Cada vez más gente atraviesa en la actualidad momentos de angustia e incertidumbre, originados en muchos casos por la crisis económica que afecta a gran parte de la sociedad. Y en estos tiempos difíciles, según advierten profesionales de la salud mental, se incrementó la demanda de consultas a psicólogos y psiquiatras.
Salud mental: mayor demanda de atención pero es más difícil acceder
Por Vanesa Erbes
No obstante, también se amplió la cantidad de personas que quedan excluidas en el acceso a un tratamiento, habida cuenta de los cortes en los convenios de los colegios profesionales con varias obras sociales o prepagas; y en estos casos tampoco encuentran habitualmente una respuesta en la urgencia en el sistema púbico de salud mental, que posterga o deja también afuera de la atención a numerosos ciudadanos, debido a que cuenta con número limitado de profesionales y de recursos.
Nicolás Kletzky, presidente del Colegio de Profesionales de la Psicología de Entre Ríos, dialogó con UNO sobre este tema y explicó: “Lo público ya está colapsado desde hace años: en los centros de salud, por ejemplo, hay muy poca cantidad de profesionales para atender, además de que están mal pagos y trabajan en condiciones que no siempre son las adecuadas, porque hay demasiada demanda para que pueda ser abordada por quizás uno o dos profesionales. Y en lo privado hoy hay más restricciones con las obras sociales, ya que muchas de ellas están pagando atrasado”.
En este marco, subrayó que esto ocurre precisamente cuando hay un mayor requerimiento de los usuarios: “Es importante destacar que la demanda se ha multiplicado de manera sustancial en estos últimos tiempos. Si bien no tenemos datos empíricos cuantitativos respecto a la demanda, en conversaciones con colegas vemos esta situación; y también lo notamos en la expuesto por los presidentes de otros colegios, ya que nosotros formamos parte de la Federación de Psicólogos Argentinos, quienes nos manifiestan que es impresionante cómo se ha multiplicado la demanda a partir de la pandemia primero, con la sensación de soledad y temas vinculados a los lazos sociales, y ahora ante esta crisis económica y social que vivimos”.
En este sentido, analizó: “En general estamos atravesando un momento de mucha crisis, hay una gran incertidumbre, lo cual genera una profunda angustia, porque vivimos en una sociedad que espera una resolución inmediata de las cosas. Entonces, no saber cómo se va a estar el próximo mes económicamente, dónde alguien va a estar viviendo, qué ley va a regir en unas semanas, contribuye a la problemática de estas ansiedades, que se expresan precisamente en angustia y son una causal de gran demanda”.
Con respecto a la situación con las obras sociales, Kletzky mencionó que el Colegio tiene convenio con varias de ellas y precisó: “Son más de 40 obras sociales aproximadamente, y lo que sucede es que en todo este contexto las obras sociales han percibido aumentos de los afiliados, han aumentado sustancialmente en estos últimos meses, y entonces con eso también nosotros como Colegio tenemos la exigencia de que los honorarios reflejen esos aumentos. Sin embargo, siempre el aumento en los aranceles al colega no se aplica de la misma manera. Así que estamos en constante negociación con cada obra social. Algunas suben el arancel pero poco, otras lo adecuan pero se atrasan en el pago, y además pasa que muchas dejan de pagar porque perdieron gran cantidad de afiliados y eso repercute no sólo sobre la gente, sino sobre nuestros colegas que dejan de trabajar por obras sociales”.
En los casos en que se cortan los convenios, los pacientes pueden continuar su tratamiento pagando los honorarios de manera particular. En este marco, el Colegio que nuclea a los profesionales de la Psicología tiene un valor de referencia: “Esto le permite a los colegas poner por lo menos una base. Actualmente nuestro valor referencial es de 10.000 pesos. Cada tres o cuatro meses se modifica, teniendo en cuenta el contexto inflacionario que vivimos, porque hoy quizás significa mucho, pero cuando termine marzo no nos va a parecer tanto”, analizó.
Los afiliados a las obras sociales pueden pedir el reintegro, aunque muchas veces lo que establecen es un importe sensiblemente menor al que percibe el profesional. Lo mismo pasa si se consulta con un doctor en Psiquiatría, ya que en general no mantienen convenios con las prestadoras de salud.
Sebastián Sigal, licenciado en Psicología, especialista en diferentes tratamientos, consultor y capacitador en Paraná, coincidió: “El sistema público ya desde hace tiempo que está sobrecargado y con dificultades para atender el total de la demanda. La novedad es que en lo privado, donde antes las obras sociales medianamente brindaban cobertura, ahora registran muchos cortes. La mayoría está cortada o tiene serios problemas de pago. Algunas lo hacen con demoras a veces de entre cinco y siete meses. Hay una que todavía debe prestaciones de marzo o mayo del año pasado. Entonces la gente que no puede acceder a través de su obra social a un tratamiento también se empieza a quedar afuera, porque cae a lo particular y muchas veces no puede afrontarlo”.
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El profesional aclaró que este tipo de situaciones comienza a darse con cada vez más frecuencia en diferentes especialidades: “En el sistema de salud, lo que es la parte privada de obras sociales está en estado crítico. Y profesionales de diferentes áreas, como odontólogos y demás, van a decir todos lo mismo. No funciona más del sistema de salud privado así como está concebido”, subrayó.
Sigal observó que hay psicólogos que establecen sus honorarios por sobre el mínimo referencial, y otros que a veces se posicionan por debajo, tratando de hacer algún acuerdo con el paciente que ya comenzó su terapia cuando se cortó su obra social.
Mayor demanda espiritual
En estos tiempos en que más personas buscan una contención ante la difícil situación que atraviesan a raíz de su situación económica, las iglesias se convierten también en una opción para compartir la pena. El padre Martín Fernández, quien trabajó alguna vez por Paraná y hoy está a cargo de una parroquia en un pueblo de Santiago del Estero, contó a UNO: “Hoy se ven más problemas. Con el tema económico se presentan situaciones de angustia, y cuadros de depresión. Hay mucha incertidumbre, sobre todo en la gente que tiene familia y temen quedarse sin trabajo. Y como hay gente de mucha fe, recurren a las parroquias para que se los oriente, algo que podemos hacer los sacerdotes desde el espíritu, desde la fe”.
Por último, remarcó: “El hombre siempre está buscando un sentido, a pesar de las dificultades y adversidades de la vida. Y es lo que se debe hacer en estos momentos difíciles: buscar un motivo por el que vivir, a pesar de situaciones difíciles. Cada uno tiene una misión en la vida y por eso estamos en este mundo, sólo hay que encontrarla y no darse por vencido”.














