Atentado terrorista
Jueves 17 de Enero de 2019

Un atentado explosivo en Colombia dejó 10 muertos y decenas de heridos

El hecho ocurrió cuando el conductor de una camioneta ingresó por la fuerza en una academia de policía al sureste de Bogotá, y se inmoló

Un atentado terrorista perpetrado por un suicida al mando de una camioneta cargada con 80 kilogramos de explosivos dejó ayer diez muertos y más de 50 heridos en una escuela de policía del sureste de Bogotá, en uno de los más graves ataques reportados en Colombia desde el acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc, en 2016. El ataque, que derivó en una inmediata condena de todas las fuerzas políticas de Colombia y de gobiernos de distintas partes del mundo, fue en la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander y pasadas varias horas de la explosión ninguna organización se había atribuido la agresión.
Las autoridades de Colombia identificaron con rapidez al autor del ataque como José Aldemar Rojas Rodríguez, pero en lo inmediato no aclararon si el hombre tenía vínculos conocidos con algunas organizaciones guerrilleras. "Este demencial acto terrorista no quedará impune. Los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo, siempre lo hemos derrotado. Esta no será la excepción. No nos doblegarán", escribió en Twitter el presidente Iván Duque, quien al enterarse de la noticia canceló una reunión sobre seguridad en el noroeste del país y se dirigió hacia el escenario del atentado. Allí informó que el autor del atentado estaba "plenamente identificado" y enseguida el fiscal general Néstor Humberto Martínez hizo público el nombre de Rojas Rodríguez, a quien fuentes oficiales dieron por muerto en el ataque.

Reconstrucción del hecho
Según la reconstrucción basada en fuentes de la investigación, Rodríguez Rojas llegó al mando de una camioneta Nissan Patrol gris hasta la puerta de la escuela, en la autopista sur de la capital del país, donde un perro de la guardia detectó peligro de explosivos. El hombre aceleró el vehículo, arrolló a un agente y el vehículo explotó a unos 200 metros de distancia, cuando pasaba cerca de un alojamiento de mujeres de la escuela. Las víctimas fatales son estudiantes de la escuela, incluida una ecuatoriana, y agentes que perseguían a la camioneta, cargada con unos 80 kilogramos de pentonita, un explosivo de alto poder destructivo.
Colombia es el país con mayor número de atentados terroristas en América latina desde hace muchos años, pero expertos en seguridad aseguran que no conocen antecedentes de ataques perpetrados por suicidas. No obstante, las autoridades investigan si los explosivos fueron activados a través de un teléfono celular a distancia o si el conductor utilizó un temporizador. Varios edificios de los alrededores de la escuela fueron dañados por la explosión. Las imágenes en las redes sociales mostraron los restos de un vehículo en llamas en el área de estacionamiento de la escuela de policía, y el personal de emergencia, ambulancias y helicópteros, desplazándose al lugar.
Sobre el autor del ataque, las autoridades solo informaron que su última actividad registrada fue una revisión técnica y mecánica del vehículo utilizado ayer, en julio de 2018 en la ciudad de Arauca, cerca de la frontera con Venezuela. En esa zona siguen operando algunos grupos armados, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN). El Ministerio de Defensa consideró al hecho como una "acción terrorista" y confirmó que la cantidad de muertos ascendió a diez, con decenas de heridos. Con las Farc reconvertidas en partido político desde septiembre de 2016, las sospechas de las autoridades, expertos y parte de la prensa se enfocaron en el Ejército de Liberación Nacional (ELN), aún activo y con el diálogo para la paz suspendido, pero esa organización no asumió el ataque.

Condena mundial
Organismos internacionales y la mayoría de los gobiernos de América, así como representantes de diversos sectores de la vida de Colombia, condenaron el atentado suicida con coche bomba contra una escuela de policía en Bogotá. El secretario general de la ONU, António Guterres, lo calificó como "un acto criminal inaceptable" y la presidenta de la Asamblea General del organismo, María Fernanda Espinosa, como un hecho "atroz". En el plano interno, el ataque fue repudiado por referentes de las Farc y dirigentes vinculados al proceso que derivó en la paz con la mayor guerrilla del país.
   El atentado con bomba de ayer fue el más letal en Bogotá desde una explosión en el centro comercial Andino en el mercado en junio de 2017, mató a tres personas, incluida una mujer francesa, e hirió a otras once. La policía arrestó entonces a varios miembros de un grupo guerrillero urbano de extrema izquierda llamado Movimiento Revolucionario Popular.



Una larga y sangrienta historia de ataques, pero no suicidas

Colombia, por muchos años el país de América latina con mayor cantidad de atentados, no reporta antecedentes de ataques suicidas como el de ayer. En Colombia "no hay antecedentes de este tipo de hechos por causas políticas o por cualquier otro tipo de causa", aseguró el experto en seguridad John Marulanda, quien añadió que tampoco conoce precedentes en América latina.
   Colombia fue presa del pánico en los años 80 y 90 por las cientos de víctimas causadas por atentados que no cesaron en 1993 con la muerte del líder narco del cártel de Medellín Pablo Escobar, a quien se le atribuyó la organización de la mayoría de esos ataques. Además, en medio siglo de guerra, miles de personas murieron en atentados, asesinatos o secuestros registrados en un contexto de enfrentamiento entre los gobiernos y la ex guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), hoy desmovilizada y reconvertida en un partido político tras la firma del acuerdo de paz en septiembre de 2016.
   El Ejército de Liberación Nacional (ELN), la principal guerrilla del país que aún se mantiene activa con un diálogo de paz congelado por el presidente Iván Duque, fue el objetivo de las primeras sospechas de los analistas tras la explosión ayer del coche bomba. Oficiales de la capitalina Escuela General Santander de cadetes policiales fueron atacados en enero de 2002, cuando un desconocido abandonó una bicicleta con explosivos frente a un restaurante, en un hecho que causó la muerte de cuatro oficiales y a una niña de cinco años.
   Los ataques contra blancos policiales, como el de la Escuela Santander, fueron perpetrados también a principios de 2018. Los días 27 y 28 de enero del año pasado fueron atacadas las estaciones de Barranquilla, Soledad y Santa Rosa del Sur, con un resultado total de siete muertos y varios heridos. En esa ocasión, el ELN reivindicó los ataques.
    Pero en la sangrienta historia de explosiones, muertos y heridos en Colombia no se conocía hasta el momento la expresión del "ataque suicida". "El ataque no se planeó ayer por la tarde, tomo varios días, semanas y hasta meses de planificación, análisis, determinación de vulnerabilidades y vigilancia", explicó el experto Marulanda minutos después del ataque.



Repudio de Macri

El presidente Mauricio Macri repudió el atentado y manifestó su solidaridad con las víctimas. "Quiero expresar mi repudio frente al acto terrorista en Bogotá y toda mi solidaridad a las familias de las víctimas y de los heridos. En nombre del pueblo argentino, acompañamos a Colombia en estas horas tristes", escribió Macri a través de su cuenta de Twitter. Previamente, la Cancillería argentina condenó "enérgicamente" el atentado perpetrado en una escuela de cadetes de policía de Bogotá.

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