Narcotráfico
Lunes 07 de Mayo de 2018

Juzgan al trío implicado en el cargamento de éxtasis incautado en la Aduana

A casi dos años del secuestro de 67.000 pastillas de la droga sintética en Paraná, comienza el debate contra los procesados

Tres presuntos integrantes de una organización dedicada al narcotráfico a nivel internacional, serán juzgados desde hoy en el Tribunal Oral Federal de Paraná. Hace casi dos años, personal de la Aduana de la capital entrerriana descubrió que una encomienda del correo tenía miles de pastillas de éxtasis, y detuvieron a un remisero de Buenos Aires. Un mes después, caía una mujer del barrio El Morro para quien había llegado otro paquete similar. Y luego arrestaron en Capital Federal a un dominicano implicado en la red internacional que desde Europa importaba drogas sintéticas a la Argentina.
Se trata de Juan Carlos Grilli, el remisero de la localidad bonaerense de Escobar, quien cayó a mediados de junio de 2016, con las manos en la masa: un bulto con 33.012 pastillas de éxtasis. Silvia Estela Ávalos nunca fue a buscar el que había llegado para ella, y la Policía Federal la detuvo en su vivienda. Y el centroamericano Giménez Sánchez, quien fue sorprendido en agosto en un hostel de CABA.
El Tribunal estará integrado por Noemí Berros (presidenta), Lilia Carnero y Roberto López Arango. La acusación pública está a cargo del fiscal general José Ignacio Candioti, y las defensas en manos de la oficial Noelia Quiroga (por Grilli), Carlos Reggiardo (por Giménez Sánchez) y CorinaBeisel (por Ávalos)
Se escucharán los relatos de 22 testigos ofrecidos por la Fiscalía, entre ellos los empleados de la Aduana que detectaron el cargamento al revisar y constatar anomalías en una encomienda del Correo Argentino (era demasiado pesado para ser un colchón inflable), los testigos civiles que participaron de los distintos procedimientos, y los efectivos de la Delegación Paraná de la Policía Federal, quienes llevaron adelante la investigación, bajo instrucciones del Juzgado Federal, tras recibir la denuncia de los funcionarios del organismo de control del tráfico de bienes que ingresan y egresan el país.

Del puerto al hostel
La historia comenzó el 14 de junio de 2016, cuando Grilli fue detenido al salir de la Aduana de Paraná con una encomienda que contenía 33.000 pastillas de éxtasis. Pero en la sección del Correo del puerto de la ciudad había otro paquete de similares características, cuya destinataria era una mujer de Paraná que nunca apareció. La pesquisa logró determinar que era una mujer de apellido Ávalos, de 47 años. Antes de que la encomienda sea devuelta al origen (porque la sospechosa nunca fue a retirarla debido a que ya había caído el remisero), allanaron su vivienda en barrio El Morro, la arrestaron y quedó alojada en la Unidad Penal N° 6. A su vez, se secuestró el paquete y detectaron que tenía, con las mismas condiciones de ocultamiento, otro tanto de pastillas de la misma droga: 34.187.
De este modo, el juez Leandro Ríos tenía imputado al hombre que operó para ingresar el éxtasis por Paraná y a la mujer que habría oficiado de nexo local así como otras tareas en distintos puntos del país. Pero faltaba averiguar el destino de esas pastillas. Primero, pudieron advertir que varios de los que se contactaban con Grilli se fueron abriendo, después de aquel 14 de junio.
Con un trabajo sobre los celulares secuestrados y averiguaciones para dar con esos contactos, así como el cruce de datos migratorios, se logró identificar a un enlace importante en Buenos Aires. Se trataba de un hombre oriundo de República Dominicana, radicado un par de años antes en Argentina, que vivió en Córdoba y desde hacía unos meses, en la Capital. No tiene antecedentes penales e incluso cuenta con una residencia legal con DNI argentino. A Giménez Sánchez lo apodan Brian, o al menos era el seudónimo que utilizaba en redes sociales y diversos ámbitos en los que se movía. Estaba parando en un hostel en el barrio San Telmo, ubicado en calle Chacabuco y México.
El juez, haciendo uso de la facultad que le da la Ley de drogas de ampliar su jurisdicción, ordenó el allanamiento al alojamiento y la detención del sospechoso. Bajo un total hermetismo, el personal de la Policía Federal viajó y requisó el hostel. Ahí estaba Brian, quien tenía en su poder un par de pastillas de éxtasis. Les dijo a los uniformados que eran para consumo personal, pero cuando le revisaron por completo la habitación encontraron en un hueco sobre el techo unas 100 pastillas más y alrededor de 150 gramos de cocaína, así como 5.000 dólares.
De este modo, lo trasladaron a Paraná y quedó alojado en la Unidad Penal N° 1. Fue el tercer y último imputado por el contrabando de drogas sintéticas. Además, el dominicano tiene una causa penal en trámite en la Ciudad de Buenos Aires por la tenencia de drogas en el hostel.

Las rutas del éxtasis
Desde el inicio de la causa, cuando un empleado de la Aduana de Paraná advirtió que había algo raro en aquel paquete, se supo que la encomienda provenía de Alemania. Desde entonces, la Delegación Paraná de la Policía Federal trabajó en conjunto con la BKA (policía criminal federal del país europeo), que se encargó de investigar quién fue la persona que envió la droga, aunque no hubo novedades al respecto.
Además, el caso reveló que el destino Paraná del éxtasis tendría que ver con que Grilli, presunto responsable de la organización de buscar puntos de ingreso de la droga al país, tenía que encontrar un lugar seguro, luego de que se reforzaran los controles en el puerto de Buenos Aires, tras la tragedia en la fiesta Time Warp, en la que cinco jóvenes murieron por el consumo de éxtasis. Pero el plan le resultó equivocado y a su vez complicó a otros más.
Los tres imputados llegan al juicio detenidos con prisión preventiva. Habían pedido la excarcelación pero, con la oposición de la Fiscalía, el Tribunal se las denegó debido a que se sospecha que integran una red de narcotráfico internacional, y por los contactos que tienen podrían fugarse.

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