La historia de Julio Alegre es la de miles de trabajadores invisibilizados, pero hoy su situación llegó a un límite. Criado en el desamparo y en los hornos de ladrillos de Paraná desde su infancia, Julio enfrenta hoy el momento más difícil de su vida: una grave afección de columna que lo mantiene incapacitado, deudas asfixiantes y la desesperación de no poder proveer las cuestiones básicas para su esposa y sus tres hijas.
Julio Alegre: el artesano del barro que le entregó ladrillos al Papa y hoy pelea por recuperar su salud
A los 46 años, un oficio tan sacrificado le pasó factura en el cuerpo, por eso Julio Alegre pide la colaboración de la gente, ya sea con dinero o alimentos, hasta tanto se recupere
Por Valeria Girard
Paceño de nacimiento, se radicó Paraná cuando tenía 10 años y a esa edad empezó a trabajar en los hornos. Pero desde años venía padeciendo de hernias en su columna y los dolores ya no le permitían trabajar, por lo que debió someterse a una operación y el período de recuperación se extendió más de lo previsto.
Vender el sustento para poder comer
Alegre, quien convive con su esposa desde hace dos décadas, tiene a su cargo tres hijas en edad escolar (primaria, secundaria y universidad) . El impacto de su enfermedad paralizó por completo los ingresos del hogar. Sin ningún tipo de respaldo o red de contención, Julio tuvo que recurrir a medidas extremas para garantizar el plato de comida diario y el pago de servicios esenciales como la energía eléctrica: "Tuve que vender un freezer, vendí la tele... hasta la garrafa de gas vendí para sobrevivir", relató a UNO con profundo dolor. En la actualidad, intenta retomar tareas muy livianas de a poco, pero reconoce que está lejos de ser suficiente para sostener a su familia.
Salud en jaque y abandono político
La realidad física de Julio es alarmante. Tras una cirugía de columna sumamente compleja y dolorosa, los médicos extendieron su reposo por cuatro meses adicionales bajo un fuerte tratamiento farmacológico para desinflamar los nervios. Si el dolor persiste, deberá ser intervenido nuevamente en enero.
"Mi gran problema fue la columna. Anduve con este dolor por tantos años de trabajar duro en los hornos de ladrillo, y no era cualquier problema; común; de esos sencillos... Mi operación fue bastante brava. En un principio, pensé que eran de tres meses nomás para la recuperación, que con eso ya iba a estar listo para volver a los hornos, pero al final la cosa demoró mucho más de lo que yo esperaba y me terminaron dando cuatro meses más con pastillas y calmantes. Esas pastillas me las dieron para que se me desinflamen los nervios, pero la verdad es que los dolores siguen y se hace todo muy cuesta arriba. Los médicos ya me advirtieron que, si de acá a un tiempo no se me pasan estos dolores, me van a tener que volver a operar, más o menos en enero de 2027", expresó.
"Pero la situación que estamos viviendo en casa con mi señora y mis tres nenas es muy difícil y no me permite quedarte quieto", dijo Alegre y agregó que: "Por eso hablé con los doctores y les pedí si podía hacer algo; ellos me entendieron y me dijeron que me iban a dar calmantes como para que pueda haer algo. Y así ando hoy, tratando de recuperarme de a poquito pero con la necesidad de trabajar aún en ésta situación porque la realidad se puso muy dura", mencionó.
A pesar de ser un trabajador reconocido en la zona, la respuesta del sector político y gremial fue el silencio. "Desde la parte política muchos me conocen pero no me dan bolilla", denunció Alegre. De hecho, reveló que solo logró acceder a su cirugía de columna gracias a los medios de comunicación locales.
El Papa Francisco bendijo un ladrillo cortado por Julio
En 2017 Alegre estuvo en el centro de la escena luego de que le enviara un ladrillo hecho por él al Papa Francisco, quien bendijo el material. En aquella oportunidad, Julio, trabajador de la Cooperativa Ladrillera de Entre Ríos, estuvo en Buenos Aires y les entregó el bloque de arcilla cocida a Enrique Palmeiro y Guido Savall, integrantes del Movimiento Misioneros de Francisco y Scholas Ocurrentes, quienes viajaron a Roma y visitaron el Vaticano en representación de la Cooperativa Ladrillera y la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (Uolra). Allí tuvieron un encuentro con el Sumo Pontífice quien les bendijo el ladrillo elaborado por Julio.
Ayuda para salir adelante
Julio pide ayuda hasta salir de una situación económica apremiante, su mayor deseo es recuperar su autonomía y volver a trabajar de manera digna. Por eso, hace un llamado desesperado a quienes puedan tenderle una mano: "Yo pido a la gente que me ayude con lo que pueda. Mi idea es poder hablar con alguien para que colabore conmigo en el pisadero, haciendo lo que yo por mi operación todavía no puedo pero no cuento con los medios económicos", contó a UNO.
Volver a trabajar representa para él la única oportunidad de volver a levantarse por sus propios medios. Este esfuerzo desesperado tiene un único y noble fin: evitar que sus tres hijas hereden la dura vida del barro. Aunque Julio ama su oficio, no oculta la cruda realidad del sector: "A mí me gustaría que sea otra vida para ellas, que estudien y tomen otro camino, que no vivan nunca de los hornos, porque es una esclavitud". Hoy, la supervivencia de esta familia entrerriana y el futuro educativo de sus hijas dependen de una mano solidaria que les permita volver a empezar.
Quienes deseen colaborar pueden comunicarse al 343 5089114. El alias es cajon.norte.truco
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