Paraná
Domingo 24 de Febrero de 2019

Llegó el momento de pacificar avenida Uranga de Paraná

El tramo que va desde la Escuela de Policía hasta calle Soler es una pista de carreras. Se necesitan obras que beneficien a los peatones y que bajen la velocidad de los vehículos.

En las ciudades más desarrolladas del planeta se habla de "pacificar las calles" porque en el asfalto hay una guerra que hoy están ganando los vehículos motorizados contra las personas.

Avenida Uranga es una de las arterias que hay que "pacificar" porque los vehículos transitan a velocidades incalculables jugando con la fatalidad. Los conductores que entran a Paraná aceleran a fondo para terminar amontonados en los semáforos de calle Soler primero o avenida Ramírez, después.

Los que salen de la capital entrerriana también tienen que sacar el pie del acelerador porque los últimos choques estuvieron al borde de la fatalidad.


La preocupación se basa en que todos los días, por el cantero del medio, caminan y corren cientos de personas que aprovechan la conexión directa con avenida Laurencena. En los últimos años, aseguran que, la velocidad de los vehículos los desalientan porque cada salida recreativa representa desafiar la muerte.

Obras

A 10 metros del accidente que ocurrió el viernes se encuentra la intersección de Uranga y Rondeau en donde comienza el "corredor aeróbico" que demarcó la Municipalidad de Paraná respondiendo a la gran cantidad de personas que se desplazan por la calle que pasa frente al ingreso de la Escuela de Policía.

En noviembre del año pasado UNO publicó la nota en donde advertía la precariedad de la intervención urbana. Hoy quedan en pie muy pocos de los delineadores verticales y el fracaso de la obra es tan grande que los ciclistas prefieren circular por la mano derecha evitando el camino delimitado.

ciclistas
Los ciclistas prefieren circular por la derecha por temor a los autos.
Los ciclistas prefieren circular por la derecha por temor a los autos.
ciclistas 2
Autos y ciclistas conviven en la calle que pasa frente a la escuela de policía.
Autos y ciclistas conviven en la calle que pasa frente a la escuela de policía.

Para pacificar la avenida tienen que realizar obras que bajen la velocidad de los vehículos y lograr que los peatones vuelvan a ocupar el espacio público. En la zona hay escuelas, las subsedes de El Plumazo (CAE), La Tortuguita (PRC) y el club Ministerio que generan un gran movimiento de personas. Sobre todo adolescentes que van a los entrenamientos en sus bicicletas.




Otra gran deuda es la que mantienen con los usuarios del transporte público de pasajeros que tienen que esperar (o bajar) del colectivo sin ningún tipo de reparo. En el área de la "guerra urbana" hace varios años que abrieron sus puertas diferentes emprendimientos privados que, si bien no está entre sus obligaciones, tampoco realizaron intervenciones para mejorar las zonas peatonales.

Con la misma velocidad que pasan los vehículos deberán reunirse los actores sociales involucrados en la zona para intentar concretar soluciones que servirán para evitar muertes. Ni más ni menos.

Comentarios