Contaminación
Jueves 03 de Mayo de 2018

Entre el humo y el abandono, los vecinos de El Volcadero luchan por un entorno digno

Hoy presentarán una nota a la jueza Andrea Morales, exigiendo que el municipio cumpla con el fallo que dictamina el tratamiento de residuos

La lluvia de los últimos días trajo un poco de alivio a los vecinos de los barrios San Martín, Antártida Argentina, Balbi, Barranquitas, La Floresta y otros que se erigen en las zonas aledañas a El Volcadero de Paraná tras soportar el humo que se generó en los últimos meses, producto de la sequía, las altas temperaturas y la discontinuidad de acciones de saneamiento por parte del Estado municipal.
La situación se tornó insoportable y llevó a los vecinos, junto a organizaciones ambientalistas, referentes del vecinalismo y ONG que trabajan en este sector de la capital entrerriana, a presentarse en la última sesión del Concejo Deliberante para "plantear el daño a la salud y al ambiente que generan las quemas ilegales de residuos en el denominado Volcadero Municipal".
Pasó una semana de aquel intento de sensibilizar a las autoridades para que tomen medidas, en la que incluso el padre Ricardo López, a cargo de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, acompañó a los damnificados que procuraron hacer visible sus penurias, expuestos al humo que generan la combustión de los residuos sin tratamiento y la quema intencional, pero no obtuvieron ninguna respuesta concreta.
Frente a esta situación, el sacerdote adelantó a UNO que hoy entregarán un nota a la jueza Andrea Morales, titular del Juzgado Civil y Comercial Nº 8, quien hace poco más de dos años resolvió una demanda iniciada en 2008 por el Foro Ecologista de Paraná y dictaminó que la Municipalidad de Paraná debía implementar la separación de residuos sólidos urbanos (RSO) en origen y hacer una recolección diferenciada de los mismos, pero la medida se cumplió a cuentagotas y apenas por un tiempo, en algunas zonas. "Junto con los vecinos, las vecinales y distintas ONG vamos a presentar una nota a la jueza Morales, reclamando que se dé cumplimiento a la sentencia, que ya tiene dos años y está firme, para que el municipio se haga cargo del tratamiento de la basura", explicó el cura, y lamentó que no solo no se cumpla con esta medida, sino tampoco con las ordenanzas sancionadas para promover una ciudad más saludable.
López sostuvo que tras la exposición en el Concejo Deliberante, algunos ediles los apoyaron y dijeron conocer la situación, pero al marcharse del recinto nadie más los llamó para delinear acciones que puedan aportar una solución a un problema que es sistemáticamente ignorado si el humo no se expande hacia el centro de Paraná. "Por ahora no hubo ninguna respuesta, no hemos sido convocados ni nada por el estilo. Pedimos que los ediles sesionen en el barrio San Martín, a través del programa El Concejo va a los Barrios, para que vean ellos y la sociedad que el problema del Volcadero nunca se acaba", expresó, y reflexionó: "A veces es como que no existiera, y el objetivo es que la gente tome conciencia de que es un problema de toda la sociedad, porque la contaminación no es solo de quienes viven ahí y ven afectada su salud, sino que están contaminadas también las napas de agua porque el río está cerca; y además el aire, ya que contiene humo continuo y aunque no llegue al centro queda en la atmósfera".

Ambiente insalubre
El sacerdote comentó que quienes habitan en la zona padecen distintos tipos de afecciones, y los que más daño soportan son los niños: "Constantemente sufren erupciones en la piel, problemas respiratorios y sarna. Hemos acompañado chicos que han perdido el oído o la vista culpa de los problemas de la contaminación", aseguró.
Asimismo, mencionó que son más de 100 familias las que se ven afectadas en el barrio San Martín, además de quienes viven en Barranquitas, Antártida Argentina, Balbi y otros lugares, con distintos grados de exposición, y afirmó: "Hace tres años que estoy en la zona y en este último año y medio la situación ha empeorado notablemente".
López indicó que en los últimos seis meses la problemática se agravó por la sequía y manifestó que la gente sigue quemando por dos motivos: "Por un lado para reducir basura y por el otro para poder sacar todo lo que es metal y lo que es el plástico para sacar el metal".
"El grado de contaminación es muy alto porque la separación de residuos en los hogares no se está haciendo, la recolección diferenciada y con horarios tampoco funciona, la planta de reciclado no trabaja con todo su potencial, porque al no cumplirse estos pasos y llegar toda la basura junta no llegan a clasificarla en su totalidad", analizó el religioso, y señaló: "Desde que los desechos salen de las casas hasta que llegan al volcadero hay muy pocos camiones que llegan a la planta de reciclado, donde funciona la cooperativa. El resto va al Volcadero y eso está a cielo abierto".
Por su parte Juana, una vecina que vive atrás de la iglesia, a unas tres cuadras del lugar adonde llegan los camiones recolectores y depositan los residuos que produce el resto de la ciudad, confió a UNO el drama de estar expuesta a los gases generados por la quema y a los olores nauseabundos. "Tengo a mis nietos y bisnietos que son todos alérgicos y es desesperante. No queremos que cierren el Volcadero, porque mucha gente depende de eso. Lo que pedimos es que no quemen, que vuelvan a tapar la basura como lo hacían hasta hace un tiempo atrás y evitaban que se prenda fuego", dijo, y señaló: "Hubo dos años en que no hubo humo, pero volvió todo atrás. A la basura la tiran frente a las casas y toda la gente que vive ahí tiene problemas porque se les cierra el pecho, se agarran terribles bronquitis".
La mujer aseguró que las altas temperaturas agravaron la situación: "En estos tiempos de calor a veces ni afuera podíamos salir, y eso que estamos arriba. Nos perjudica mucho lo que pasa en El Volcadero, que antes estaba todo limpito", relató.

Postergación crónica
El problema de la ausencia de separación en origen de los residuos afecta ineludiblemente a los trabajadores de la Planta de Tratamiento y Clasificación de Residuos Sólidos Urbanos Manuel Belgrano, donde funciona una cooperativa Nueva Vida, a cargo de personas que anteriormente vivían del cirujeo, a la que llegan 60 toneladas diarias de desechos de los 300 que en promedio producen por jornada los paranaenses. Susana Zárate, encargada de la Cooperativa, sumó sus testimonio y comentó a UNO: "La basura no se está separando para nada, cada vez viene peor".
"La mercadería pierde valor cuando llega mezclada y la gente no toma conciencia, pero acá el problema es de todos. Me parece que no hay una buena campaña para que la gente haga separación en origen", explicó.
La trabajadora contó que desde hace tiempo vienen sufriendo desmejoras en las condiciones de trabajo, a pesar de que a diario se las plantean al municipio: "Ahora nos dieron alambre para atar los fardos, pero padecimos un año y medio que no nos daban nada. Tenemos que estar peleando para que nos den un poco de lavandina para los baños", dijo.
Ella vive en el barrio San Martín y sabe lo que es sufrir por el humo que se genera en la zona: "Hay días en que no se puede estar del humo. Es un tema que nunca se solucionó. Antes se tapaba más seguido la basura con agua, escombros, broza, y estaba más controlado, incluso también se erradicaron las moscas así. Ahora no hay constancia y con el calor y el viento se avivó más estos días. Hacen algo recién cuando el humo llega a la ciudad, pero no se ocupan cuando solo nos afecta a quienes estamos alrededor del Volcadero", concluyó.

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