La tensión entre China y Japón por la soberanía de las islas Senkaku — Diaoyu para Pekín— en el mar de China meridional, escaló ulteriormente este fin de semana, con el desembarco de políticos nacionalistas japoneses en el archipiélago, provocando una "enérgica protesta" de Pekín, así como manifestaciones populares violentas y masivas en varias ciudades chinas. Durante la semana pasada, nacionalistas chinos habían sido detenidos por la marina nipona cuando se dirigían a las islas. China y Japón son la segunda y tercera economías del planeta, respectivamente. Ambos países tienen cuentas pendientes que datan de la II Guerra Mundial.
Japón aumenta la tensión con China por la soberanía de unas islas
Las autoridades chinas presentaron ayer una "enérgica protesta" ante la embajada de Japón en la capital china por la visita de los nacionalistas nipones, e instaron a Tokio a que cese este tipo de actos que dañan su soberanía territorial, según la agencia oficial china Xinhua.
Taiwán, que no tiene relaciones diplomáticas de alto nivel con Tokio, convocó por su parte a un representante de Japón para denunciar una "provocación" que "no hace más que atizar las tensiones en el mar de China oriental", declaró el jefe de la diplomacia, Timothy Yang.
Nacionalismo nipón.Una flotilla de una veintena de barcos japoneses con unas 150 personas llegó ayer al alba a las Senkaku para ratificar la soberanía de Japón sobre el archipiélago. Muchos de los viajeron eran políticos, con cargos electivos. Una decena de nacionalistas desembarcaron en Uotsurijima, la principal isla del archipiélago para izar la bandera japonesa. "Es un territorio indiscutiblemente japonés. En las laderas de la montaña vimos casas de estilo japonés", comentó Eiji Kosaka, un edil de la región de Tokio que participó de la incursión. El archipiélago está situado a 200 km de las costas de Taiwán, otro candidato a la soberanía de estos islotes. Las islas Senkaku no están habitadas, pero sus aguas son ricas en pesca y sus fondos podrían esconder petróleo y gas. "Quiero mostrar a la comunidad internacional que estas islas nos pertenecen, está en juego el futuro de Japón", declaró Kenichi Kojima, un diputado de la región de Kanagawa, cerca de Tokio. Pocas horas después, la flotilla regresó a la isla Ishigaki en el extremo sur de Japón.
Reacción china.La expedición provocó manifestaciones antijaponesas en varias ciudades chinas, entre ellas Guangzhou, Shenzhen (en la frontera con Hong Kong), Hangzhou y Qingdao, Shenyang y Harbin, para exigir que Japón se vaya de las islas. En Shenzhen una turba de manifestantes furiosos destruyó autos de marca japonesa.
La tensión se incrementó a raíz del desembarco en las islas de activistas prochinos el pasado 15 de agosto, una fecha simbólica pues conmemora la capitulación de Japón en 1945. Japón capturó a los activistas poco después de que desembarcaran. El viernes, los expulsó, sin abrirles una causa penal. Con esta rápida expulsión, Tokio parece haber querido evitar una confrontación más grave con Pekín, como la ocurrida hace dos años. Las autoridades niponas retuvieron entonces durante dos semanas al comandante chino de un barco de pesca que había chocado contra los guardacostas nipones cerca de las islas en disputa.
Para complicar el caso, Taiwán, que se había mantenido al margen de la disputa, acusó a Japón de "ocupar disimuladamente" las islas. Tokio reconoce a Pekín como único representante de China, pero mantiene relaciones comerciales y culturales estrechas con Taiwán.













