La Escuela Agrotécnica (EEAT) N° 2 Florencio Molina Campos, de Federal, consolida un proyecto de piscicultura que comenzó hace aproximadamente cinco años con la cría de pacú y que hoy se convirtió en un espacio de formación para estudiantes de sexto año. La propuesta nació como una experiencia productiva y educativa, pero fue creciendo con infraestructura propia, capacitación docente y nuevos objetivos. Entre ellos, se encuentra la reproducción de peces para obtener juveniles o “semilla”, que a futuro podrían ser destinados a productores interesados en iniciar criaderos en Federal y otras localidades de Entre Ríos.
La Escuela Agrotécnica de Federal consolida su proyecto de piscicultura
La Escuela Agrotécnica comenzó como una experiencia productiva y pedagógica y hoy forma parte de su propuesta curricular, con nuevos desafíos en marcha.
Por Vanesa Erbes
Gentileza: fabricio Draghi
Fabricio Draghi, jefe de Enseñanza y Producción de la institución y uno de los impulsores del proyecto, explicó que esta nueva etapa responde a una necesidad detectada en la región: para muchos pequeños y medianos productores, uno de los principales obstáculos para comenzar con la piscicultura es conseguir ejemplares jóvenes de calidad y en cantidad suficiente. “Apuntamos a aprender a hacer reproducción de peces, principalmente de pacú. También estamos trabajando con surubí, probando y adquiriendo conocimientos sobre el manejo de esa especie”, detalló.
Los comienzos
Por otra parte, indicó que cuando comenzó, la iniciativa funcionaba como un proyecto para evaluar si la actividad podía desarrollarse en la escuela. Con el paso del tiempo, logró consolidarse y desde el año pasado forma parte de la currícula institucional.
Actualmente, la materia se denomina Acuicultura y se dicta en sexto año como Espacio de Definición Institucional, con seis horas cátedra semanales. Allí, los estudiantes realizan un recorrido teórico y práctico sobre manejo de peces, alimentación, cuidado del agua, condiciones de producción y las posibilidades que ofrece esta actividad dentro del sector agropecuario. “Cuando arrancamos era un proyecto, una iniciativa para ver si se podía desarrollar o no. Hoy ya está constituido como un espacio dentro de la escuela y forma parte de la currícula”, indicó Draghi.
La institución cuenta con dos estanques artificiales de 20 metros de largo por 14 metros de ancho. Allí se encuentran reproductores y juveniles de pacú, especie con la que comenzó la experiencia. Además, recientemente se iniciaron pruebas con surubí, con el objetivo de incorporar conocimientos sobre su manejo y reproducción.
Evolución del proyecto
En los primeros años, el proyecto estuvo orientado a la producción de pacú para consumo. La escuela realizó experiencias de faena, despinado y envasado al vacío, respetando las normas de higiene y seguridad correspondientes.
“Nos dio muy buenos resultados. Hacíamos esa faena para la época de Semana Santa y se vendía prácticamente todo en pocos días”, recordó el docente.
Sin embargo, el equipo decidió dejar de criar los peces con destino a consumo y conservar los ejemplares que alcanzan la madurez sexual para utilizarlos como reproductores. El objetivo ahora es avanzar en la producción de “semilla”, considerada fundamental para quienes buscan iniciarse en la actividad. “Por ahí el inconveniente más grande para un pequeño o mediano productor de nuestra zona es adquirir la semilla y animarse a hacer esta actividad. Nosotros este año apuntamos a tratar de hacer reproducción de pacú”, explicó Draghi.
La escuela forma parte de una red de productores de piscicultura de Entre Ríos y mantiene vínculos con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), universidades y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conocet). Ese acompañamiento técnico fue importante desde los inicios para desarrollar la propuesta y superar las dificultades de las primeras experiencias.
La iniciativa surgió luego de una charla brindada por técnicos del INTA de Salto Grande, quienes expusieron sobre cría de peces y producción porcina. Al conocer experiencias que se desarrollaban en Concordia, los docentes consideraron que Federal podía tener condiciones similares para trabajar con pacú.
La primera etapa no fue sencilla: hubo mortandad de peces y fue necesario ajustar el manejo, las condiciones de los estanques y los conocimientos sobre la especie. “Después de tomarle un poco más el pulso, no tuvimos más mortandad y el proyecto se desarrolla perfectamente”, señaló.
Nueva etapa
Como parte de esta nueva etapa, la institución construye un invernadero que funcionará como laboratorio para implementar un sistema RAS, sigla en inglés de Recirculating Aquaculture System. Se trata de un sistema de recirculación de agua para la producción de peces en condiciones controladas.
El espacio contará con dos tanques de geomembrana de 5.000 litros, filtros artesanales elaborados con recipientes de 200 litros, biofiltros y bandejas para cultivos de plantas. El sistema permitirá ensayar una producción asociada entre peces y vegetales, aprovechando los nutrientes del agua y reduciendo su consumo. La intención es poder presentar el proyecto durante septiembre.
El invernadero también permitiría mejorar el manejo durante los meses fríos. En invierno, los pacú disminuyen notablemente su actividad y prácticamente no se alimentan, lo que extiende el período de crianza.
Según explicó Draghi, un ejemplar juvenil puede tardar unos 15 meses en alcanzar un peso de faena cercano a 1,3 kilos. Sin embargo, durante aproximadamente tres meses del año el crecimiento se detiene por las bajas temperaturas. “Si logramos que se alimente dentro del invernadero, donde se pueden generar otras condiciones, podríamos adelantar ese proceso”, sostuvo. Por el momento, el espacio no contará con calefacción de agua, aunque incorporar esa tecnología sería un avance importante a futuro.
Durante los períodos de mayor temperatura, los peces reciben alimento balanceado extrusado, que flota sobre la superficie del agua. Esto permite observar si los ejemplares se alimentan correctamente y evita que el alimento se deposite rápidamente en el fondo de los estanques.
Para Draghi, el valor educativo del proyecto es central, pero también busca mostrar que la piscicultura puede ser una alternativa viable para productores de menor escala. “No se necesitan grandes superficies. Hay productores que preguntan cuánto necesitan para empezar y se puede hacer en espacios reducidos”, indicó.
La expectativa es que la escuela pueda convertirse en un punto de referencia para el desarrollo de la actividad en la región, aportando conocimientos, experiencias y, a futuro, juveniles para quienes quieran comenzar a producir. “Si logramos hacer reproducción de peces y que cualquier productor de Federal o de Entre Ríos pueda adquirir esa semilla y dedicarse a esto, ya sería un gran logro”, concluyó.


















