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Pedidos de perpetua y absolución en el intrincado homicidio de Larsen

La Fiscalía pidió la pena máxima para Alberto García, Rafael Martínez y Diego García por asesinar al hombre de Bajada Grande para robarle.

Viernes 07 de Febrero de 2020

Un testigo convertido en imputado, una declaración farragosa y contradictoria, señalamientos cruzados y una parte del botín de un robo, en el cual fue asesinado Pedro Larsen. Ayer culminó el juicio por el asesinato del hombre de 79 años ocurrido en Bajada Grande el 1° de diciembre de 2018, con pedidos de la Fiscalía de prisión perpetua, y de absolución por las defensas. La semana que viene se conocerá el veredicto que podría enviar a prisión o absolver a Alberto García, Rafael Martínez y Diego García.

Los fiscales Juan Malvasio y Santiago Brugo apuntaron, inicialmente, a la responsabilidad de Alberto García, el hombre que llamó al 911, que estaba en la casa al momento del crimen, y que pasó de ser testigo a sospechoso esa misma noche. Afirmaron que mintió cuando habló en la declaración informativa en la Fiscalía acerca de que fue golpeado por los delincuentes, se desmayó y luego se encontró con la víctima fallecida, a quien había ido a visitar. Remarcaron que encontraron el televisor de Larsen en la casa de Alberto García, sin el control remoto, y donde no había luz eléctrica, por lo cual no pudo habérselo prestado para mirar partidos, como arguyó.

Hay prueba objetiva que nos permite afirmar que los tres son coautores de este hecho. La testigo Franco los vio a Martínez y Diego García en la madrugada y en la mañana previas al hecho, en las inmediaciones de la casa de Larsen. Una vecina que falleció había declarado que a Martínez lo conocía desde chico, y que dirimía todo con cuchillos. Este no es un dato menor. Martínez y García dijeron que desde el viernes estuvieron juntos en la casa de uno de ellos, y no salieron de la casa más que para comprar cigarrillos. Estuvieron con al menos cinco personas ¿por qué no los trajeron al debate para acreditar que no estuvieron en el lugar del hecho? Porque esa afirmación no existe”.

Luego, valoraron como una prueba clave el cuchillo que se secuestró de la casa de Martínez: “Es el utilizado para terminar con la vida de Larsen”, afirmaron.

Remarcaron un episodio que advirtieron los investigadores: “Cuando llega a su casa, Diego García lo primero que preguntó es si lo buscaba la Policía, porque sabía que Martínez ya estaba detenido y que Alberto García había sido trasladado a declarar a la Fiscalía”.

Sobre el modo de muerte que le dieron a Larsen, según los datos de la autopsia y la explicación del médico forense, los fiscales sostuvieron que mientras uno de los asaltantes lo sujetaba desde atrás, otro con el cuchillo le produjo un corte en el cuello y le dio la estocada mortal, por adelante. Afirmaron que el informe de ADN en el cuchillo hallado en la casa de Martínez dio negativo, ya que tuvo varias horas para lavarlo.

“Los tres pergeñaron la muerte de Larsen porque era necesaria para cometer el robo. Si no, los iba a denunciar como autores del robo, porque los conocía. Planearon que la muerte sea un modo de asegurar el robo, para procurar el resultado y la impunidad”, sostuvieron los fiscales, por lo cual acusaron a los tres por Homicidio agravado por criminis causa en concurso real con robo calificado por uso de arma, y la pena de prisión perpetua.

“Alberto García se aprovechó de la confianza que tenía con Larsen, le franqueó el ingreso a sus consortes de causa y le sustrajo dinero que había sacado del cajero y 20.000 pesos destinado a refacciones en la vivienda (…) Mataron a Larsen en forma rayana a la alevosía. Lo redujeron y no le dieron ninguna chance de defender su vida”, concluyeron los acusadores.

Un acusado, dos hipótesis

Los defensores de Alberto García, Leopoldo Cappa y José Velázquez, alegaron en dos tramos: primero, desarrollaron la hipótesis de que el hombre es inocente y víctima del hecho; luego, sobre la teoría de que colaboró para el robo, pero no tuvo intervención en el asesinato.

Cappa sostuvo que “Alberto García fue testigo presencial en el hecho, colaboró en la causa y declaró que los autores son Martínez y Diego García”. Expresó que “la Policía interrogaba a un hombre asustado, que tenía temor de señalar a los otros dos ¿Cómo una persona va a delatar así porque sí a dos personas que le pueden hacer a su familia lo mismo que vio que le hicieron a Larsen?”. Además, el imputado “dijo que le contó a su novia que Larsen iba a cobrar el dinero de su jubilación y su cuñado Martínez pudo haberlo escuchado”.

Luego, Cappa planteó que el supuesto plan de su defendido resulta incoherente: “Si planeó el robo, lo hubiese sacado a Larsen de su casa para tomar unos mates en otro lado o llevado al muelle de Bajada Grande, no robarle con él adentro de la casa. No se puede afirmar la planificación del hecho”, afirmó, y explicó: “Él les abrió la reja del frente de la casa porque pensó que eran los que iban a juntar la basura del fondo de la casa y ahí se produjo el golpe que recibió en la cabeza”.

Por otro lado, Cappa cuestionó: “García estuvo cinco horas en malla, descalzo y en cuero, hasta que lo llevaron a declarar a la Fiscalía, pero se terminó haciendo una audiencia informativa. Lo dejaron en estado de indefensión”. Además denunció que “ en el allanamiento en su casa sin autorización del juez de Garantías, se llevaron elementos de su casa que él no autorizó, como ropa y zapatillas”.

Allí “declaró que en la casa había 20.000 pesos y el televisor que le había prestado. Sin su declaración no se hubiera llegado al dinero ni al arma”, dijo Cappa, y además valoró que si el móvil del crimen fue robarle a Larsel el dinero que había ganado en el casino unos días antes, no fue solo García quien aportó la información: “Ya sabía todo el barrio que había ganado un premio en el casino”, aseguró.

Por último, rechazó la acusación de la Fiscalía sobre que Alberto García simuló ser una víctima: “Llamó al 911 y dio aviso de lo sucedido, informó quiénes fueron ¿qué persona que simula ser una victima hace todo eso? Ninguna, lo hace quien es una víctima”. Por esto, solicito la absolución por beneficio de la duda.

A su turno, Velázquez habló sobre la autoincriminación de García cuando fue entrevistado en la Fiscalía. “No se puede exigir rigor en el relato de los hechos ¿Declaró libremente, sin coacción? Sí, y garantizado por la defensa oficial. Cuando declara ingresa como prueba y favoreció el esclarecimiento del hecho”, dijo.

El defensor planteó que, en la hipótesis de la complicidad de Alberto García para robarle el dinero a Larsen, hubo un “suceso eventual que altera el plan delictivo”, tal como lo plantea el articulo 78 del Código Penal. “Los imputados (Diego García y Rafael Martínez) tienen problemas de adicciones. Hubo un resultado accidental violento”, afirmó, por lo cual entiende que “Alberto García es partícipe necesario porque aportó información y abrió la puerta para el robo”.

“La única manera de explicar estas aparentes contradicciones (en la declaración del acusado) es que era responsable del robo. Martínez y Diego García tuvieron el dominio del hecho. Y Alberto García no pudo convivir con esa culpa porque no tenía previsto ni representado el homicidio”, sostuvo Velázquez.

La inocencia, única certeza

A su turno, el defensor oficial Jorge Sueldo, de Diego García y Rafael Martínez, afirmó que la única certeza que hay en la causa es “la no participación” de ambos acusados en el hecho. “La fiscalía sostiene la participación de ellos en un mentiroso, según la propia Fiscalía”, dijo Sueldo, al sostener que lo único que incrimina a sus defendidos es la declaración de Alberto García.

Acerca de la testigo Franco, preguntó: “¿Cuándo los vio? La madrugada y la mañana anterior al hecho. No los vio ni con un televisor, ni con un arma, ni con sangre”. Además, remarcó que “las únicas huellas (halladas en la escena del crimen) son de Larsen, ninguna de los dos imputados, ni les encontraron sangre, y eso que les secuestraron todas las prendas de vestir”. En cambio, a Alberto García “le encontraron el televisor y el dinero, no a mis defendidos”.

Acerca de la identificación del cuchillo secuestrado en la casa de Martínez que fue reconocido por un hijo de Larsen como uno de los que había en la casa de su padre, Sueldo agregó que el hombre “también señaló otro que usa la Fiscalía para cortar la torta”. Ese cuchillo “tenía material genético que se peritó y dio negativo, tanto con la sangre de la víctima como del imputado. ¿Cómo pueden afirmar que es el arma homicida?”, interrogó y agregó: “Estamos hablando de Bajada Grande, donde muchos son pescadores y debe haber de esos cuchillos en la mayoría de los hogares para despanzar a los pescados.

Entonces, el defensor oficial volvió a marcar la contradicción de los fiscales: “Si Alberto García no es creíble para la Fiscalía (sobre su coartada) ¿Por qué es creíble para incriminar a otras personas? Está lindo el relato de la Fiscalía pero no está basado en prueba objetiva”.

Por último, sueldo cuestionó que “les preguntaban a los vecinos qué opinaban”, por lo que preguntó: “¿Ahora el clamor popular va a dictar una sentencia? En el caso Ángeles Rawson el clamor popular apuntaba al padrastro, y después imputaron a Mangeri”. Por todo esto, pidió la absolución lisa y llana de ambos por la falta de pruebas.

El Tribunal, integrado por Pablo Vírgala, Carolina Castagno y José María Chemez, dará a conocer el adelanto del veredicto el 14 de febrero a las 12.30.

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