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Policía acordó un año y medio de prisión condicional por haber golpeado a un detenido

Claudio Pross confesó haber atacado a un joven que estaba esposado en la comisaría 15ª de Paraná, a quien le causó la pérdida de un ojo

Miércoles 27 de Febrero de 2019

Cuatro años y ocho meses después de un grave hecho ocurrido en la comisaría 15ª de Paraná, un policía firmó un acuerdo de juicio abreviado por haber golpeado a un detenido que estaba esposado y haberle causado la pérdida de la visión en un ojo. Se trata de Claudio Pross, un agente que se desempeñaba en esa dependencia policial, quien confesó la agresión y acordó un año y medio de prisión condicional. Ahora la víctima, Julián Ramírez, hará la demanda Civil al Estado provincial por el daño irreparable que sufrió.
El hecho ocurrió el martes 17 de junio, cuando dos jóvenes robaron en una pollería de calle Newbery y Caputto, y a pocas cuadras los detuvo la Policía. Fueron trasladados a la comisaría 15ª, donde recibieron la golpiza.
En la pollería, fue el amigo quien entró y sustrajo el dinero. Ramírez lo esperaba en la moto. Escaparon, pero un patrullero los empezó a seguir. Disminuyeron la velocidad hasta que se entregaron. Los esposaron con las manos atrás y los llevaron a la comisaría. Mientras los entraban a un cuarto, pasando un pasillo, el policía de civil, que no estuvo con los de la guardia que participaron del procedimiento, le metió una traba o zancadilla a Julián, quien se fue de boca al piso. Después lo levantó de los pelos y le empezó a pegar.
El joven, que tenía problemas oftalmológicos, por lo que iba a ser operado, le pidió que no le pegara en el ojo. Tuvo el efecto contrario: el policía le pegó más trompadas. "Yo estaba esposado, si no me hubiera defendido, no me hubiera dejado pegar en la cara", había contado a UNO pocos días después del hecho. "Ahora vas a quedar tuerto en serio", recordó que le dijo el policía.
Hasta que comenzó a sangrar y vio un coágulo en medio del charco de sangre en el piso. Le preguntó a su amigo (que también fue golpeado pero en la nariz) y le respondió: "¡El ojo, el ojo!". Una parte del globo ocular se le había desprendido.
Empezó a gritar para que lo llevaran al hospital. Al rato lo subieron al patrullero y lo trasladaron a un centro de salud, donde la enfermera lo derivó urgente al hospital San Martín. Allí estuvo internado y fue operado. Le estaban por sacar el ojo izquierdo, pero se lo pudieron reconstruir, aunque perdió definitivamente la visión. Siguió internado, esposado con custodia policial e incomunicado. Tras el alta médica lo llevaron a la Alcaidía y dos días después recuperó la libertad.
Ramírez consultó al abogado Miguel Ángel Cullen, quien junto a Guillermo Vartorelli se constituyeron como querellantes. Tras la denuncia, se identificó a Pross como el agresor. Incluso, los compañeros del agresor de la comisaría no lo encubrieron, ya que dejaron constancia de la agresión en el acta. El juez Eduardo Ruhl lo procesó por Vejaciones y la causa fue enviada a juicio, con una notable demora en llegar a esta instancia.
Finalmente, ayer se realizó la audiencia de juicio abreviado en Tribunales, donde la fiscal Laura Cattáneo y el defensor Hugo Gemelli presentaron el acuerdo al juez de Garantías Pablo Vírgala. Los querellantes presentaron una nota en la cual manifestaron que no se oponían al acuerdo, pero advirtiendo que no se pudieron comunicar con la víctima. No obstante, la voluntad de Ramírez era llegar cuanto antes a una sentencia para poder, de este modo, accionar civilmente contra el Estado para reclamar una indemnización por la pérdida de la visión de un ojo a partir del accionar de un agente de la fuerza policial dentro de una dependencia, sin justificación.
La semana que viene, el magistrado dará a conocer si homologa o no el acuerdo, que además implica la inhabilitación a Pross para ejercer como funcionario policial durante tres años.

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