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Narcomunicipio

"No tengo por qué avergonzarme de mis actos"

Griselda Bordeira declaró y rebatió con sus argumentos las pruebas que la incriminan en la causa por narcotráfico. El lunes hablaría Hernández.

Martes 03 de Diciembre de 2019

Durante más de dos horas, la exfuncionaria municipal Griselda Bordeira se despachó con todo lo que tenía que decir sobre las diferentes cuestiones que se mencionaron a lo largo de dos meses y medio en el juicio de la causa Narcomunicipio. Respondió las preguntas de la Fiscalía y dio sus argumentos respecto de las pruebas que la incriminan, como escuchas telefónicas y mensajes de audios con exabruptos. Además, la exsecretaria de Seguridad y expolicía refirió las circunstancias que se suceden en la función pública municipal, como reclamos y aprietes, para explicar el dinero que le dio a Luciana Lemos, la expareja de Daniel Tavi Celis.

“Con relación a todo lo que he tomado conocimiento y los hechos que se me imputan quiero aclarar que no tengo absolutamente nada que ver, ni conocimiento de la supuesta organización delictiva”, introdujo Bordeira.

Comenzó explicando las escuchas telefónicas que la ubican en un negocio de zapatillas del procesado Cristian Silva, que la Policía Federal entendió que en realidad era de droga. Tal como han explicado Silva y testigos, dijo que el negocio de calzado era real: “Tengo las publicaciones de mi Facebook personal con fotos de los zapatos, íbamos a hacer un negocio con el señor Silva, y no valía la pena porque era mucho trabajo, se necesitaba mucho tiempo, me embarqué en ese proyecto porque tenía un propósito que era salvar la casa de mi madre. Hicimos feria en la Fundación Centro, Aluba la publicitaba, hicimos otra feria en la costanera”, recordó Bordeira.

Luego explicó el vínculo con el intendente Sergio Varisco, que investigadores marcaron como de demasiada confianza: “Yo milito con él y el padre desde el año 95, porque tengo una amistad con el intendente, para ellos es un exceso de confianza, para mí una cuestión totalmente normal. Soy militante política desde los 18 años, he ocupado cargos en la estructura del partido (radical)”, explicó.

Sobre la relación con Daniel Celis, la mujer indicó: “Mi relación fue por el Movimiento Vecinalista del Oeste, fue la única relación que mantuvimos, nunca tuvimos relación ni con la droga ni con ninguna actividad ilícita”.

Los fiscales le preguntaron por una escucha que Bordeira mantuvo con un policía de Diamante, donde se encontraba preso Celis en 2016 por un asalto en Las Cuevas, y ella le refiere que de boca de Celis supo que ese hecho fue por narcotráfico. Bordeira explicó que sabía eso porque el abogado del Tavi, Matías Argüello, la llamó para decirle que Celis no tenía nada que ver y que era todo una cuestión política, que en realidad el robo era por una deuda de el productor Airaldi con narcotraficantes paraguayos. Luego recibió a allegados a Celis que fueron a pedir que intercedan para que lo liberen.

Por otro lado, interrogaron a Bordeira sobre el audio que le envió al concejal Pablo Hernández, en el cual le dice que él y Varisco habían “metido la droga en el partido”: “Le reclamaba la participación de Celis en la política”, dijo Bordeira, y agregó: “Le dije eso por la exposición pública que teníamos en ese momento, no sabe el calvario que teníamos en la Municipalidad, no le podíamos dar un bolsón a alguien porque nos trataban de narcotraficantes”.

Sobre el audio que le manda a Varisco en el cual dice “hasta acá llegué” porque estaban metiendo narcotraficantes en la Municipalidad, la acusada explicó que se trató de un conflicto en el cual desde el sindicato habían acercado al municipio una lista de personas que debían ser contratadas para integrar la lista del gremio. “En ese listado de nombres que el sindicato le exigía al intendente, porque si no iban a continuar con medidas de fuerza, eran personas que estaban vinculadas con el narcotráfico y situaciones delictivas. Ninguno de los funcionarios tenía noción de quiénes podían ser”,aclaró.

En otro tramo de la declaración, Bordeira explicó los encuentros con Luciana Lemos en la Municipalidad y la entrega de dinero que le hizo.

“Es cierto que le entregué dinero en una oportunidad, le di 10.000 pesos, pero nunca me manifestó Lemos una situación con el narcotráfico o alguna situación ilegal”, dijo.

“Me contó que no tenía dinero porque tenía que pagar alquiler, que necesitaba dinero porque al otro día que tenía que ir a verlo Celis a la cárcel, y si no tenía se enojaba con ella. Decía ‘no me voy a ir de acá’. Eran las 7 de la tarde, voy al cajero automático, saco los 10.000 pesos, se lo entrego a Luciana Lemos, y le dije ‘esto es todo lo que yo te puedo ayudar’. Me tenía que ir a buscar a la nena a la escuela”, recordó.

“Era lo único que le podía dar, es muy común que todos los funcionarios aportemos dinero en un fondo común y en determinadas situaciones se recuperan. Era la primera vez que lo hacía y fue por esa circunstancia, no tenía cómo resolverlo. Eran las 7 de la tarde de un viernes, Lemos dijo que no se iba a retirar de ahí. Decía ‘dame lo que puedas y no vengo más’”.

“El objeto fue la protección a nuevamente un escándalo, a una exposición a algo que no teníamos nada que ver, y también tenía que buscar a la nena en la escuela”.

Le preguntaron a Bordeira por qué no denunció situación de amenazas vividas y sufridas también por Lemos. La exfuncionaria dijo: “Es una práctica muy común en la política, no es mi responsabilidad. Lamentablemente la gente ya no va a pedir, va a amenazar, a putear. Ya no solicita algo, exige. Los primeros meses fueron los peores… Celis pedía puestos de trabajo para su gente. Él hace alusión de lo que supuestamente aportó. Armó su gran circo del Movimiento. Tenía mucha gente, es la verdad”.

“A Lemos Le pregunté por qué dejaba que eso ocurriera, por qué no hacía lo que tenía que hacer. Me gustaría que la señora Lemos esté acá conmigo. El segundo día que estuve en la cárcel nos cruzamos y me dijo que me quedara tranquila, que iba a decir la verdad y que me iba a mi casa”.

Por último, Bordeira habló de las anotaciones en su cuaderno en la que están anotados su nombre, el de Varisco, de Hernández y Gainza, y al lado cifras de dinero y kilos de droga. “La única explicación racional de que nuestros nombres estaban en el cuaderno de la señora Lemos, es un enojo, no tengo otra explicación. No tengo absolutamente nada que ver, jamás dejó droga en mi oficina”, aseguró Bordeira.

Además, recordó que una noche en la Unidad Penal, mirando el programa Cuestión de Fondo en Canal 9, mostraron las anotaciones del cuaderno donde se leía entre los mencionados nombres, el de Nacho. “Estaba en el pabellón de madres. Carina Samiz estaba embarazada, y la señora me dice ‘Nacho soy yo, esos valores de Nacho se los compré yo’”, relató Bordeira, y explicó que Nacho era el contacto de ella con el Chula Alem y Borghello, esposo (fallecido) de Samiz.

Es decir, que el hombre de Bajada Grande, condenado por un asalto, estaba preso en Concepción del Uruguay y era el nexo entre la banda de Celis y Borghello.

El juicio seguirá el lunes, y declararía Hernández.

Velázquez participó de un plan que nunca se ejecutó

A Marcos Velázquez le imputan un rol clave en la operación del aterrizaje de la avioneta con 317 kilos de marihuana en un campo de Colonia Avellaneda. Ayer declaró ante el Tribunal y respondió preguntas. En síntesis, el muchacho afirmó que conocía a Sergio Baldi (otro procesado en la causa), con tuvo una amistad porque era un mecánico de confianza de su padre, que tenía maquinarias. Un día fue a visitarlo a la cárcel, y lo contactó con Miguel Ángel Titi Celis, quien lo requería para conseguir campos donde preparar el terreno para el aterrizaje de una avioneta.

Velázquez contó que tuvieron en total tres tratativas. Primero fueron a un campo en Aldea Salto, que a Celis no le gustó porque había muchos cables de alta tensión en la zona y era peligroso. Luego consiguió otro en Sauce de Luna, que al Titi le pareció perfecto, pero no contactaron nunca más a Velázquez. “El alquiler del campo era de 100.000 pesos, serian 33.000 pesos para cada uno: para mí, para Sergio (Baldi) y para el dueño del campo. Esa es la idea, lo que se me propuso y lo que accedí”, recordó el imputado.

“No tuve ninguna ganancia porque supuestamente me iban a pagar un día antes de que baje la avioneta, como no bajó nunca, no se me pagó”, dijo.

“Yo no sabía lo que traía la avioneta, aunque calculé que podía llegar a ser algo ilegal, aparte por la paga que me daban, supuse que era eso, me limité a mirar el campo y finalmente no pasó”, refirió Velázquez.

Cuando los policías allanaron su casa en mayo de 2017, Velázquez dijo que no entendía por qué. Cuando una hora después le preguntó a los uniformados, éstos le dijeron que mirara las noticias. Ahí prendió el televisor y vio el asunto de la avioneta que había aterrizado en el campo de Colonia Avellaneda. “Ahí tome consciencia y que podía ser por eso. La avioneta cae en lo de los Ghibaudo que son personas que no vi en mi vida”, aseguró.

Céparo quiso implicar a los Ghibaudo y estos se defendieron

Ayer hubo declaraciones cruzadas entre Luis Céparo (acusado de estar a cargo de la logística en el aterrizaje de la avioneta) y los hermanos Raúl y Omar Ghibaudo (dueños del campo donde arribó la aeronave con droga).

Céparo dijo: “Antes yo declaré que los Ghibaudo no tenían nada que ver porque ellos me dijeron que declare así porque iba a ayudar económicamente a mi familia. Después ellos salieron a echarme la culpa a mí, jugaron con mi necesidad económica haciéndome declarar a favor de ellos. Ellos sí sabían que traían droga, fueron los únicos que agarraron plata, en ningún momento cobré, por palabra de ellos dijeron que habían cobrado 60.000 pesos”.

Omar Ghibaudo afirmó: “Lo que dijo Céparo es mentira. Miente. Una noche me llama preguntando si teníamos el campo, que tenía un negocio para nosotros, que venían los muchachos de la firma de Monsanto que precisaban el campo para la pista de aterrizaje para fumigar trigo, y bueno al rato le dijimos que sí”.

“Nunca le dijimos que íbamos ayudarlo económicamente, porque no estábamos en condición de ayudarlo. Le dijimos ‘Luis ¿en qué nos metiste, qué trajiste? En la cárcel nos dijo ‘No se aflijan, yo los limpio’”, recordó, e insistió: “Nunca nos comentó que venía con droga, mencionó que era todo para fumigación, producto herbicida”.

Su hermano Raúl ratificó lo que dijo Omar. “Céparo nos dijo siempre que todo era para fumigar campo, monte, trigo, y nunca le ofrecimos mantener su familia”.

Acerca de la curandera maría Esther (también procesada), el hombre recordó: “La contactamos porque a Omar lo volteó un caballo, se sacó un hombro, un vecino nos informó que había una señora que curaba. Era una persona de confianza, le comentábamos nuestra situación económica, que estábamos mal, que hicimos un negocio y no entraban los cheques para pagar”.

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