El paranaense Gonzalo Macbeth es un apasionado de los deportes de combate. Ha realizado innumerable cantidad de peleas en distintas disciplinas como kick boxing, muay thai, K1 y full contact, entre otras. Además es instructor del Dojo Serpiente, la escuela que comanda el excampeón mundial Cristian La Serpiente Bosch y que tiene sedes en distintos puntos del país.
Gonzalo Macbeth regresó al ring y se trajo un épico triunfo
Por Víctor Ludi
Sniper.PH
“Traté de mantener la distancia con piñas y patadas largas para que no me alcanzara”, explicó Gonzalo Macbeth.
Tal es su pasión por calzarse los guantes que, a pesar de haber estado alejado de la actividad –su última pelea la había realizado en diciembre de 2021–, cuando le propusieron formar parte de un importante evento no dudó ni un segundo en aceptar. Tuvo apenas un mes para su puesta a punto, pese a que nunca dejó de entrenar de manera liviana para mantenerse en forma.
Se puso a dieta y apretó el acelerador en el gimnasio junto a Sebastián Leguiza, su entrenador en Paraná. Así fue que a sus 43 años y con una fugaz pero intensa preparación, se presentó en el evento en el que se celebró la reinauguración del Estadio WKBA, ubicado en la localidad bonaerense de Quilmes, donde se pudo finalizar su combate ante Máximo Ratto con el brazo en alto luego de ganarle por puntos.
UNO habló con Macbeth, quien se refirió a cómo vivió esta oportunidad que se le presentó.
“Venía entrenando tranquilo, no para competir. Fede Roma (campeón del mundo de muay thai) me avisó que tenía un desafío y acepté el compromiso. Hablé con Seba Leguiza y empecé a prepararme el 21 de diciembre. Pasé las Fiestas tranquilo y haciendo dieta. En un mes me entrené lo mejor posible y gané, así que estoy muy contento. Además fue un evento muy lindo y muy bien organizado por parte de Cristian Bosch y el presidente de la World Kickboxing Federation (WKF), Carlos Suárez”.
—¿Cómo te sentiste después de tanto tiempo sin pelear?
—Bastante bien a pesar del tiempo de inactividad, suelto y sentí que pude desenvolverme bien, haciendo lo que habíamos planificado con Seba para poder imponer mi plan de pelea y quedarme con la victoria. Si bien fue una pelea corta y contra un rival también grande (de 46 años), cuando llegué a Buenos Aires me enteré que iba a pelear full contact, disciplina que llevaba añares sin combatir y no me había preparado para esa modalidad.
—¿Te costó adaptarte al combate de full contact?
—Yo había entrenado y estaba mentalizado para pelear kick boxing. Me preocupaba que en el fervor de la pelea se me escape un low kick, que es una patada en la pierna. En full contact esto no está permitido, ya que los golpes, sean piñas o patadas, tienen que ser de la cintura para arriba. También se permiten barridas de pie y giros de puño, pero como llevaba años sin hacer esta actividad no quise arriesgarme. Por suerte estuve muy concentrado y no cometí ninguna infracción que pudiera perjudicarme a mí o dañar de manera antirreglamentaria a mi rival.
—¿Qué recordás del desarrollo de la pelea?
—Que fue el clave moverme. Como sabía que no tendría tanto resto físico, traté de no prenderme en el palo por palo ya que eso me generaría un mayor desgaste. Mi rival era más bajo que yo, por lo que le entraba tirando un par de golpes y me alejaba. Traté de mantener la distancia con piñas y patadas largas para que no me alcance. Creo que esos factores me dieron el triunfo.
—¿Fue importante enfrentarte contra un rival también grande?
—Sí, sí. Uno nunca subestima a nadie, pero también es consciente de que el tiempo hace lo suyo y no es lo mismo pelear contra alguien de 46 años que contra un chico de 22. Más allá de la experiencia y el oficio que podamos tener los más grandes, la plenitud física hace la diferencia. Cuando me dijeron su edad, me quedé un poco más tranquilo.
—¿Y ahora que pensás hacer?
—Por lo pronto voy a participar de una capacitación que organiza el Dojo Serpiente, que dura tres días y la realizo todos los años. En lo que a peleas se refiere, estoy a disposición de Fede y Cristian por si surge alguna pelea en cualquier modalidad: kickboxing, muay thai, full contact o lo que sea. Para eso voy a tener que mantenerme bien entrenado a la espera de nuevas oportunidades. En Buenos Aires se realizan muchos torneos, diría que casi todos los fines de semana, y quiero estar listo por si me convocan para pelear.
Que la edad no sea un límite
Gonzalo Macbeth también destacó que en este tipo de torneos se organizan combates entre los peleadores más veteranos. “En esa misma velada participó un peleador de 56 años contra un rival un poco más chico. Eso está bueno porque nos permite a los más grandes mantenernos activos sin arriesgarnos más de la cuenta. Celebro que los más grandes tengamos la posibilidad de seguir peleando contra adversarios similares”, dijo el paranaense.















