Allanamientos
Domingo 17 de Febrero de 2019

El juicio que revela los vínculos peligrosos entre narcos y la barra de Patronato

Enfrentados. Con la declaración de un arrepentido, quedó un clima tenso entre los 12 imputados que se mantendrá hasta el día del veredicto. Investigadores contaron el itinerario de la droga que traía Viggiano y adquiría para la distribución Ceola, quien dirigía negocios en la tribuna con Barrientos

Con una docena de imputados, se desarrolla en el Tribunal Oral Federal de Paraná el juicio a una estructura que traficaba marihuana en Entre Ríos. No se trata de una banda única, sino de distintos grupos asociados para el comercio de drogas: quienes la traían desde el norte del país, quienes la distribuían en Paraná y hacia Nogoyá, y los que la vendían en esta localidad. En particular, se ventilan las relaciones peligrosas entre uno de los acusados, Hugo Ceola, como el entonces referente de la barra brava de Patronato, y algunos dirigentes del club, así como su estrecho vínculo con Gustavo Petaco Barrientos, aunque algunos dicen que hoy están peleados a muerte. La investigación estuvo a cargo de la Dirección Toxicología de la Policía de Entre Ríos, e instruida por el juez federal de Paraná, Leandro Ríos, y tuvo el sello de varias causas importantes: comenzó desde el eslabón más bajo de la cadena y llegó hasta el presunto proveedor de la droga en Corrientes.


A lo largo de las tres primeras jornadas del debate declararon como testigos los policías que llevaron adelante la pesquisa y los que participaron del procedimiento el 7 y 8 de marzo de 2017, cuando fue desbaratada la organización. Paso a paso La oficial a cargo de la División Toxicología de Nogoyá, Vanesa Olivera, declaró durante más de tres horas, ya que fue quien dirigió la investigación desde el inicio. Contó que comenzaron a seguir en esa ciudad los movimientos de Diego Orcellet, y también a Solange Romero, quienes habrían desplegado las tareas propias de la venta de droga al menudeo en un domicilio. Luego apareció vinculado a ellos el peluquero Gastón Godoy, quien intervenía en el comercio. Luego, recordó Olivera, a través de las escuchas telefónicas, siguieron los pasos para saber cómo y dónde conseguía la droga Orcellet, y así supieron que se contactaba con un hombre de Paraná, que resultó ser Hugo Ceola. Contó cómo eran los movimientos, los diálogos y los acuerdos. A su vez, supieron así que Ceola tenía como mano derecha a Carlos Alberto Bernini, por entonces director de Arquitectura de la Municipalidad de Paraná, y al empleado de la misma área, Sergio Alberto Pross. La investigadora recordó que cuando Orcellet llamaba a Ceola para pedirle droga, casi en forma inmediata este se contactaba con Bernini, quien a su vez en seguida llamaba a Pross, quien sería el que guardaba la marihuana. Menor sería el rol que tenía el hijo de Ceola, Alejandro, que habría sido un colaborador de escasa relevancia para el negocio.


La oficial habló además de los importantes movimientos económicos que observaban a Ceola, y remarcó, ante una pregunta que le hicieron, que se dieron cuenta que se trataba de este hombre porque hablaba de Patronato y tenía un contacto telefónico muy frecuente, con quien se llamaban como "tío" y "sobrino". Al averiguar de quién se trataba, supieron que era Gustavo Barrientos, líder de la Barra Fuerte, preso por un doble homicidio. Pero no se advirtió en ningún momento que este participara del negocio narco, sino que las conversaciones giraban en torno a los negocios en los partidos de Patronato, sobre las entradas que les daba el club y sobre las banderas y demás elementos con los que adornaban su negocio en la tribuna. Sí quedó claro que entre Ceola y Barrientos hablaban asiduamente sobre los dirigentes de Patronato. Varias de estas cuestiones ya habían sido advertidas en una investigación de la División Homicidios en 2014, en una causa por Asociación ilícita que pasó de la Justicia provincial a la Federal, y pareció quedar en la nada. En las escuchas telefónicas de estas pesquisas, incluso, surgieron relaciones entre los delincuentes con dirigentes y políticos de peso en el oficialismo.


En respuesta a otro interrogante en su declaración, la uniformada dijo que la droga que recibía Ceola no iba toda a Nogoyá, sino solo una parte (generalmente unos 10 kilos de marihuana), y el resto se distribuía en Paraná. Luego, el testimonio de Olivera apuntó a otro escalón en la investigación, ya que se preguntaban de dónde Ceola conseguía la marihuana. Así descubrieron que este hombre se contactaba con un viejo conocido del narcotráfico local, Horacio Cachete Viggiano, quien junto a su hermano Héctor adquirían los cargamentos en el norte del país. Tenían un buen pasar económico, con varios vehículos, como un Audi y un Renault Sandero Steepway, entre otros. Por esto, comenzaron a seguir a estos hombres y tuvieron más novedades. Resultó que los Viggiano viajaban hacia el norte de Entre Ríos, donde tenían a un camionero que hacía de transportista de la droga: Juan De la Cruz Moreno, de Feliciano. Pero el contacto principal era en Corrientes, con Sergio Molina. Este hombre, oriundo de Itatí (ciudad fronteriza con Paraguay, invadida por el narcotráfico en casi todos los niveles) coordinaba la entrega de la marihuana a Moreno, y este la llevaba a donde Cachete Viggiano le indicara.


Desbaratados


No fue una casualidad que el 7 y el 8 de marzo interceptaran, en distintos lugares, al camión que conducía Moreno con 250 kilos de marihuana, y a los Viggiano. Por las escuchas, sabían de la transacción y del arribo del cargamento. El director de Toxicología, Lucio Villalba, fue el primero en declarar en el juicio sobre aquel procedimiento que tuvo a su cargo, y luego los policías que participaron de las distintas medidas. Contó los pormenores del operativo que tuvo distintos puntos de observación en la provincia y también en Corrientes, donde seguían los movimientos de Molina. Vieron el camión de Moreno que se dirigió desde Feliciano hasta Sauce y regresó nuevamente a la provincia, por la ruta 28. Allí se encontró con el Renault de los Viggiano y después con la camioneta gris de Molina. Luego comenzó una persecución al camión (solo el trailer, sin acoplado) que se dirigía a alta velocidad (unos 130 kilómetros por hora) en una zona urbana, poniendo en peligro a la población. Incluso embistió los patrulleros que les habían atravesado en la ruta, por lo que efectuaron unos disparos intimidatorios, hasta que lo alcanzaron unos 20 kilómetros después. Allí, descubrieron los 260 paquetes de droga. En tanto, en la estación de servicios YPF del acceso a Feliciano, detuvieron a los Viggiano, quienes tenían bastante dinero (pesos y dólares) y varios celulares. Mientras, se desplegaron allanamientos y detenciones en Paraná y en Nogoyá, a los otros implicados en la investigación.

El arrepentido

El primer día del juicio tuvo una única declaración de uno de los imputados, en calidad de arrepentido. El camionero Juan De la Cruz Moreno confesó ante el Tribunal y las partes (sin la presencia de los demás acusados), y detalló su rol en la organización, además de aportar elementos que confirmaron lo que está planteado en la causa. El Tribunal evaluará al momento de dictar sentencia, si lo que aportó el arrepentido sirvió para profundizar la imputación, que es lo que se requiere para lograr un beneficio, principalmente una pena menor. El juicio continuará los martes y jueves de esta semana y la próxima, con más declaraciones testimoniales, y a principios de marzo se realizarán los alegatos de la Fiscalía General y de los abogados defensores.

Jueces y partes

El Tribunal Oral Federal de Paraná está integrado por Noemí Berros (presidenta), Roberto López Arango y Lilia Carnero. Por la acusación pública están en fiscal general, José Ignacio Candioti y el adjunto Leandro Ardoy. Los abogados defensores son Noelia Quiroga (oficial) y los particulares José Velázquez, Augusto Lafferriere, Guillermo Vartorelli, Miguel Cullen, Andrés Bacigaluppo, Franco Azziani Cánepa y Corina Beisel. El juicio que comenzó el martes pasado, seguirá martes y jueves de esta semana y la siguiente, y a inicios de marzo serán los alegatos.


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