Familia Gill
Lunes 23 de Abril de 2018

Esperan el dinero para continuar las excavaciones en la búsqueda de los Gill

El Superior Tribunal de Justicia aún no definió el trámite de asignación de dinero para ampliar el trabajo en el campo de Crucesitas Séptima

Las esperanzas que se recuperaron con las excavaciones en el campo de Crucesitas Séptima el 5 de febrero, 16 años después de la desaparición de la familia Gill, quedaron en suspenso un par de semanas después, y aún se está a la espera de la resolución del Superior Tribunal de Justicia sobre el pedido de más presupuesto para ampliar las excavaciones en la estancia donde Rubén Mencho Gill, de 55 años, trabajaba para Alfonso Goette, y también vivía junto a su esposa Margarita Norma Gallegos, de 26, y sus hijos María Ofelia de 12, Osvaldo José de 9, Sofía Margarita de 6 y Carlos Daniel de 2.

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Luego de la muerte del patrón en 2016 en un siniestro vial, un testigo clave perdió el miedo y se acercó a la fiscalía a cago de Federico Uriburu. Se trata de un hombre que unas semanas antes de la desaparición de la familia (que fue vista por última vez el 13 de febrero de 2002) había estado en el campo y lo vio a Mencho rompiendo la tapa de hormigón de una cisterna. Le preguntó qué hacía y le contó que el patrón le había pedido esa tarea y además hacer un pozo, y le señaló un arroyo seco que atraviesa la estancia.
Además, el hombre había dicho que recibió intimidaciones por parte de Goette y sufrió actos de violencia en su vivienda que relacionó con la desaparición de los Gill.
Con este testimonio, el juez de Garantías de Nogoyá Gustavo Acosta y el fiscal Uriburu reactivaron la investigación en la búsqueda. El 5 de febrero, en un marco de grandes expectativas, se desplegó un operativo en el campo del fallecido Goette. Se trata de excavaciones en dos áreas marcadas por el testigo, con la hipótesis del asesinato y entierro de las seis víctimas.
Uno fue en un pozo ubicado a 500 metros del casco de la estancia. Tras finalizar el trabajo de excavaciones en ese lugar, el resultado fue negativo, ya que solo encontraron huesos de animales.
En la segunda etapa, se apuntará a excavar sobre un arroyo seco, donde Goette le había pedido al testigo realizar un pozo. Pero como el trabajo será más complicado, se deberán realizar primero varias perforaciones pequeñas para luego determinar dónde se hará la excavación más grande.
Esto, que surgió en el transcurso de los últimos días del trabajo a mediados de febrero, no estaba en el presupuesto inicial. Por esto es que el juez solicitó al personal policial especializado que elabore un informe con las tareas a efectuar y el costo de las mismas. Luego este informe fue elevado al Superior Tribunal de Justicia que debe analizar de qué modo se implementa esta incrementación presupuestaria. La misma se puede hacer por concurso de precios, contratación directa o ampliación del trabajo que ya venía realizando el pocero de la zona, que ya ha trabajado anteriormente en otras excavaciones que se hicieron años atrás.
Aparentemente, esta última opción que iba a ser la más rápida, no prosperó. Debido a que las autoridades del Poder Judicial decidieron transparentar la disposición de partidas presupuestarias, el trámite burocrático se hace más largo. De este modo, los familiares de Rubén y de Margarita, que estuvieron una década y media esperando novedades, deben seguir esperando esta definición.
Igualmente, si bien las esperanzas están en suspenso, siguen vivas, tal como se observó aquella mañana de hace dos meses y medio en la estancia La Candelaria. Saben que la impunidad y la incertidumbre que rodearon al caso pueden llegar a su final, luego de que los nuevos funcionarios judiciales del departamento Nogoyá sacaran del letargo un expediente que iba camino a la muerte segura.
La madre de Margarita Gallego está convencida de que los funcionarios judiciales que actuaron antes que Acosta no hicieron las cosas suficientes para encontrar a su hija, sus nietos y su yerno. "En ocho meses el juez Acosta hizo más cosas que (Jorge) Gallino en casi 14 años", sentenció la mujer, en referencia al actual integrante del Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay. Espera que ahora se conozca la verdad: "Los vamos a encontrar porque quien brindó el dato es un testigo clave que vino y vio la parte donde mi yerno excavó el pozo".
Por su parte, Osvaldo Gill, hermano de Rubén, afirmó: "Yo siempre creí que Mencho está en el sótano de la casa, que estaba al lado del dormitorio donde vivían". El hombre dice que espera poder saber qué pasó con su hermano y sus sobrinos. "Yo quiero que los encontremos. Estoy desesperado, queremos cerrar la historia", precisó.


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