vivían ese calvario. A Maximiliano le arrancó el corazón”.
Luego declararon los otros testigos de aquella noche, los hermanos Valdés, Martínez y Analia Pérez, quienes recordaron de igual manera los momentos de aquella noche así como la historia de vida de Carina y Martínez.
Hoy declararán dos testigos más: el vecino que avisó a la familia de la pelea en la casa, último en ver con vida a Carina, y el profesional que le realizó la pericia psicológica al acusado. El lunes se realizarán los alegatos del fiscal de cámara Rafael Cotorruelo y del defensor oficial Jorge Balbuena.
Doble abandono
El crimen ocurrió el 28 de agosto de 2013. Carina Pérez tenía 41 años y tres hijos por los que dio su vida. El hecho mostró casi todas las caras de un flagelo que crece en todo el país.
El asesinato destruyó a la familia, que sigue unida pero con secuelas importantes. Al abandono que sufrió Carina cuando fue a pedir ayuda le sigue la falta de asistencia psicológica a los hijos, las hermanas y la madre de Carina. Según contó a UNO Silvia, una de las hermanas, ayer antes de comenzar el juicio, nadie de los organismos que están para eso se acercó ni a preguntar qué necesitan. Solo desde el Copnaf, para saber si la hija menor de Carina está yendo a la psicóloga.
Primer juicio por femicidio
El juicio a Martínez es el primero por femicidio que se realiza en Entre Ríos. Hubo muchos casos de crímenes de hombres contra mujeres, pero este es el primer juicio de un hecho ocurrido luego de la reforma del Código Penal, donde se agregó como agravante cuando en un homicidio media la violencia de género.
Por esto, Martínez enfrenta una acusación por homicidio triplemente calificado: por alevosía y ensañamiento; por la situación de convivencia familiar (tenían tres hijos) y por la violencia de género ejercida por parte del hombre hacia la víctima.













