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Aniversario

Faltan pocas horas para un nuevo aniversario de del inicio de la última dictadura y sorprende cómo subsisten visiones distorsionadas de lo ocurrido.

Sábado 21 de Marzo de 2020

Haciendo un trabajo de la escuela, anteayer, mi hijo me preguntó si es cierto que muchos de los sectores que vieron con buenos ojos el golpe de Estado de 1976 esperaban que la situación del país mejorara. No pude decirle con certeza que no, aunque creo que la mayoría de esos sectores, especialmente elites económicas seguramente, esperaba que la situación mejorara para ellos.

Faltan pocas horas para que se cumpla un nuevo aniversario de aquel momento y me sorprende cómo subsisten visiones distorsionadas de lo ocurrido. Le expliqué a mi hijo que por malo que hubiera sido el gobierno de Isabel Perón, nunca se hubiera justificado el golpe; y que para los crímenes de la Triple A debió haber existido un Poder Judicial eficiente.

Le dije que pese a las circunstancias actuales, que lógicamente no permiten marchas ni concentraciones, debe recordarse la fecha y rendir homenaje a las víctimas de esa dictadura. Y también le advertí, por lo que otros puedan decirle, que equiparar el homenaje a las víctimas con avalar el accionar guerrillero es una vil simplificación para justificar crímenes atroces.

Dejé abierta la opinión al respecto, sobre cómo se combaten las dictaduras. Le conté que muchas de las personas que fueron torturadas, violadas, asesinadas no tenían relación con la guerrilla (si se permite la expresión, me cuesta hablar de subversión porque el de los militares no era el orden, era una situación subvertida).

Por supuesto que no existe un razonamiento capaz de sostener que los que tomaron las armas contra la dictadura debían ser torturados y asesinados de ese modo. Pero tal vez sirva para que mi hijo entienda la magnitud del horror, que sepa que la dictadura también mató a delegados gremiales, a militantes de partidos que se oponían a la guerrilla, a delegados estudiantiles, a militantes sociales, a empresarios, a docentes, entre otros.

La dictadura vino, con el apoyo de sectores civiles, a aplicar un plan económico de exclusión de las mayorías y de saqueo de la economía nacional. El FMI impuso un plan neoliberal a ultranza con la misma lógica que el dictador Jorge Videla reinstauró la pena de muerte apenas tomado el gobierno por asalto.

El Estado, en manos del partido militar, se convirtió en un instrumento de represión, de cercenamiento de los derechos elementales, para consolidar una sociedad injusta, excluyente, donde las grandes mayorías no pudieron ejercer si quiera los derechos más elementales. Esa dictadura es uno de los ejemplos más notorios de las “masacres administradas”. Los desaparecidos, el robo de bebés, la tortura, el saqueo fueron un plan ejecutado con furia y cinismo. Creo que es bueno recordarlo, pese a que la realidad tal vez nos tenga hoy pensando en otra cosa. Recordarlo para estar advertidos, ya que aunque el golpe de Estado como se conoció el siglo pasado no aparece como una posibilidad, los intereses que lo impulsaron siguen vigentes.

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