El mate sigue siendo uno de los símbolos más fuertes de la identidad argentina. Sin embargo, incluso una costumbre tan arraigada comenzó a mostrar señales del impacto económico que atraviesan los hogares del país. En los primeros meses de 2026, el consumo de yerba mate registró su nivel más bajo de los últimos cinco años, en un escenario marcado por la pérdida de poder adquisitivo, la inflación y el encarecimiento de los productos básicos.
Entre Ríos sigue liderando el consumo de yerba mate, a pesar de la crisis
Aunque cayó la demanda a nivel país, la provincia continúa encabezando el ranking, con más de 10 kilos consumidos de yerba por persona al año
Por Vanesa Erbes
En Entre Ríos se consumen en promedio unos 10 kilos de yerba mate por persona cada año.
Según datos difundidos por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), durante febrero se despacharon 19,2 millones de kilos al mercado interno, lo que representó una caída interanual del 9% respecto del mismo mes de 2025. Además, entre julio de 2025 y febrero de 2026 el consumo acumuló un descenso del 7,3%, pasando de 182,4 millones de kilos a 169,1 millones.
El retroceso también se reflejó en el primer bimestre del año: entre enero y febrero el mercado interno alcanzó los 40,6 millones de kilos, frente a los 43,1 millones registrados en igual período del año anterior.
Especialistas del sector atribuyen esta baja al deterioro del poder adquisitivo y al aumento sostenido de precios en góndola, que obligó a muchas familias a reducir consumos, elegir paquetes más pequeños o espaciar las compras. En paralelo, los productores yerbateros continúan atravesando una situación compleja, con reclamos por los bajos precios que reciben por la hoja verde y las dificultades para sostener la rentabilidad de la actividad.
Provincia matera
Sin embargo, mientras el consumo nacional cae, en Entre Ríos el mate conserva un lugar casi sagrado.
La reconocida sommelier de yerba mate de Paraná, Andrea Venturini, remarca que la provincia mantiene uno de los niveles de consumo más altos del país, muy por encima de la media nacional. “Seguimos siendo la provincia con mayor índice de consumo de yerba mate del país. Mientras la media nacional ronda los 6,5 kilos por persona por año, en Entre Ríos superamos los 10 kilos”, explicó.
La especialista sostiene que el mate continúa siendo parte esencial de la vida cotidiana entrerriana, no sólo como infusión sino como ritual social y cultural. “Acá el mate sigue teniendo algo muy identitario. Está presente en el trabajo, en la familia, en los encuentros, en la ruta, en el río. Incluso en momentos económicos difíciles, la gente resigna otras cosas antes que abandonar el mate”, señaló.
Esa tradición se expresa también en las múltiples formas de consumirlo. Aunque el mate amargo en calabaza continúa siendo el favorito de los entrerrianos, especialmente en ámbitos rurales y familiares, las nuevas generaciones comenzaron a incorporar blends con hierbas y distintas combinaciones aromáticas. “El burrito hoy encabeza la lista entre las hierbas que más se usan para acompañar la yerba. También aparecen opciones con menta, cedrón, ortiga o stevia. Hay una búsqueda de experiencias distintas, pero sin abandonar la esencia del mate”, explicó Venturini.
En Entre Ríos también persisten costumbres ancestrales vinculadas al cuidado del mate y al proceso de curado de las calabazas. Una de ellas, recientemente viralizada en redes sociales, es el uso de brasas encendidas dentro del recipiente. “La brasa en el mate es una costumbre antiquísima, heredada de los pueblos guaraníes y muy asociada al litoral. Sirve para sellar los poros de la calabaza, evitar hongos y darle un sabor tostado”, indicó.
Según detalló, antiguamente también se utilizaba para conservar la temperatura de la infusión durante los inviernos y las largas jornadas junto al fogón.
El mate se globaliza
Mientras el mercado interno muestra señales de retracción, las exportaciones crecieron con fuerza. Solo en enero de 2026 los envíos al exterior aumentaron 46,6% interanual y superaron los 3,5 millones de kilos.
En parte, el fenómeno responde a una expansión cultural que el mate viene experimentando desde hace años y que encontró en figuras internacionales del deporte un enorme impulso.
Las imágenes de Leonel Messi tomando mate durante entrenamientos, concentraciones o viajes ayudaron a instalar la infusión argentina en escenarios globales. Lo mismo ocurrió con otros futbolistas y deportistas sudamericanos que popularizaron el termo y la calabaza en clubes europeos y redes sociales.
Hoy el mate aparece en ciudades de Europa, Estados Unidos y Medio Oriente como una bebida asociada al bienestar, la energía natural y la vida saludable. “Messi ayudó muchísimo a que el mate se viera en el mundo. Mucha gente empezó a preguntarse qué era esa bebida que tomaban los jugadores argentinos. Ahí comenzó una curiosidad enorme”, sostienen desde el sector yerbatero.
Venturini coincide en que existe una expansión cultural muy fuerte alrededor de la infusión. “El mate dejó de ser solamente una costumbre regional para convertirse en un símbolo argentino reconocido internacionalmente. Hay extranjeros que llegan buscando aprender a cebar mate o entender sus rituales”, afirmó.
Situación de los yerbateros
Además del impacto económico sobre el consumo, Andrea Venturini también advirtió sobre la delicada situación que atraviesa el sector yerbatero, especialmente los pequeños y medianos productores, que enfrentan dificultades para sostener la actividad frente al aumento de costos y la pérdida de rentabilidad. “La gente ve el precio de la yerba en la góndola y piensa que el productor está ganando mucho dinero, pero la realidad es muy distinta. El sector yerbatero viene atravesando una crisis muy fuerte”, señaló la sommelier.
Según explicó, existe una fuerte preocupación entre quienes trabajan en la producción primaria debido al incremento de los costos de cosecha, transporte y secado, sumado a los bajos valores que reciben por la hoja verde. “Hay familias enteras que viven de la yerba mate desde hace generaciones y hoy están haciendo enormes esfuerzos para sostenerse. La yerba no es solamente un producto comercial; detrás hay cultura, historia y economías regionales enteras”, expresó.
Venturini remarcó además que el crecimiento de las exportaciones resulta una buena noticia para el sector, aunque aclaró que no siempre ese alivio llega de manera equitativa a toda la cadena productiva. “El hecho de que el mate se esté conociendo más en el mundo ayuda muchísimo, pero también hace falta proteger al productor, porque si no se sostiene el origen, después todo lo demás se vuelve muy difícil”, sostuvo.
En ese contexto, consideró que el desafío actual pasa por equilibrar el crecimiento internacional de la yerba mate con políticas que permitan fortalecer el consumo interno y garantizar condiciones más justas para quienes producen.


















