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La cuarentena acarreó una oleada de separaciones

Compartir juntos mayor tiempo del habitual por la cuarentena generó en muchas parejas roces frecuentes, y discusiones que mancillaron el vínculo.

Sábado 19 de Septiembre de 2020

Desde que se decretaron las primeras medidas para prevenir el avance del Covid en el país y se decretó la cuarentena, a partir del 20 de marzo, muchas parejas se vieron obligadas a pasar más tiempo juntas y esto generó desavenencias que pusieron en riesgo la estabilidad de la relación.

Estas situaciones no se dieron solo en Argentina, sino en todo el mundo. En este contexto, los expertos en temas amorosos aseguran que “la pandemia también afecta la salud de los matrimonios”.

La pérdida de espacios individuales y el agotamiento por el encierro ha llevado a algunos cónyuges a discutir por nimiedades y esto fue haciendo menguar la tolerancia. Y el incremento de los roces, las peleas y los desacuerdos, llevaron a que varios tomaran la decisión de separarse durante la pandemia, e incluso hay quienes tomaron la drástica decisión de divorciarse.

Si bien tarea no fue sencilla para los abogados especialistas en Derecho de Familia, habida cuenta de que los organismos de la Justicia entrerriana interrumpieron su labor durante algún período mientras estuvo vigente el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) de manera más estricta, o trabajaron de manera más restringida, se iniciaron más trámites de divorcio y hubo mayor cantidad de consultas a los letrados para conocer cómo es el procedimiento.

Andrés Amarilla, abogado experto en este tema, manifestó que en su estudio jurídico recibieron al menos un 25% más de pedidos de asesoramiento al respecto. “Hemos tenido muchísimas más consultas. Esto se debe a que los integrantes de la pareja están más tiempo juntos y pueden discutir, pensar diferente. Y además, al tener que estar mucho más tiempo en su casa, afectivamente algunos se sienten más controlados en todos los aspectos”, analizó.

“En nuestro estudio aumentaron un 25% más las consultas en relación a las que veníamos recibiendo, de gente de todas las edades. Hay rangos de 30 a 40, de 40 a 50 e inclusive personas de 60 años que llegaron queriendo divorciarse. Hay matrimonios que llevaban muchos años de estar juntos, 25 o 30; hasta vino alguien que hacía 34 años que estaba casado, dispuesto a disolver el vínculo”, manifestó.

El letrado recordó que el Código Civil y Comercial que rige desde el 1° de agosto de 2015 establece que para iniciar el trámite ya no hay que invocar causal de divorcio, y explicó: “Directamente uno de los dos dice que no quiere seguir con su matrimonio y no hay que presentar ningún tipo de fundamento en lo jurídico para hacerlo. Simplemente presenta la demanda de divorcio, y aunque la otra persona no esté de acuerdo, se hace igual”.

Asimismo, indicó: “El divorcio sale sí o sí. Si se llega a un consenso en cuanto a la división de los bienes, se hace todo junto. Sino, este proceso continúa, pero se resolverá con la pareja ya divorciada”.

Perspectiva

Además de abogado, Amarilla es doctor en Educación y en Ciencias Políticas, y especialista en coaching. Con las herramientas para evaluar esta tendencia a que se generen más disoluciones de vínculos conyugales, observó: “De los casos que he atendido, son más las mujeres que toman la iniciativa de divorciarse. En base a la experiencia en mi estudio, muchas advierten que los hombres con los que comparten una relación también mantienen otros tres o cuatro amores y no quieren dejarlos, quieren seguir en la misma”.

“No quiero universalizar, pero según los casos que yo tengo, son las mujeres las que piden iniciar el trámite justamente por eso, porque no quieren ser ni la segunda, ni la tercera, ni la cuarta ni la quinta. Ya no hace falta referir a la infidelidad como causal de divorcio, como era antes, y toman la decisión simplemente porque no deseen eso para su vida. Cada caso tiene sus fundamentos”, agregó el especialista, quien deslizó también que “estar más tiempo juntos permite descubrir estas situaciones”.

Respecto a los plazos que demanda cambiar de estado civil ante la ley, sostuvo: “Cuando Tribunales sigue trabajando, los pasos procesales continúan. Ahora se había interrumpido la tarea una semana, pero ya se retornó: si no se no se corta más, entre tres o cuatro meses puede llevar el proceso de divorcio. Y al sexto mes la persona ya se puede volver a casar, al noveno divorciarse nuevamente, y así en lo sucesivo. No hay límites legales para eso, y alguien se puede casar y luego divorciarse cuantas veces quiera”.

Ante la pregunta acerca de si ha atendido casos de “reincidentes”, aseguró: “A nuestro estudio llegó una persona que se estaba divorciando. Tiene cuatro hijos y cuando le estaba entregando la resolución definitiva de su divorcio me contó que estaba esperando un hijo, así que lo felicité y le consulté por su nueva pareja, pero me sorprendió diciendo que la madre de su quinto hijo era la mujer de la que se acababa de divorciar. Cuando estudié abogacía no pensé que podía tener un caso así”.

En cuanto a la división de bienes, refirió: “En la mayoría de los casos que me han tocado atender, he visto que si ambos trabajan y dependen de sí mismos se hace enseguida. El drama está cuando tiene que haber compensación. Si uno estuvo 20 o 30 años abocado al proyecto de la familia y por eso dejó sus estudios o sus proyectos personales, suele generarse un conflicto. Si hay una sola casa y no se va a dividir, por ejemplo, ocurre en la mayoría de los casos que la atribución de la vivienda es para los hijos y para la mujer”.

Los hijos en común son otro tema sobre el cual habitualmente se generan disputas, aun cuando el Código Civil que está vigente desde hace cinco años estableció la responsabilidad parental, en lugar de la patria potestad, y tanto el padre como la madre están a cargo de compartir la crianza de sus hijos. “En la práctica, si la mujer ya tiene su afecto y el hombre también lo resuelven fácil, se ven y continua todo de manera amigable. Pero si uno de los miembros de la pareja que se divorcia puso mucha expectativa en el proyecto de familia, pasa un tiempo hasta que asume su nueva realidad y a veces se lo transfiere a los chicos. Hay mucho dilema sobre esto y ahí ya entran los terapeutas, el proceso de asimilación y demás, pero depende de cada uno, porque cada situación es distinta”, señaló el doctor Amarilla.

Proceso

Por su parte, María Carolina Harrington, directora del Instituto de Derecho de Familia del Colegio de Abogados de Entre Ríos, comentó que la interrupción de la labor en los tribunales y que la gente circulara menos durante la cuarentena provocó que el impacto no fuera mayor en cuanto a separaciones y divorcios. “Hemos tenido casos que se han separado durante la pandemia y alguno se ha logrado divorciar a través de un proceso que fue muy rápido. Otros lo iniciaron y están a la espera, porque todavía no han concluido”, expresó.

No obstante, confió que la mayoría de los letrados estiman que después de la pandemia se verán más solicitudes de divorcio, debido a diferencias y discusiones que puede llegar a generarse por un mayor tiempo de convivencia.

Por último, aclaró que el aumento de los conflictos durante la cuarentena no ha sido algo exclusivo de los espacios domésticos y los hogares, sino que ha habido más discusiones y actos de violencia entre vecinos y otros ámbitos.

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