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COVID-19

Varados en otro país

"Para muchos, las vacaciones soñadas se transformaron en una pesadilla al recibir la noticia de la cancelación del vuelo y quedar varados en el exterior"

Martes 07 de Abril de 2020

Se estima que todavía hay unos 10.000 argentinos que permanecen fuera del país debido al cierre de las fronteras ante el avance del coronavirus.

Para muchos, las vacaciones soñadas se transformaron en una pesadilla al recibir la noticia de que su vuelo se canceló y desde entonces quedaron varados en el exterior, librados prácticamente a la buena de Dios.

Se sabe que los primeros casos de personas con Covid-19 que se diagnosticaron en la Argentina corresponden a personas con antecedentes de viajes, y a aquellos que mantuvieron un contacto estrecho con quienes no cumplieron con el aislamiento preventivo que debe implementarse en estos casos. Hubo quienes violaron la cuarentena obligatoria y en ámbitos masivos, como una fiesta o alguna reunión familiar o entre amigos e imprudentemente contagiaron a más gente.

Estas situaciones generaron sin dudas una grieta y hay personas que reclaman que ya no se permita el ingreso de quienes están en el extranjero esperando ser repatriados o aguardando un golpe de suerte para conseguir un lugar en algún vuelo comercial de la aerolínea de bandera para poder regresar a sus casas, que dicho sea de paso, cuestan más de 50.000 pesos.

Lo cierto es que a los viajeros se los tilda de chetos, se los mira con recelo porque al volver podrían seguir propagando el virus, se los insulta vía on line como si fueran parias de la sociedad, cuando simplemente se trata de gente que tal vez ahorró para cumplir su sueño de conocer una playa del Caribe o de recorrer algunos países lejanos o exóticos del planeta.

Quienes están en el extranjero resistiendo para no enloquecer ante la adversidad de sentirse abandonados y en muchos casos sin recursos, afirman que no han recibido ayuda de los consulados, o esta ha sido magra en relación a las necesidades que atraviesan.

Algunos se fueron antes de la declaración de la pandemia, con el pasaje de regreso pago, pero al sufrir la cancelación de su vuelo quedaron atrapados en alguna tierra extraña, en cierta forma expuestos a algún posible contagio del Covd-19 y sin saber si el sistema de salud del lugar en el que se encuentran les brindará asistencia si esto ocurre.

La incertidumbre crece cada día y genera angustia. Hay entrerrianos en esta odisea, en la que la falta de certezas sobre cuándo podrán retornar se transforma en un martirio.

Muchos intentaron adquirir nuevos pasajes para volver, pagando fortunas por vuelos que finalmente también se cancelaron, sin reembolso, y sin que nadie haga nada ante esta irregularidad de vender pasajes sin tener autorización fehaciente para aterrizar en destino.

En México hay habitantes solidarios que tendieron una mano a quienes están en la espera. Les brindan alojamiento y comida, y gracias a ellos subsisten, en medio de una situación extraordinaria en la que la mezquindad y el “sálvese quien pueda” también se está transformando en una pandemia, mostrando que la empatía lamentablemente escasea en estos tiempos.

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