Una historia de familias enfrentadas, a cuatro casas de distancia, y dos años de una relación signada por la violencia de género, es el contexto y el pasado detrás del trágico desenlace del 7 de enero de 2011, cuando Jonatahn Abraham, de 21 años, cayó muerto de una puñalada que le asestó Walter Nichea, de 38, quien fue juzgado por el crimen y ahora espera la sentencia. La Fiscalía pidió una condena con la pena mínima del delito de Homicidio, ocho años de prisión, en tanto que la querella solicitó 20 años de cárcel. Por su parte, la defensa oficial reclamó la absolución por entender que el acusado actuó en legítima defensa propia y de un tercero.
Piden condenar al hombre que mató al golpeador de su sobrina
En el juicio oral que comenzó la semana pasada y terminó ayer con los alegatos, pasaron numerosos testigos que contaron diferentes versiones del hecho, algunos de ellos dejaron dudas y contradicciones. El viernes el tribunal de la Sala 2 de la Cámara del Crimen ordenó prohibir el acceso al público por serios incidentes, insultos y corridas ocurridos entre los presentes.
En lo que estuvieron de acuerdo las partes, al menos la Fiscalía y la defensa oficial, es que la muerte se pudo haber evitado si la Justicia actuaba a tiempo y como correspondía, ya que había numerosas denuncias y exposiciones policiales y judiciales por la violencia cruzada entre la familia de la víctima y la del acusado, y también por varios episodios de violencia de género donde la víctima fue la pareja del fallecido.
Golpes y maltrato
Jonatahn Abraham, alias Mora, estuvo en pareja con Carla Farías, sobrina de Walter Nichea. Ambos tuvieron dos hijos. Según surgió del debate y de la investigación, la relación parecía llegar a su fin, pero el joven no quería permitirlo. Se hizo un tatuaje de la mujer, la habría golpeado en varias oportunidades e incluso habría querido ahorcarla. Estos episodios exacerbaron las diferencias entre ambas familias. Tras las denuncias Mora tenía una restricción judicial de acercarse a la chica. En medio de este conflicto, surgió en escena Francisco Quiroz, en un breve romance con Carla, lo que habría enfurecido a Abraham. Los dos hombres de este triángulo amoroso se cruzaron en Necochea al 500, en el barrio Tiro Federal de la capital provincial, aquel viernes 7 de enero de 2011. Desde la noche anterior se vivía una escalada de amenazas entre las dos familias. Esa tarde, alrededor de las 19.30, Abraham y Quiroz se trabaron en lucha.
Algunos dijeron que la pelea duró 10 minutos, otros exageraron y estiraron el duelo a media hora (tiempo similar a 10 round pugilísticos, sin descansos). Nadie intervino a separar, pese a que alrededor observaban muchos vecinos. Hasta que ingresó Walter Nichea y terminó la discusión con una puñalada en el costado izquierdo de Abraham. Mora fue trasladado al hospital San Martín, pero la herida le causó un neumotórax y una hemorragia imparable. Murió poco después.
La responsabilidad y autoría de Nichea en la puñalada está probada y asumida. Lo que se discutió fueron las circunstancias: la acusación sostiene que el hombre salió con una cuchilla doble filo en la mano y ultimó al enemigo de su familia. Por el contrario, el acusado y su defensora afirman que intervino en auxilio de Quiroz: encontró el arma en el suelo, que llevaba y perdió alguno de los que se estaban peleando, actuó en defensa de Francisco y suya propia, al lanzar un cuchillazo al azar, que atravesó una costilla y un pulmón de Abraham.
Alegatos
El fiscal de cámara Rafael Cotorruelo sostuvo que “es muy poco creíble” la versión de Nichea, quien actuó “de manera clara y decidida, arremetió con el vigor para provocarle la muerte” a la víctima.
Los abogados querellantes en representación de la familia Abraham, Maximiliano Barell y Aníbal Maidana, sostuvieron que el único que portaba el arma blanca, según testigos, era Nichea, quien “en vez de tomar una actitud conciliadora blandió su cuchillo y apuñaló a Abraham”, motivado por “el odio y resentimiento familiar contra Jonatahn”.
Ambas partes acusatorias coincidieron en que ni la vida de Nichea ni la de Quiroz corría peligro, por lo cual no se justifica la agresión en una posible defensa.
La defensora oficial Fernanda Álvarez manifestó que el acusado actuó en legítima defensa propia y de un tercero. “Desde 2009 Nichea venía siendo amenazado. La noche anterior y la misma tarde cuando pasó caminando le gritaron ‘te voy a prender fuego la casa con vos y tu familia adentro’. Además, esa noche Carla volvió de nuevo golpeada”, detalló.
Sobre el episodio de la pelea, Álvarez explicó que “Nichea vio que Abraham dejó a Francisco tirado en el piso, fue a ayudarlo, vio el arma en el piso, la agarró y al azar lo apuñaló. Cuando Nichea decidió intervenir en la pelea la legítima defensa de tercero pasó a ser propia, porque tenía que enfrentarse a Abraham y a Poli -allegado a Mora-, que es un matón”.
Críticas porque todos fueron víctimas de la “inacción judicial”
El fiscal de cámara Rafael Cotorruelo y la defensora oficial Fernanda Álvarez coincidieron en que hubo una mala actuación de la Justicia en los hechos de violencia previos al homicidio.
“Era un conflicto muy grave que no tuvo un eficiente abordaje, no del Derecho Penal sino del Derecho de Familia”, entre otros, sostuvo Cotorruelo.
Por su parte, Álvarez dijo: “Por inacción de la Justicia, si Nichea no hubiera actuado en ejercicio de la legítima defensa de su amigo y suya, hoy esta Sala estaría juzgado el homicidio de Carla Farías”, ya que en los femicidios lo que muchas veces pasa es que los hombres antes de perder a la mujer prefieren matarla”.
Además, la defensora oficial aseguró que si la Justicia hubiera actuado ante las numerosas denuncias previas por violencia de género, hoy Abraham estaría preso, pero estaría vivo por una oportuna intervención”.














