Patricio Rey

Patricio Rey, Vivir, solo cuesta vida

En 2001 Los Redondos ofrecieron su última misa. El Indio y Skay tomaron distintos caminos. Los Decoradores continúan con la obra de Patricio Rey.

Viernes 26 de Agosto de 2022

El fin de semana fue muy esperado. Especialmente porque significó descanso laboral. No obstante, los dos días no se presentaron como lo había proyectado. Las nubes dominaron el cielo de la ciudad durante el sábado y el domingo. Fue una descripción de dos días oscuros, donde la tristeza invadió mi cuerpo y mi mente. Semanas atrás habíamos despedido a mi suegra. Su fallecimiento significó el final de siete años donde conviví con la muerte de familiares y la de un gran amigo que me regaló la vida. Esa realidad desnudó las miserias de personas con la que frecuenté en distintos espacios.

Estos golpes impactaron, indirectamente, en mi estado de ánimo. Por momentos aprendí a convivir con estas llagas. En determinadas situaciones lucí el mejor semblante. En otros momentos mi mal humor se manifestó de distintas maneras.

Ese fin de semana de julio se potenció. Lo incrementó el frío del crudo invierno que, de a poco, se está despidiendo para darle espacio a una transición que nos adelanta con la primavera, la estación más esperada por quienes somos devotos del calor.

Ese fin de semana fue oscuro desde cualquier punto que lo recuerde. Incluso Aldosivi, el equipo del cual soy hincha, perdió feo ante Racing. Ese resultado negativo prolongó una sucesión de derrotas de mi equipo. Potenció el pesimismo de mis amigos de Mar del Plata, con quien estoy en contacto permanente a través de los distintos canales de comunicación.

Intenté recostarme temprano esa noche, pero no logré conciliar el sueño. Demoré un tiempo en ingresar en un momento de paz. Un par de horas después me desperté. Ya era madrugada del lunes. Un compromiso por la mañana generó mucha ansiedad. Esto me jugó en contra. Las pulsaciones de mi corazón o, en realidad, lo que yo sentí en ese momento, aumentaron.

Estiré mi brazo derecho hacia la mesa de luz para recoger mi teléfono móvil. En primera instancia intenté buscar algún archivo para leer. Rápidamente reconocí que no tenía la lucidez necesaria para continuar cualquier clase de lectura. Me dirigí a las redes sociales, uno de los mundos que mayor tiempo le destinamos en nuestras pausas. En ese momento encontré una noticia que modificó mi escenario. “Kermesse Redonda en Santa Fe”, anunciaban la cuenta oficial de Los Decoradores, la banda que integran Sergio Dawi, Semilla Bucciarelli, Tito Fargo y Hernán Aramberri, exintegrantes de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota. En ese momento sentí que, en una noche oscura se vino el día en mi corazón, como reza un fragmento de la canción Juguetes Perdidos. Sólo era cuestión de esperar la fecha del recital para descargar toda la tensión y adrenalina acumuladas.

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Adquirí el ticket con un tiempo considerable de anticipación. El día del show me trasladé varias horas antes del horario programado. Fue una manera de canalizar la ansiedad. Porque, horas antes de la celebración del día de la niñez, me sentí un infante. Y lo viví de esa manera cuando El Señor de Los Vientos, brindó las palabras de bienvenida.

Disfruté a flor de piel las casi dos horas de espectáculo. En realidad, el disfrute continúa y perdurará hasta la eternidad porque considero que la música te da amor y libertad. Asistir a ese show significó un mimo enorme después de situaciones que generaron mucha angustia. También me trasladó a una especie de túnel de tiempo que me llevó a retroceder varios años y retornar a los recitales de Los Redondos, que experimenté cuando era un adolescente.

Quemé la garganta entonando cada uno de los temas. Exploté de emoción al escuchar Mi Genio Amor, una de las canciones que no forman parte de la discografía de Los Redondos pero que los ricoteros de cepa ubicamos esta obra dentro del listado de preferidas.

El 4 agosto de 2001 Los Redondos brindaron su última misa. Anunciaron una fecha más para diciembre de ese año en Santa Fe, pero la relación entre los líderes estaba desgastada. El Indio Solari, el espíritu de la banda, y Skay Beillinson, el corazón de Patricio Rey, escogieron otros camino. Asimismo la obra de Patricio Rey sigue intacta. Los Decoradores la ofrecen a distintas generaciones, porque vivir, solo cuesta vida.

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