Educación
Jueves 28 de Diciembre de 2017

La historia de un colegio que mantiene la esperanza en una ciudad desilusionada

La escuela de Educación Técnica de Santa Elena es un testimonio de fe y de trabajo, pese a las adversidades que sufre esa comunidad

La historia del Colegio de Educación Técnica Fernando Torres Vilches es la historia del afán por progresar de la mano del trabajo y del conocimiento. Los 50 años de esta institución señera destacan aún más en el contexto de una comunidad que durante las últimas décadas no logró revertir el impacto de la decadencia de lo que fue no solo su principal fuente de trabajo sino también el motor de la vida de la ciudad.
Enclavado en el corazón geográfico y en lo mejor de la historia de Santa Elena, este colegio de gestión privada del que han egresado más de 2.200 estudiantes como técnicos electromecánicos desde 1976 –que hoy trabajan en distintos lugares de la provincia, del país y del mundo– tiene su libro, el que escribió el docente e historiador local Oscar Aníbal Fleitas.
En diálogo con UNO Fleitas reseñó el inicio de la institución, a mediados de los 60. "La idea inicial fue de los curas Fidel Alberto Olivera y César Raúl Molaro, en 1965 cuando se preguntaban qué se podía hacer por los jóvenes de Santa Elena, y decidieron crear una escuela de enseñanza técnica, atendiendo a que el frigorífico estaba en pleno apogeo y se necesitaba mano de obra especializada".
Así, con un grupo de amigos de la parroquia y colaboradores, la escuela arrancó de la nada. "Comenzaron a hacer gestiones ante el Consejo Nacional de Educación Técnica (Conet). Había que buscar un espacio físico, y gracias a las gestiones del gerente general de la Compañía Bovril, Guillermo Broens, consiguieron un local, que era donde funcionaba antes la emblemática casa de negocios. A todas las gestiones había que hacerlas en Buenos Aires", remarcó, para dar una idea de las dificultades de la tramitación de la escuela.
Una vez autorizado el funcionamiento, abrió sus puertas el 13 de marzo de 1967, con 35 alumnos y 13 profesores. "A veces los alumnos buscaban herramientas de su casa para poder trabajar en un espacio de seis metros por cuatro. En el libro destaco que con fe, educación y trabajo se cumplieron estos 50 años con éxito, convirtiéndolo en un colegio modelo, y hoy es el único colegio parroquial privado de educación técnica de la provincia", señaló con orgullo Fleitas, quien fue docente de la institución durante muchos años.
El autor explicó que Fernando Torres Vilches, cuyo nombre lleva el colegio, fue un pedagogo, profesor de Filosofía y Letras, nacido en Granada (España) que trabajó en Entre Ríos. "Trabajó en La Paz y allí tuvo como alumno a Fidel Olivera, y en honor al Tribuno de la fe los colaboradores iniciales del colegio decidieron que llevara su nombre".
Fleitas recordó que el frigorífico, en manos de los ingleses, apoyó cediendo en comodato el espacio para el colegio. "A pesar de que en 1972 se retiraron, se mantuvo una estrecha relación con los nuevos dueños del Frigorífico Regional Santa Elena, que eran hacendados y empresarios santafesinos. Esa cooperación era mutua. Los alumnos hacían sus prácticas en el frigorífico, muchos estudiaban de noche y trabajaban de día. Lógicamente con la decadencia del frigorífico eso también fue cayendo, a pesar de lo cual el instituto siguió enfrentando desafíos. En 1977 se inició el ciclo superior, ya que hasta ese momento era cuatro años y a partir de allí fueron siete, para que los egresados fueran técnicos electromecánicos", remarcó.
Fleitas recordó que cuando el frigorífico comenzó a declinar "los chicos dejaron de hacer las prácticas en sus instalaciones. Muchas familias debieron alejarse porque los padres dejaron de tener trabajo allí. También se vio afectado por la disminución del impuesto destinado a la educación técnica, ya que esto era en relación directa a los sueldos que pagaba la empresa. Cuando el frigorífico fue desguazado y reducido, fue una afección importante", subrayó.
La obra, de Ediciones del Clé, tiene la virtud de reflejar una enorme tarea de recopilación histórica a lo largo de sus 210 páginas, y a la vez pone en evidencia la pujanza de la comunidad educativa de la escuela.
"El colegio ha hecho de contención en los momentos difíciles de Santa Elena, porque pese a todo los chicos se animaron a capacitarse en el pueblo; aunque a la hora de recibirse debieron irse a otro lugar", remarcó Fleitas.
Fleitas trabajó en el frigorífico del 75 al 80, en la denominada pandilla de movimientos pesados. "Conocíamos todo el frigorífico porque íbamos a todos los departamentos para desmontar, trasladar y montar nuevamente los motores. El frigorífico era una ciudad fábrica, enorme, con su calles y pasillos. En ese momento, entre efectivos y contratados eran unas 3.000 personas las que trabajaban allí. Era la única fuente de trabajo que tenía Santa Elena y el agente multiplicador de la fuerza de trabajo", recordó con nostalgia.
Si bien el autor abrazó la carrera docente luego de haber trabajado en la planta cárnica y con enorme esfuerzo logró estudiar y recibirse, nunca perdió su identidad como trabajador del frigorífico.
Fleitas recuerda que la del Santa Elena "fue una de las primeras privatizaciones del país en el gobierno menemista, a la que yo he denominado la década infame".
"Menem dijo que iban a faltar brazos en el frigorífico y pasó todo lo contrario. Empezaron los despidos y las especulaciones. Lo que uno cree, es que el empresario vino para desguazar el frigorífico, tal es así que se llevó una línea de picadillo de primera generación y también mano de obra especializada a su planta de Pacheco. También se desguazó parte de las salas de máquinas, los compresores y otras máquinas hasta que de decidió cortar el desguace para preservar lo que quedaba. La privatización no estuvo limitada a la responsabilidad del empresario sino también a la de los políticos de aquella época", aseguró
Hoy, se sabe, el presente de Santa Elena no es auspicioso. "Seguimos esperando que venga la famosa reparación histórica, que nunca vino. Los chicos no tienen un futuro y están pensando en salir de Santa Elena. Pero hay una línea de marginalidad que genera alto consumo de drogas, prostitución y demás", lamentó el docente.
"Me preocupa porque no sé si la juventud tiene conciencia de lo que pasó. De cómo se juega con la ilusión de que el frigorífico funcione normalmente, como prometió el actual presidente Mauricio Macri en plena campaña electoral, visitando el frigorífico, ya pasaron dos años y no vemos ninguna solución. Dijo que la plaza de faena estaba como una sala de cirugía, lista para operar. Y dijo que si ganaba el frigorífico iba a funcionar normalmente, pero hasta ahora es una promesa incumplida", agregó.

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