Andrés Martino/ Ovación
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Estudio Fútbol. Es el nombre del taller que lleva adelante el árbitro nacional Adrián Fonzo y que surge de un convenio entre el PAMI y la Universidad Autónoma de Entre Ríos. ¿De qué se trata? Son charlas de fútbol para jubilados y la meta fundamental es compartir, sociabilizar y movilizar al adulto mayor.
Para los que peinan canas
Fonzo, quien además de ser árbitro de AFA, dirigente del club Neuquén y empleado de la Secretaría de Extensión del Área de Capacitación de Uader, dialogó con Ovación sobre este proyecto que ya está en marcha.
—¿Cómo va el taller?
—La idea era ver cómo podíamos hacer para movilizar a los jubilados varones, porque las chicas, como dicen ellos, siguen con una actividad total. El PAMI, en su estadística, sostiene que el varón se recluye, pasa a ser pasivo y se queda en casa sin alguna actividad. Con estos programas el PAMI intentó llevar adelante lo que hacen las mujeres, que tienen varios talleres. Surgió la idea con el fútbol, un deporte que moviliza a tanta gente, para ver si se lograba algo. Lo denominamos Estudio Fútbol y generalmente lo que se da en un espacio que es la plaza, la esquina y el bar, ahora lo llevamos a un lugar fijo. Les llevo cuestiones didácticas y videos de la jornada dominical con una recopilación de jugadas. Los que realmente saben de fútbol son ellos, porque tienen sus anécdotas y vinculaciones. Además se presentan algunos trabajos prácticos donde ellos tienen que contar la historia de sus clubes. Hacemos tareas porque ellos en un momento tenían acceso a Patronato, entonces yo los mandada a analizar el partido. Es un ámbito lindo, con mate de por medio.
—Y bien ambientado con camisetas, pantalla gigante, computadora y periódicos.
—Sí, totalmente. Yo me sorprendí porque hubo gente que se emocionó con algunas camisetas porque son originales. Tocaban los escudos y fue una sensación muy linda que ellos nunca tuvieron. Las veían solo por televisión. Ojo que ellos también aparecen con sus cosas. Por ejemplo llevaron la revista Solo Fútbol y marcaron algunos hechos en particular. La paso bien y es un momento de aprendizaje para mí y recreativo también.
—Las charlas empiezan por el fútbol y terminan en política ¿Cómo es eso?
—Por algún motivo aparece. Pasa que el fútbol está muy politizado. Hay muchos actores políticos sobre el fútbol y el ejemplo es que algunos presidentes de clubes luego pasaron a la carrera política. Está todo mezclado y convive. Ellos le dan un toque particular porque como estamos entre nosotros, dan opiniones que por ahí no se dan en público.
—La intención era movilizar. ¿Se logró?
—Sí, totalmente. Es difícil encontrar el día y el horario adecuado, porque por ahí ellos salen a hacer sus tareas o van al médico. Por eso es variable en el número de personas que van, pero es interesante porque no se transforma en algo monótono. Algunos han sugerido, los que están más liberados en la cuestión, llevar este taller a un minuto de radio. Ya son casi unos analistas profesionales del fútbol de hoy.
—¿De acá a fin de año con qué te vas a poner contento si se da?
—Este es el segundo año y ya tuve la satisfacción que me saludaran en la calle o me llamen para decirme que me vieron arbitrar en algún partido. A fin de año hicieron un asado y me invitaron. Eso tiene el fútbol, une y crea relaciones nuevas. La idea es concretar esa moción y tal vez poder hacer algo formal en algún medio. Eso sería interesante.
—Además de esta labor y otras, sos coordinador de las inferiores de Neuquén.
—Sí, es así. Pasé 15 años en el fútbol profesional y me cargué de ideas. Mis hijos juegan en ese club y siempre tuve la invitación por parte de los padres para trabajar. Decidí participar y junto a gente voluntariosa y que sabe del fútbol infantil coordino las divisiones menores de este club que está tomando otras perspectivas. Neuquén tiene la particularidad de que en tres o cuatro cuadras conviven todas las clases sociales y es por eso que hay un amplio espectro de chicos para atender. Estamos encarando un programa distinto que pasa por la atención de los padres, el primer gran problema en el fútbol infantil. Hay que hacer foco en eso para que los chicos disfruten, porque a la competencia se la plantean ellos mismos. Después le damos elementos para preparación física y psicológica. Estamos acompañando en esta etapa de crecimiento y apuntando a futuros valores con la firma de algunos convenios con otras instituciones. La verdad me siento muy cómodo y por ahí sea el futuro.
A tener en cuenta
Las inscripciones para el taller se realizan en Venezuela y Chile en las oficinas de Probienestar o a los teléfonos 4222638 o 4319827 interno 106, de lunes a jueves de 9 a 12. El taller se dicta de 17.30 a 19.30 los lunes en Smeber, Belgrano 180.
Opinión
Adrián Fonzo
Arbitro de AFA
El presente del arbitraje
El fútbol dejó de ser un deporte para pasar a ser un medio de vida de tanta gente. Se involucraron muchos actores sociales que antes no estaban. Se habla, se discute, se vive y hasta se mata por el fútbol, algo loco. Semana a semana estamos con situaciones de violencia que llegan a involucrar a los actores del fútbol.
Estamos en una situación que es preocupante y se desvirtuó el juego en sí mismo que tan profesionalizado está, con tanto dinero e intereses en juego. Los árbitros estamos en el medio de todo eso. El profesionalismo tiene una gran presión. Antes había un comentario de un medio escrito o radial y hoy hay muchas cámaras detrás del árbitro. Se hacen conjeturas que por ahí, desde la vivencia o desde la realidad, no se pueden ver o realizar.
El arbitraje está en un recambio generacional y la AFA los tiene que sostener. No hay un laboratorio de árbitros. Hay chicos que tuvieron que aparecer porque el sistema y la FIFA así lo demandaron. Cambió el promedio de edad y eso hace que la gente haya perdido el prototipo del árbitro, como eran Castrili, Elizondo o Baldassi. Ellos fueron personalidades que batieron récords y los árbitros de hoy tienen que saber llevar sobre sus espaldas a esas personalidades.
Es un momento de transición, justo con el mundo convulsionado del fútbol. Un cóctel complicado.















