Rosa Mereles es una ciudadana más de la capital provincial pero guarda consigo una gran tradición familiar que tiene como protagonista el Pesebre más grande de Paraná y el árbol de Navidad. Este año decidió agregarle un plus con más árboles y decoraciones.
Pasión por la Navidad: la historia del pesebre más grande de Paraná
Rosa Mereles, de Paraná, arma todos los años un pesebre gigante que es la atracción de su barrio. Una tradición familiar y una promesa a su madre.
Por Aldana Martínez
PESEBRE. Pasión por la Navidad: el pesebre más grande de Paraná
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Pasión por la Navidad: el pesebre más grande de Paraná
Pasión por la Navidad: el pesebre más grande de Paraná
Cada 8 de diciembre es un momento especial para Rosa ya que su pasión y adoración por la festividad religiosa, lleva consigo un gran esfuerzo para armar cada año una habitación pura y exclusivamente en honor a Jesús y su nacimiento. "Las medidas más o menos son de tres metros de largo por dos metros; en un costado el arbolito y ahora tengo otro árbol", comentó Rosa y agregó que además es una tradición en el barrio: "Los vecinos dicen 'ya está el pesebre de Rosita' y cuando saben que lo armé, vienen a verlo". Cabe destacar que este año decidió sumar un árbol de Navidad hecho con arandelas de madera.
Palpitando las fiestas
La mujer es una apasionada bordadora que crea sus propios diseños y adornos navideños con gran dedicación. En ese sentido, este año decidió armar dos arbolitos de Navidad para poder utilizar todos los soplillos o bolitas navideñas.
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"El primer pesebre lo armó mi mamá cuando yo hice la primera comunión. Era chiquito, tenía a la sagrada familia, los reyes magos, tres pastores y seis ovejas. Todos los años comprábamos uno o dos pastores y ovejitas, hasta que llegó a ser un gran pesebre como lo es hoy", dijo Rosa a UNO y agregó: "Lo sigo armando por una promesa que le hice a mi mamá. Que, a pesar de cualquier cosa, lo seguiría armando todos los años". Si bien la tradición de armar el árbol de Navidad se centra en el 8 de diciembre, cabe destacar que Rosa comienza unos días antes para poder terminarlo antes de la fecha determinada por la iglesia católica.
8 de diciembre, armado del arbolito de Navidad
Esta fecha es el Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María y se eligió para dar comienzo a la temporada navideña en el país, según la Iglesia Católica. Se trata de una de las celebraciones religiosas más importantes en torno a la figura de María y uno de los feriados inamovibles en la Argentina.
Este hecho estaba arraigado a una tradición celta. Los pueblos celtas, incluidos los irlandeses, celebraban el solsticio de invierno adornando un roble, conocido como "Idrasil" o Árbol del Universo. Según las creencias, estas decoraciones eran ofrendas al dios Frey, símbolo del sol y la fertilidad, para garantizar su regreso en verano. Con el tiempo, el simbolismo celta se integró al cristianismo, re interpretando las decoraciones: las bolas de colores representan las manzanas del paraíso, mientras que las luces evocan la "luz de Cristo".
El catolicismo fue clave para fijar la fecha del 8 de diciembre como el día del armado del árbol navideño. En 1854, el Papa Pío IX proclamó el "Ineffabilis Deus", que establece que la Virgen María nació sin pecado original "por privilegio único", declarando esa fecha como una celebración religiosa. Este hecho consolidó la tradición de vincular el árbol navideño con el Día de la Virgen.
Con la expansión del cristianismo, el árbol adoptó nuevos significados, convirtiéndose en un símbolo del amor de Dios. Su forma triangular pasó a representar a la Santísima Trinidad, y su decoración se ajustó al nacimiento de Cristo, dando un carácter universal a esta tradición navideña en Argentina.

















