En el cine, dicen los que saben, si en una escena aparece un arma, en algún momento alguien debe dispararla. El aumento de la presencia de armas de fuego en escenas violentas, pero de la realidad, ha llevado a que la mayoría de los homicidios que sucedieron en lo que va del año en Entre Ríos hayan sido cometidos con ese medio. Las armas blancas, más comunes y presentes en cualquier ámbito, quedaron en segundo lugar lejos, y en muchos menos casos los asesinos utilizaron otros medios como palos o sus propias manos, según las estadísticas de UNO sobre cada uno de los hechos que acontecen.
“Un hombre fue baleado en una discusión”, se informa muchas veces y la historia se sigue contando acerca de la investigación, los detenidos y los motivos de la agresión. Parece naturalizado que el medio empleado en hechos con estos desenlaces sea una pistola, un revólver o una escopeta. Al igual que sea una costumbre escuchar tiros en el barrio y ya no alarmarse.
No solo las cifras lo evidencian. El subjefe de la División Homicidios de la Policía, Carlos Schmunk, asegura que es notorio el incremento de los asesinatos cometidos con armas, y con la particularidad de que en muchos casos son menores de edad quienes las disparan.
Según informaron fuentes policiales a UNO, en los crímenes en que las armas pudieron ser encontradas y secuestradas, se advierte que casi nunca el titular de la misma (si tiene)es el autor del hecho. Muchas de éstas son robadas o no tienen registro. Es decir, cuentan con un pedido de secuestro por haber sido denunciadas como sustraídas, o tienen la numeración limada o adulterada. En los escasos homicidios cometidos con una arma por parte del legítimo dueño de la misma, se trata de episodios de violencia intrafamiliar, donde el autor busca el arma que tiene guardada y pone fin al conflicto.
“Si tenés los contactos, la conseguís muy fácilmente”, afirmó un experimentado policía. Y agregó: “No solo las armas, sino también cartucherías de cualquier calibre”. El mercado ilegal de armas de fuego ha ido creciendo y al mismo tiempo el de las municiones, por parte de quienes las fabrican o recargan en su casa. A esto se le ha sumado el robo de 26.000 balas de la Fábrica Militar de Fray Luis Beltrán, cerca de Rosario (en su mayoría calibre 9 milímetros), a fines de diciembre del año pasado, las cuales fueron a parar al ambiente delictivo de diferentes lugares del país. Se recuerda que el juez federal que investiga ese hecho, ordenó un allanamiento en Concepción del Uruguay, donde vive un exempleado jerárquico del Batallón 603, con el grado de coronel, desplazado tras aquel robo.
Por contar solo los homicidios ocurridos en las últimas semanas en Paraná, hubo hechos donde las armas de fuego fueron utilizadas para matar bajo diversas circunstancias: como los asesinatos entre adolescentes como los de Gaucho Rivero y Anacleto Medina, por peleas barriales, donde hay menores acusados de matar a balazos a otros chicos; hasta el crimen de Nicolás Gabarro, donde una pareja quedó acusada de asesinarlo de un disparo en la cabeza, aparentemente por un conflicto pasional; pasando por la muerte del remisero Julio López por un balazo en un robo.
Un aspecto en común en estos casos mencionados, como en otros, según contó Schmunk, es la adicción a las drogas por parte de los (por ahora presuntos) asesinos. La relación droga y armas es otra constante en los hechos de violencia con consecuencias fatales.
En ocasiones, las investigaciones llevadas adelante por la Fiscalía encuentran que una misma arma fue utilizada en diferentes hechos. Las pericias realizadas por la Dirección Criminalística de la Policía en balaceras y homicidios, secuestra todas las vainas servidas, las peritan y se suben a una base de datos. Cuando se incauta un arma, se perita y coteja con las balas y así surgen las compatibilidades que permiten relacionar un hecho con otro.
Un caso ejemplar en este sentido es el homicidio de un bebé de 11 meses en el barrio Anacleto Medina en abril, cuando José Luis Palma descargó una 9 milímetros hacia la vivienda buscando matar al abuelo de la víctima. Al momento del juicio abreviado, logró una merma en la pena (ocho años de prisión) tras entregar la pistola a la Justicia. El arma fue examinada y surgió que había sido robada a un militar retirado en agosto del año pasado, y antes de este crimen había pasado por varias manos.
La circulación de armas robadas traspasa las fronteras de la ciudad o la provincia: la Policía ha secuestrado en procedimientos armas de distintos lugares del país: hasta una pistola de la Policía de Jujuy que había sido sustraída a un agente en 2012.
Si a las armas las carga el diablo y las descargan los estúpidos, en el medio hay otros que hacen su negocio con la sangre de las víctimas.
Buenas y malas del desarme
El Renar (Registro Nacional de Armas) puso en marcha el Plan de Entrega Voluntaria y Anónima de Armas de Fuego, tras la sanción de una Ley en 2007. Según datos oficiales, al mes de julio se habían destruido en todo el país más de 20.000 armas. En Entre Ríos, la Delegación del Renar en Paraná no recibe armas de dicho programa.
El desarme tiene buena acogida en la sociedad, por lo que significa la presencia de armas en la calle o en una casa de familia. Los objetivos del Plan son: la disminución del uso de armas de fuego, la reducción de accidentes y hechos de violencia, la sensibilización acerca de los riesgos y la promoción de una cultura de no violencia y resolución pacífica de conflictos. A las claras está que los mismos están muy lejos de cumplirse. Por el contrario, pese a que muchos han llevado sus armas a destruir, ha crecido su uso en los conflictos personales, familiares, barriales, sociales y en femicidios.
Un problema que conlleva este programa, para la Justicia y la Policía entrerrianas, es respecto de la relación que se establece entre distintos hechos a través de la base de datos de la Dirección Criminalística. Mientras se busca un arma que pudo haber sido utilizada en distintos hechos violentos, el que la tiene puede ir y entregarla para que la destruyan, sin que quede registro de qué arma se trató, si tiene alguna identificación y sin siquiera saber quién la entregó. De este modo se puede cortar una investigación para esclarecer un hecho delictivo.
Datos
*En Paraná sucedió más de la mitad de los homicidios de la provincia en 2015.
*Cada vez se encuentran armas y calibres más gruesos y novedosos.
*Es notoria la relación de consumo de drogas y tenencia de armas de fuego.
La mayoría de los homicidios son cometidos con armas de fuego
Más de la mitad de los 51 asesinatos que sucedieron en el año en Entre Ríos fueron perpetrados con pistolas, revólveres o escopetas. En los últimos crímenes se advierte un incremento de menores con tenencia de armas
13 de octubre 2015 · 07:39hs











