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Invierno

Las bicicleterías calentaron las ventas en pleno invierno

Tras el aislamiento obligatorio creció la asistencia a locales, hay más turnos en talleres de reparación y más adquisición de rodados.

Sábado 25 de Julio de 2020

Las ventas de bicicletas en pleno invierno sorprendieron a los dueños de las bicicleterías, porque esta es la temporada baja, más allá de la llegada del Día del Niño que registra un pico en la demanda.

Las estadísticas, antes de la pandemia, se planchaban hasta la primavera cuando comenzaba la temporada alta que se estiraba hasta las Fiestas de fin de año, llegando a las vacaciones de verano.

Los responsables de Cabrol Rodados, Salas Multideportes y Factur House hablan en pasado porque luego del aislamiento social, preventivo y obligatorio todo cambió.

Los clientes llegaron a los locales averiguando precios, otros pidieron turnos en los talleres y un buen porcentaje realizó adquisiciones.

UNO consultó a las tres empresas familiares que, cada uno con sus características, reconocieron estar mejor en comparación a julio de 2019.

También explicaron que es difícil hablar de números con el aumento constante de precios debido a la inflación.

Todos advirtieron que los potenciales clientes llegan interesados buscando rodados de 10.000 o 15.000 pesos y se encuentran con que hay muy poca oferta porque las Mountain Bike (MTB) parten desde los 25.000 pesos y trepan hasta cerca de los 100.000 o incluso más.

Bicicletas
Factur Pasgal en el taller de bicicletas.

Factur Pasgal en el taller de bicicletas.

Competición

Leandro Factur Pasgal vende bicicletas de competición en montaña y ruta. Además “atiende”en su taller los rodados de los deportistas de elite y hace los servicios de las máquinas que comercializa. En cuanto a los arreglos está entregando turnos a una semana y nunca imaginó cerrar tantas ventas en un invierno frío de pandemia.

Junto a los integrantes del equipo Factur House entrena en la ruta que une Paraná con Racedo pasando por Oro Verde y Tezanos Pinto.

En la primera flexibilización del aislamiento, recordó que se sorprendió al ver tantas bicicletas juntas. “Parecía Alemania, con grandes pelotones de ciclistas, fue increíble”, reconoció.

Factur llegó a fabricar sus propios cuadros para bicicletas de BMX Flat que tuvieron trascendencia internacional, pero reconoció que es muy difícil mantenerse en la industria. En Argentina los impuestos, el aumento de los servicios, las cargas sociales y la variación de los costos atados al dólar encarecen la producción.

Mientras aprovecha la demanda de bicicletas de alta gama está esperando por la llegada de las bicicletas eléctricas que ya se usan en las competiciones europeas y norteamericanas. En Francia y España son las preferidas de los nuevos ciclistas que evitan el transporte público por temor a los contagios. Esos modelos llegarán a la ciudad pero “falta educación vial tanto de parte del que maneja (vehículos motorizados) como del ciclista”, sentenció.

El ciclista de montaña, que en su categoría corre las principales competencias del país, aseguró que en Paraná “las personas tienen miedo de ser atropelladas por lo que ir a trabajar o solo llegar al centro es peligroso”.

Bicicletas
Gonzalo Salas en el salón de ventas.

Gonzalo Salas en el salón de ventas.

Multideportes

Gonzalo Salas, junto a su hermano Gastón, abrieron la empresa familiar en 2004 y tuvieron dos modelos propios de bicicletas: MTB y BMX. Los cuadros, diseñados por creativos paranaenses, se fabricaban en Buenos Aires y en la capital de Entre Ríos terminaban de ensamblar los accesorios. Lucharon hasta donde pudieron para seguir en la industria nacional, pero Gonzalo reconoció que para el empresario es “una locura imposible” porque la producción se vuelve demasiado cara.

Soportaron el cierre de las importaciones, cuando los que pudieron compraron en Chile, Uruguay o Brasil y luego se adaptaron a la apertura a la industria china que hoy se volvió insuperable. Todas las marcas líderes del mundo fabrican en el gigante asiático. Merida, por ejemplo, diseña los modelos en Alemania pero tiene sus planta en Taiwán.

En el local insignia de calle Provincias Unidas, Gonzalo aseguró a UNO que están trabajando al 90% de la capacidad que lograron mantener luego del aislamiento que los obligó a cerrar los dos locales, el segundo se encuentra en las 5 Esquinas, durante 30 días.

Volvieron a trabajar motivados y “el crecimiento fue muy grande en cuanto a la organización (empresarial) y en (lo humano) la conexión con los empleados”, remarcó mientras que los integrantes del staff circulan todo el tiempo entre las nuevas escaleras y el remodelado salón de ventas.

El deportista y músico, por partes iguales, encuentra la explicación al boom de ventas en que “la gente encontró en las actividades al aire libre la gran desconexión al encierro”. Así creció la demanda de bicicletas y sobre todo de zapatillas para correr.

A los hermanos Salas el apoyo en otros rubros les sirvió para soportar los momentos bajos en cuanto a la venta de bicicletas que “tenía” altibajos por cuestiones estacionales. En pleno invierno experimentan un crecimiento inesperado tanto que la industria no estaba preparada y el desequilibrio se notará hasta el verano.

Otro dato positivo que destacan es que llegan clientes jóvenes, chicos y chicas, porque antes de la pandemia se vendían bicicletas para niños y para adultos que experimentaban, sobre todo, el cicloturismo. Gonzalo tiene una visión muy interesante sobre el posicionamiento de la ciudad, a nivel nacional, por las propuestas para salir a pedalear en forma recreativa: El Cruce al Túnel, Las Siete Iglesias o los paseos por Las Aldeas eran reconocidas por los ciclistas del país.

Ahora vislumbra que el futuro de la movilidad en la ciudad está en las bicicletas y monopatines eléctricos, aunque advirtió que se necesitan consensos para lograr la convivencia entre los vehículos “limpios” y los motorizados.

Bicicletas
Leandro y Rodrigo Cabrol en el local de avenida Almafuerte.

Leandro y Rodrigo Cabrol en el local de avenida Almafuerte.

Familiar

Los hermanos Leandro y Rodrigo Cabrol están al frente de la empresa familiar que llegó a los 30 años de trayectoria en Paraná. Ensamblan sus propias marcas de bicicletas que venden en el salón de avenida Almafuerte y abastecen a buena parte de la región. A lo largo de tres décadas siempre mantuvieron las ventas y la pandemia solo los afectó en la comercialización de equipamiento para gimnasios por el solo hecho de que los importadores se quedaron sin stock.

En cuanto a los rodados y accesorios reconocieron que la demanda es alta mientras se preparan para la llegada del Día del Niño, que es uno de sus puntos altos en el año. Continúan con los arreglos en el taller y mantienen el servicio de posventa al que le prestan una atención especial.

En lo que va del invierno vendieron más, en comparación con 2019, pero advierten que los clientes se sorprenden con los precios de algunos rodados. “La gente perdió la referencia”, explicaron en el local que tiene un movimiento constante de clientes.

Al igual que sus colegas, remarcaron que “falta respeto por los ciclistas” en las calles de la ciudad. Imaginan que con obras de infraestructura y educación vial está todo dado para que la capital de Entre Ríos se vuelva más ciclable.

El sector de las bicicletas es uno de los pocos, en la economía local, que vislumbra un futuro mejor en cuanto a ventas, tanto de rodados como de accesorios. Además puede llegar a demandar mano de obra en los talleres que ya están sobrecargados de rodados para arreglar.

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