Remover el barro que hoy ocupa una gran parte de las playas municipales , con todas las máquinas en condiciones, llevará cerca de 20 días. Luego las cuadrillas de la Unidad Municipal Nº 5 Borde Costero tendrán que realizar el trabajo más fino que tiene que ver con la del acondicionamiento de los techos de las sombrillas y reacondicionar los destrozos que dejó la última inundación.
“El agua llegó casi hasta la Costanera. Hay que limpiar todo y volver a dejar las playas como en la temporada del año pasado”, explicó a UNO Walter Geminiani, al frente de la unidad municipal que tiene en su área la costa del río Paraná.
El empleado, que es uno de los tantos de carrera que transcienden los colores políticos, reconoció que el río tendría que mantener los 3,22 metros de altura que se registran por estos días en el puerto de la capital provincial.
Al parecer los pronósticos son alentadores, aunque la tendencia va en baja. Cuando comience la temporada de verano el río descendería algunos centímetros, pero está lejos de convertirse en un problema.
En Paraná siempre se dice que hay que evitar que las boyas queden cerca del canal porque el río se vuelve por demás peligroso.
Lo que hay que evitar es que los espacios queden obsoletos en plena temporada. Años anteriores se registraron problemas porque bajó o porque subió el agua. En este sentido UNO pudo saber que el actual gobierno municipal estaría apurando los trabajos en el islote municipal Curupí para tener otra opción de playas. En temporadas anteriores se habilitó por las noches para que se realizaran recitales y fiestas que tuvieron gran repercusión. Además el agua es muy limpia ya que el río corre con mucha fuerza en las márgenes del Curupí. Mirando desde la Costanera, en la punta más cercana al Paraná Rowing Club, ya se observa una muy buena cantidad de arena. En verano son cientos los paranaenses que cruzan con sus embarcaciones a motor o remo y ocupan, sobre todo, el sector que está frente al Puerto Nuevo de la capital provincial.
Ahora lo que resta saber es, si se inaugura la nueva playa municipal, quién realizará los cruces y qué costos tendrán. Si se concreta, tanto los locales como los paranaenses estarán por demás agradecidos.
Llevará unos 20 días arreglar las playas para la temporada
Privadas
Las playa del Club Atlético Estudiantes, que sigue siendo para el uso exclusivo de los socios o para los eventuales comensales del restaurante, fue la más perjudicada por la inundación. En tanto que a la del Paraná Rowing Club, que tampoco es abierta salvo para la cuestión gastronómica, ayer ya se la veía por lo menos prolija. Con algunos retoques quedará estupenda, aunque solo los que pagan la cuota mensual la pueden disfrutar.
El Club de Pescadores carece de playa, pero tiene el muelle para que usen sus socios y que se convirtió una muralla para los que sueñan un borde costero que una la ciudad desde Bajada hasta el Club Náutico.
Una ilusión que muchos habían alimentado pero que con el tiempo se fue debilitando.
Volver a Bajada
Al parecer la idea es volver a establecer la playa en Bajada Grande, el barrio más antiguo que tiene la capital provincial, lleno de historias y uno de los más pintorescos. En 2013 ya funcionó y muy bien el espacio que contaba con guardavidas durante todo el día. Los que concurrían a la playa deslizaban que se necesitaban algunos servicios extras para atraer a locales y turistas que arribaban al espacio de arena que está pegado al viejo muelle. Según un estudio que se realizó, en Bajada Grande, se puede extender la playa unos 1.500 metros hacia el sur.
Río arriba se complica porque se encuentran las casas privadas que fueron cerrando el paso a la costa. En los últimos años se estableció un barrio privado que terminó con lo poco que quedaba.












