Droga
Lunes 23 de Abril de 2018

Invitó a una amiga de paseo, cayeron con droga en el auto y los condenaron

El conductor recibió cinco años de prisión y la joven, quien dijo no saber que llevaba marihuana, cuatro años. "Me arruinó la vida", afirmó la chica

Un muchacho y una amiga fueron detenidos en un puesto caminero en el sur de la provincia. La chica de 18 años dijo que no sabía que el conductor, que la había invitado a pasear a Buenos Aires, había cargado un bolso con droga. El Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay los condenó a los dos a prisión, pese al reclamo de las defensoras.
El 19 de julio de 2017, alrededor de las 13.30, el personal del Puesto Caminero Brazo Largo de la Policía de Entre Ríos, apostado en el kilómetro 119 de la ruta nacional N° 12, en el Departamento Islas del Ibicuy, detuvo la marcha de un auto VW Gol, que circulaba en sentido sur-norte.
Cuando le pidieron al conductor la documentación, el efectivo notó un estado de nerviosismo inusual, por lo que invitó a descender del vehículo al hombre y a la acompañante.
Se procedió a dar intervención al guía del perro antinarcóticos de la fuerza, y al efectuar el pasaje con el perro, el animal marcó un bolso negro situado sobre el asiento trasero, rascando una bolsa de nailon negro que había en su interior.
Ante tal situación, se dio intervención a la División Toxicología, y se anotició lo acontecido al Juzgado Federal de Concepción del Uruguay. Con la orden de requisa vehicular y personal, hallaron, entre otros elementos, un bolso de viaje que contenía una balanza electrónica y en otro bolso, 26 envoltorios compactos rectangulares, con polvo blanco por fuera y recubiertos con papel film y por fuera una sustancia viscosa, que contenían marihuana. En sede judicial el tóxico incautado arrojó un peso de 23,9 kilos.
El conductor V. C., de 27 años, quien dijo ser comerciante en el rubro compra y venta de autos, y L. D., quien recién había cumplido la mayoría de edad, fueron procesados por transporte de estupefacientes, y recientemente juzgados por el delito.
Al momento de defenderse, la chica refirió que el motivo del viaje fue de paseo, que con V. C. se conocían, que fue un par de veces a su casa, hablaban y se escribían mensajes y nada más. Señaló que fueron desde Gualeguaychú a la localidad de Tigre, que el muchacho paró en una estación de servicios, cargó el bolso, que ella no sabía qué contenía, porque Chávez nunca le contó. Indicó que ella iba cebando mates, y afirmó que se dio cuenta que traía droga porque los pararon y el perro mordió. Agregó que V. C. le arruinó la vida, que ella tenía muchas ganas de entrar al Ejército y que además tiene un bebé chiquito.
La fiscal general María de los Milagros Squivo, planteó que se comprobó la comisión del delito de transporte de estupefacientes, por el cual acusó tanto a los dos imputados del traslado de la droga proveniente de Buenos Aires, hacia Entre Ríos, con la intención de comercializarla en Gualeguaychú. En tal sentido destacó que de la cantidad de 24 kilos pueden extraerse alrededor de 47.000 unidades, y unas 68.000 dosis.
En cuanto a la pena, la fiscal entendió que de acuerdo a las circunstancias del hecho, se deben considerar como agravantes respecto de V. C. que utilizó el vehículo de su hermano, sin tomar en cuenta sus consecuencias, que debió contar con entre 160.000 y 240.000 pesos para adquirirla, considerando que el kilo de marihuana en Buenos Aires oscila entre unos 7.000 y 10.000 pesos. Destacó a su vez que en el legajo personal del acusado obra informe del psicólogo de la Unidad Penal, en el que refiere que proviene de una familia con un contexto familiar desaglutinado, con tendencias a la transgresión y al delito, siendo que su padre fue detenido por robo de automotores, que su hermanastro también estuvo alojado en una Unidad Penal, que "su madre es propicia a todo tipo de actividad ilícita" (SIC).
Además, Squivo ponderó "la gravedad del hecho, que tenía como propósito innegable introducir en la ciudad de Gualeguaychú una cantidad importante de marihuana, y destacó que en el informe de vida y costumbre de V. C. sus vecinos manifestaron que concurrían al domicilio que compartía con su madre, un número importante de personas, que era frecuente la concurrencia de autos y motos a la tardecita. Por esto, pidió seis años de prisión.
Respecto de la joven, solicitó cuatro años de cárcel, ya que de su legajo personal se desprende que todos los testimonios de sus vecinos coinciden en que es una buena persona y no tiene relaciones con personas que consideren "de mal vivir". Además, destacó que solo cuenta con 18 años, no posee antecedentes, tiene un hijo de 2 años y se encuentra cursando el secundario.
La defensora oficial de V. C., Julieta Elizalde, destacó, entre otros puntos, que debe tomarse en cuenta que su asistido es uno de los últimos eslabones de la cadena de tráfico, los que vulgarmente se conocen como "mulas", para quienes se debe estipular reducciones en la escala penal, justamente por la vulnerabilidad que implica.
En tanto, la defensora de L. D, Corina Beisel, afirmó que la presencia de la chica en el rodado fue meramente circunstancial, y no hay ningún elemento anterior o posterior que permita concluir que se hubiese puesto de acuerdo en ir a comprar la droga para transportarla, distribuirla y colocarla en el mercado, por lo que reclamó la absolución.
El presidente del Tribunal, Jorge Sebastián Gallino, consideró que las circunstancias apuntadas acreditan que V. C. transportaba en su vehículo material estupefaciente, y en relación a L. D. sostuvo que no puede ser admitida su versión: "Resulta poco convincente que no preguntara a V. C. respecto del bolso que dice que cargó en una estación de servicio de Tigre. No es usual que viajaran juntos y ni siquiera pregunte por qué motivo pararon o qué contenía la mochila que subió al auto. Pero su versión pierde completamente credibilidad al analizar la existencia en de la balanza eléctrica que dice uno de los policías se sacó de un bolso que no era el secuestrado. Si ponderamos el testimonio de otro uniformado, se acredita que este otro bolso, se trata de una mochila, de la que según dijo el testigo se sacaron pertenencias de la mujer.
El juez impuso la pena de cinco años de prisión para el hombre, y cuatro años de cárcel para la joven, y una durísima multa de 135.000 pesos a cada uno, además de las costas del proceso.

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