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Tobilleras electrónicas

Acusado de doble homicidio salió a robar con la tobillera puesta y nadie se dio cuenta

Lucas Paniagua mató a los hermanos Godoy en el barrio San Jorge. Recibió el beneficio de la domiciliaria con el dispositivo electrónico

Lunes 01 de Julio de 2019

Se acentúa la polémica por la falta de control a las personas imputadas por hechos graves que reciben el beneficio de la prisión domiciliaria, con o sin tobillera electrónica. Los casos en que los presos tienen el dispositivo colocado es mucho más grave, ya que en más de una oportunidad han violado las restricciones judiciales, por lo que el sistema no logra demostrar eficacia.

El último caso registrado en Paraná ya resulta insólito y llenó de sospechas y suspicacias el ámbito judicial y penitenciario. Es un joven imputado por un doble homicidio, quien incluso había amenazado a familiares de las víctimas desde la cárcel, recibió la domiciliaria con tobillera, pero igual salió a robar, sin que nadie se entere. Es decir, lo hacía sin que desde el centro de monitoreo del Servicio Penitenciario advirtieran que el preso había excedido el perímetro dentro del cual debía permanecer.

Se trata de Lucas Paniagua, de 25 años, quien está imputado por los asesinatos de los hermanos Diego y Rubén Godoy, ocurridos el 18 de febrero de 2018 en el barrio San Jorge de Paraná, en medio de una reyerta que se produjo por un conflicto entre ambas familias.

El joven estuvo involucrado en el robo de una moto Honda XR 125, de una vivienda ubicada en la zona este de Paraná. Tal como informó UNO ayer de este episodio, la víctima denunció el hecho y señaló a los investigadores de la División Robos y Hurtos al sospechoso que reside en una vivienda cercana, de calle Hernandarias al final.

Los uniformados allanaron la casa, pero no encontraron al acusado del robo ni la moto, pero tampoco vieron en el domicilio ningún dispositivo instalado para controlar la distancia de quien tiene colocada una tobillera.

Pasaron un par de días hasta que el dueño de la moto avisó que una persona lo estaba extorsionando por mensajes de WhatsApp. Le pedía 7.000 pesos para devolverle la moto, y le aclaró que no metiera a la Policía en el medio porque de lo contrario iba a sufrir represalias.

La víctima del robo dio aviso a los investigadores, y concurrió con policías de civil al lugar de encuentro. Los uniformados se dieron a conocer como tales cuando vieron al ladrón con la moto, quien intentó huir, pero tras una persecución fue arrestado.

Se trataba de Paniagua, quien por orden del fiscal Martín Abrahan fue detenido y trasladado a la Alcaidía de Tribunales. Allí, cuando le pidieron que se quitara la ropa para la revisación de rigor, observaron que tenía colocada la tobillera electrónica.

En la Policía informaron a UNO que el 911 no recibió en ningún momento un llamado del Servicio Penitenciario dando aviso de que un preso con arresto domiciliario con tobillera electrónica había salido de su vivienda.

La preocupación no ronda solo en el SPER, sino también en el ámbito de los juzgados de Garantías y en la Fiscalía, ya que nuevamente se constata que le confiaron una medida de morigeración de la cautelar de prisión preventiva en la Unidad Penal a un joven acusado de un grave hecho, del cual no está discutida su participación, sino las circunstancias. Tal como ocurrió hace poco con Oscar Siboldi, quien estaba con domiciliaria sin tobillera cuando asesinó a tres personas en Bajada Grande.

Pero además, Paniagua ya había violado restricciones impuestas por las Justicia luego del doble homicidio de los hermanos Godoy. Luego de ser detenido e imputado, había recibido 60 días de prisión preventiva. Durante ese período de detención, desde la cárcel, tuvo acceso a un celular y por lo tanto a Facebook. Un hermano de las víctimas denunció poco después que en las redes sociales el imputado publicó: “Acá estoy gil, mirame los dedos, 2 por 0, ahora faltás vos, sabés que yo voy y pum pum pum, gato, sabés que voy por vos Ricardo y la completo, llévenle un par de flores a ellos de parte mía, vos sabes que voy, gatos cuéntenla como quieran”. También recibió mensajes en los que habría escrito: “Te querés matar, 2 por 0 es negocio, voy arriba, pum pum pum”.

Por esto, la Fiscalía había pedido que le prorroguen la prisión preventiva al argumentar: “Si queda en libertad, podría llegar a concretar estas amenazas que justamente está anunciando, una amenaza de muerte contra una persona que es testigo del hecho”. Así fue que le otorgaron 60 días más.

Pero pasó el tiempo, el caso aún no fue juzgado, y Paniagua recibió el beneficio de la domiciliaria con tobillera, pese a aquella peligrosidad que se había dictaminado. No concretó las amenazas al mencionado testigo del doble homicidio, pero se dedicó al robo de motos y a la extorsión mediante el pedido de rescate.

Tanto este como otros casos similares han causado indignación a ciudadanos de Paraná, que se sienten desprotegidos, tanto por la falta de control de tales medidas como por los beneficios otorgados por los jueces a personas acusadas de delitos contra la vida de las personas.

Beneficios a acusados de hechos graves, sin control

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Siboldi. Tenía domiciliaria.
Siboldi. Tenía domiciliaria.
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Siegfried. Salía con la tobillera.
Siegfried. Salía con la tobillera.

Hay varios casos recientes que evidenciaron que el sistema de arrestos domiciliarios, con o sin tobilleras, funciona mal si no se controla o si se otorga a las personas equivocadas. Uno de ellos es el del mencionado Negro Siboldi, quien estaba con domiciliaria en una de sus viviendas de Bajada Grande, aunque muchos vecinos de la zona lo veían salir como si nada. De hecho, cuando mató a tres personas el 25 de mayo estaba en otro domicilio.

En ese caso también se reveló que en la vivienda donde se produjo aquel triple crimen estaba Diego Warlet, un joven acusado de intento de homicidio. Debía estar en su casa del barrio Paraná XVI, con arresto domiciliario (sin tobillera) pero se fue a tomar algo a lo de Siboldi.

También se recuerda a Facundo Siegfried, imputado por el femicidio de Romina Alejandra Silva, ocurrido el 25 de septiembre de 2018 en el barrio el Morro. Le otorgaron el beneficio de la domiciliaria con tobillera electrónica en su casa, pese a que hay vecinos cercanos que fueron testigos del crimen.

Varios mensajes habían llegado a UNO, a fin de año, avisando que el joven salía en moto a vender drogas. El SPER constató que el mismo había salido de su vivienda, lo que fue advertido en el sistema de monitoreo. Pero Siegfried dijo que había ido a una vivienda de su familia dentro del mismo predio porque se la querían usurpar. Luego se constató otra infracción más a la medida, por lo cual finalmente fue derivado a la cárcel, a la espera del juicio.

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