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Coronavirus

Mejorar las condiciones, no soltarlos

"...alguien puede dar una garantía concreta de que todos cumplirán con la prisión domiciliaria? Sin dudas la medida adoptada es un problema y no una solución..."

Martes 28 de Abril de 2020

Hace unos días la noticia de la liberación de presos en Entre Ríos por el temor al contagio de coronavirus dio mucha tela para cortar. Incluso dejó situaciones risueñas como la que vivió el condenado por Trata de menores Gustavo Alfonzo, quien una vez que recibió el beneficio por el Tribunal Oral Federal de Paraná no encontró la forma de viajar hacia Concordia para cumplir con la prisión en su domicilio.

Según se informó a UNO por ese entonces, Alfonzo fue notificado por un agente penitenciario minutos antes de las 15: “Agarrá lo que puedas y salí”, le dijo. No pudo hacerse un bolso con ropa y menos sacar sus pertenencias, como un televisor. Como no podía viajar a la Capital del citrus, ya que no hay micros operativos de mediana y larga distancia, se supo que fue alojado por un condenado por narcotráfico, con quien entabló amistad en el encierro. Hacia ese domicilio fue escoltado por personal policial.

Este individuo, al igual que otros presidarios, presentó un hábeas corpus manuscrito, en el que pedía que lo dejen salir de la cárcel por temor a morir por coronavirus. Ante la sorpresa de muchos logró su cometido, como así también otros condenados por diferentes delitos. En los días siguientes se vivieron situaciones similares en otras provincias, con imágenes preocupantes como las que se vieron en Devoto. Ante esto, un juez declaró ayer la inconstitucional de una acordada de la Cámara Federal de Casación Penal que recomendó otorgar prisiones domiciliares para casos de delitos no violentos o presos en grupos de riesgo. En su fallo, Germán Castelli criticó el “paternalismo jurídico” de la resolución de sus superiores, habló de “impertinencia constitucional” y afirmó que ese documento atenta contra “el principio de independencia de los jueces”, un pilar “indiscutible” para garantía de “la justa resolución de conflictos”.

Desde la Unión Cívica Radical también se manifestó el rechazo a la liberación de presos en el marco de la emergencia sanitaria y le pidió al presidente Alberto Fernández que “no permita una nueva epidemia de delitos”. Es que había sido el mismo Presidente quien avaló la liberación argumentando que la cárcel es “un lugar de concentración humana muy riesgoso, donde el contacto y la contaminación pueden llegar con mucha facilidad” y que en los penales “hay gente con factores de riesgo, debilitada”. Desde el oficialismo también se escuchó la palabra del ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, quien expresó: “Si dependiera de mí, no sale ningún preso”.

Las diferentes opiniones dejaron ver que pocos se están fijando en el verdadero problema y en esto no debe haber discusión alguna. Por años, el hacinamiento en las cárceles de nuestro país es moneda corriente, por lo que se cae de maduro que lo ideal sería mejorar las condiciones de vida de los internos y no soltarlos. ¿O alguien puede dar una garantía concreta de que todos cumplirán con la prisión domiciliaria? Sin dudas que la medida adoptada es un problema y no una solución. Hoy, las fuerzas de seguridad de la provincia están abocadas a verificar que se cumpla con el aislamiento preventivo social y obligatorio, una tarea nada sencilla sin dudas. A esto hay que agregarle que ahora deben controlar que los condenados no salgan de sus casas.

Está claro que hay un largo trabajo por hacer en el sistema carcelario de nuestro país y conseguir una mejor calidad de vida mientras cumplen su condena es algo que divide las aguas de nuestra sociedad. Pero es algo que se deberá pensar a futuro, para no ver el rostro de incredulidad en las víctimas al saber que fueron “liberados” por temor a contagiarse de coronavirus.

La prevención de un delito es algo en lo cual también se está fallando, sobre todo en los casos de femicidios, que han aumentado de manera alarmante en esta cuarentena. O cuántas veces escuchamos decir que el victimario ya tenía varías denuncias previas. La reacción de la Justicia siempre llega tarde en estos casos. Por eso, mientras se debate si los ciudadanos pueden tener una salida recreativa, varios condenados parecen haberla conseguido antes. Soltarlos fue la solución más fácil de aplicar, pero seguimos sin ver el problema de fondo.

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