En pleno proceso inflacionario, que un producto de consumo masivo baje su valor, y de modo significativo, podría resultar inédito pero fundamentalmente bienvenido para la mayoría de las familias, que afrontan gastos crecientes con ingresos estancados. Sobre el fin de semana, los responsables de empresas avícolas admitieron que comenzaron a distribuir la producción de pollo con rebaja de valores a las carnicerías.
Esperan que en la semana baje el precio del pollo
Esperan que en la semana baje el precio del pollo
La ola de calor tan fuerte y extensa, había llevado a las avícolas a un menor aporte del habitual volumen de producción en el mercado interno, y eso derivó en una suba importante del pollo en las carnicerías.
El aumento que tuvo hacia fines de marzo elevó el costo de la carne aviar al punto que se situó en los mismos valores que la vacuna, algo inédito.
La carne aviar, tradicionalmente económica, alcanzó los precios de la carne tradicional.
Así, el kilo de pollo se vendía al público, entre 900 y 1.000 pesos, y la conveniencia de su consumo por bajo costo –en comparación con la carne vacuna– prácticamente había desaparecido: un kilo de milanesa de pollo llegó a costar 1.800 pesos, casi el mismo valor que se comercializaba la de vaca, en unos 1.900 pesos en promedio, en la ciudad.
Ahora, se prevé que al retomarse la oferta del pollo sus niveles previo a la ola de calor que hubo en el país hasta marzo, con la normalización de la producción, comenzarán a llegar los cajones de pollos a las carnicerías, con precios más bajos.
Hace un año, el kilo de pollo costaba unos 300 pesos; hoy, tras el pico de suba, cuesta el triple.
El presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) Roberto Domenech, indicó que el precio se estabilizó luego del aumento que hubo por los efectos de las altas temperaturas y de las malas condiciones climáticas. “Fueron 40 días que hubo que poner a dieta a los pollos porque con el calor corríamos el riesgo de que se murieran todos si comían a discreción. Esto hizo que, cuando este tenía que pesar aproximadamente tres kilos, terminó pensando 2 kilos o 2,400 kilos. Ahí se produjo un faltante muy grande y aumentó el precio”, explicó.
Hasta el sábado, en las carnicerías de la capital provincial aún no había impactado en los mostradores, esa rebaja por parte de las empresas productora.
Ante la consulta de UNO, en una carnicería de avenida Ramírez de Paraná admitieron estar al tanto de una posible rebaja, pero que aún no había recibido el stock para la venta.
“En nuestro caso, cuando el pollo se disparó no trasladamos el total del porcentaje al consumidor”, contó el responsable de la firma, que dijo que hasta el sábado tenía el kilo de pollo a 900 pesos. “La gente siguió consumiendo la carne de pollo, porque pese al incremento, seguía siendo conveniente por rendimiento”, acotó.
“Esperemos que haya una baja como se dice, porque vamos a poder vender más”, planteó.
En un local de una cadena de franquicia señalaron que aún no hubo cambios en los precios respecto a las últimas semanas. “Nuestro fuerte son las ofertas o promociones, y la gente no varió en su consumo”, indicaron.
En cambio, en algunas cadenas de supermercados, durante este fin de semana ya se ofrecía el pollo a 650 pesos el kilogramo, valor que tenía hasta hace dos meses, antes que pegue el fuerte salto.
Carne vacuna
A favor de los consumidores, el incremento de la carne de pollo coincidió con un precios estables de la carne vacuna, pese al proceso inflacionario.
En enero y febrero hubo una fuerte recuperación de los valores “hacia arriba” en las carnicerías, luego de varios meses de valores prácticamente congelados. La evolución de la carne vacuna quedó muy por debajo del incremento que tuvo el índice general de precios.
En marzo, y en abril, volvió a frenarse nuevamente la suba de precios, por lo que se mantuvieron prácticamente sin modificaciones los precios de los distintos cortes.
En promedio, según las consultas, el asado cuesta unos 1.900 pesos por kilo; en abril del año pasado estaba alrededor de 1.100 pesos, por debajo de la inflación general que superó el 100% en ese período.
Lo mismo sucedió con otros cortes: el vacío cuesta hoy 2.100 pesos, mientras hace un año atrás era alrededor de 1.250 pesos; la picada común, hoy en 1.000 pesos, costaba 650 pesos hace 12 meses.














