Clave
Domingo 20 de Mayo de 2018

De lo que se habla en el mundo político tras la imputación de Varisco en la causa por drogas

Clave. El presidente municipal debe declarar pasado mañana ante la Justicia Federal. Intrigas, versiones sobre intenciones electorales y la naturalización del trato de los dirigentes políticos con los narcos, dan un marco a la explosiva causa judicial

Tras los allanamientos realizados en la Municipalidad de Paraná y otros domicilios, incluido el de la madre del intendente Sergio Varisco; y posteriormente la imputación del presidente municipal en una causa por venta de drogas, surgieron una serie de datos, conjeturas, especulaciones políticas y trascendidos judiciales que responden a una de las particularidades de la situación, que es la de combinar elementos del plano judicial y del plano político. Aparecen ante la mirada asombrada posiblemente de los paranaenses y de los entrerrianos dos líneas argumentales contrapuestas. Una se refiere a los muchos elementos que tiene la Justicia Federal para llegar a imputar a un intendente de una capital provincial; y otra apunta a la magnitud de la maniobra política para llegar al mismo resultado. Esta no es una nota judicial ni vinculada al expediente, tiene que ver más con la política y con lo que posiblemente encontrarán los ciudadanos en los medios de comunicación en estos días.



Ni licencia, ni renuncia


Los que conocen la personalidad de Varisco saben que no se le cruza por la cabeza pedir licencia o, menos aún, renunciar. Ni siquiera en la hipótesis de haber sido responsable de los hechos que se le endilgan; y de ahí para abajo, mucho menos. En las últimas horas se habló de la posibilidad de que existiera un llamado "de Buenos Aires" recomendándole tomar licencia. Ese llamado todavía no se produjo; o si se hizo, no trascendió. ¿Quién podría hacerlo? Algunos piensan en el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que es a la vez sospechado por buena parte del varisquismo de ser quien operó para complicar judicialmente a su líder. Una de las preguntas que se hacen en el mundillo de la política y ámbitos aleda- ños es, lógicamente, cuánto puede soportar Varisco el desgaste que provocan este tipo de situaciones. No solo para la función de gobierno, sino especialmente en lo electoral. Y atado a esto, aparece la incógnita sobre si el deterioro de la imagen del intendente representa una posibilidad mayor para otros dirigentes, ya sea de ese espacio o de otras fuerzas políticas, en el afán por llegar al municipio en 2019. Entran a jugar en este plano tres variantes que para el varisquismo tienen incidencia en los hechos. Primero, se volvió a hablar de la conspiración para destituir al intendente, cuyo origen se señala en el Concejo Deliberante de la mano de la alianza entre la viceintendente Josefina Etienot y los concejales justicialistas.

De este movimiento no podría estar ajeno el ministro del Interior, ya que Etienot responde directamente a él; y participarían también actores de la Justicia provincial y de la Federal. Se habla de funcionarios del Concejo que son familiares de fiscales provinciales y amigos de allegados al juez Federal de la causa. Y que habitualmente comparten reuniones familiares. Una segunda variante que trasciende desde el entorno del presidente municipal es la existencia de animadversión de parte del magistrado interviniente, el juez federal Leandro Ríos, hacia Varisco desde la época en que actuó como querellante en representación de la familia de la concejal Mercedes Lescano, quien murió en un accidente de tránsito en el que Varisco conducía un automóvil. Siempre se acusó al intendente por su responsabilidad en el hecho, aunque no llegó a recibir una condena judicial. Recién en 2012 se cerró la causa cuando Varisco cumplió con la probation en la ONG Ambiente y Recursos Naturales en la Ciudad de Buenos Aires, ya que el desarrollo de la causa y la posibilidad de que fuera llevada a juicio siempre estuvo obstaculizada por su rol político. En esa mirada entra un tercer elemento.


Se dice en el varisquismo que el abogado Juan Carlos Geminiani –quien era esposo de la concejal Lescano al momento de su muerte– tiene ascendencia sobre Ríos, más que en lo personal, en el ámbito judicial, ya que Geminiani integra la Cá- mara Federal de Casación Penal, con sede en Comodoro Py. Se especula incluso que en el marco de un acercamiento del macrismo a la Justicia Federal, podría existir una suerte de acuerdo –con la anuencia del ministro Frigerio– para que el magistrado tome revancha, a través del juez Ríos, de aquel penoso incidente. Estos rumores se fundan obviamente en considerar que existe de manera indudable una relación política entre el varisquismo, y el mismo Sergio Varisco, con el narco Daniel Tavi Celis.


A esa relación el juez Ríos la dio por probada en el fallo de julio del año pasado vinculado a la causa de la narcoavioneta, en la que indicó la existencia de ese entendimiento y consideró imprudente el accionar de Varisco. La inquina de Geminiani, dicen en el entorno del presidente municipal, se maceró con los años. Obviamente esos elementos se mencionan y valoran en el plano político, aunque resultaría difícil que tomen forma de argumento judicial, salvo la recusación de Ríos por haber sido querellante en esa causa.


Dicen en ámbitos judiciales que tendría pocas chances de prosperar. Del otro lado En el sentido contrario a estos señalamientos, se razona que ningún juez federal allanaría hasta el domicilio de un intendente reconocido, de capital de provincia, si no cuenta con elementos que realmente lo incriminen. Ríos es casi una lápida con los medios, pero allegados al Juzgado afirman que esos elementos existen. Incluso se mencionó la posibilidad de que la semana próxima, en el marco de la declaración indagatoria de todos los imputados, se produzca detención de alguno de los allegados a Varisco, lo que es visto como una posibilidad que despejaría dudas respecto de las pruebas con las que cuenta el juez. Se habla de anotaciones manuscritas; escuchas telefónicas, incluso diálogos de los imputados con Celis detenido en la cárcel de Federal; mensajes de texto y de audio de Whatsapp; seguimientos con registros fílmicos; imágenes satelitales y otro tipo de elementos que prueban la acusación como resultado de un despliegue de tecnología importante que está en condiciones de hacer la Justicia Federal para perseguir estos delitos. La reputación del magistrado también es mencionada como un aval de la investigación. Y el mismo Varisco lo ha elogiado siempre en la hipótesis de su inocencia y argumentando que la Justicia debe investigar todas las posibilidades.

  • Dudas
Durante el allanamiento al despacho del intendente se rompió una pared de durlock en la búsqueda, supuestamente, de estupefacientes. La Justicia venía siguiendo la pista de un cargamento de 13 kilos de cocaína, y entre lo que se le incautó a Luciana Lemos (exesposa de Celis) y otro secuestro en Nogoyá de una parte del mismo cargamento, no se llega a seis kilos de esos 13. Versiones dan cuenta de que ese faltante podría haber sido robado, incluso por policías federales de Buenos Aires, que participaron de varios allanamientos, además de los de la Municipalidad y de la casa de Varisco. Al igual que lo que se rumoreó cuando se secuestró la droga de la avioneta en la zona de Villa Urquiza, indicando que faltaron 60 kilos de marihuana, esta vez se apunta a policías de Buenos Aires. Sostienen allegados al varisquismo que si hubiera existido la intención de encontrar más droga (la faltante) los allanamientos se hubieran hecho con perros adiestrados para tal fin. Y dejan entrever que pudo tratarse de pescado podrido (información falsa) que los policías acercaron al juez. Para la defensa de alguno de los imputados el dato no es menor y asocian ese hecho con la supuesta imprecisión de las anotaciones de Varisco que fueron halladas en el cuaderno Travel Mis Apuntes con datos que, a entender del juez, reflejan operaciones de narcotráfico. Sostienen que en realidad el magistrado es quien le adjudica esa intencionalidad y se preguntan por qué, si no es así, no se vinculó a los operativos al concejal macrista Emanuel Gainza, quien también está mencionado en ese cuaderno con anotaciones similares a las de Griselda Bordeira y del concejal Pablo Hernández. (Obviamente, se supone que nadie consigna operaciones ilícitas con datos precisos, sino utilizando un código; y que la tarea judicial habría permitido descifrar ese código).


  • La mujer de Lemos

Otro dado que surgió en las últimas horas –publicado por UNO– es que la exmujer de Celis, Luciana Lemos, había recibido dinero en la Municipalidad de parte de Bordeira y de Hernández. Los motivos de las entregas de dinero serán un punto central del pleito entre las partes. La versión de la acusación es que se trataba de pagos por el tráfico de cocaína que desarrollaba Lemos. Otros sostienen que esa parte del pago de la deuda del varisquismo con los narcos que le financiaron la campaña. Es probable que las defensas de Bordeira o Hernández argumenten que entregaron esas sumas por temor, ante la posibilidad de ser víctimas de una agresión por parte de los narcos. Se recuerda en este punto un audio de una escucha telefónica que trascendió en marzo del año pasado donde el abogado Hugo Gemelli hablaba con otra persona que le advertía que por el incumplimiento de Varisco con Celis iba a llegar a Paraná "gente muy pesada" y que iba a "correr sangre". La mujer de Celis sería empleada municipal, lo que incluso podría aportar a probar el entendimiento político anterior a estos hechos.



  • Frigerio, de ida y vuelta

Lo que resulta una constante es la alusión al rol que en este entuerto le adjudican al ministro Rogelio Frigerio, que más allá de que se lo ubique actuando a favor o en contra de Varisco, siempre en estos rumores se lo posiciona al filo de la legalidad, con una naturalidad que asombra a quienes no interpretan estos "códigos". Se asegura que el ministro Frigerio movió los hilos para que los políticos afectados fueran avisados de los allanamientos algunas horas antes, o incluso algunos días antes del 8 de mayo; y que el enojo del titular de la cartera política es porque, como respuesta, el varisquismo salió a acusarlo de ser el artífice de esos allanamientos, incluso marcando la "casualidad" de que estos se produjeran un par de días antes del lanzamiento de un espacio político apuntado a quedarse con la candidatura a gobernador por Cambiemos en 2019, donde Varisco era el principal referente. Al igual que lo ocurrido al momento de la citación de Varisco a declarar como testigo por el caso de la narcoavioneta, que se produjo cuando Varisco pulseaba por poner a alguien de su sector en la lista de candidatos a diputados nacionales para 2017, tras lo cual quedó fuera de ese armado. Enterado de esto, e incluso habiendo recibido grabaciones de conversaciones telefónicas de referentes del varisquismo que prueban esta línea argumental, Frigerio se habría decidido a soltarle la mano al intendente de Paraná. Vale recordar –y acá sí vale, no es una muletilla– que a Frigerio ya le adjudicaban en los mentideros políticos haber contribuido a apaciguar económicamente a Celis cuando, estando en libertad, presionaba a Varisco para cobrar la "deuda política". Ese apaciguamiento sirvió, dicen, hasta que finalmente fue preso y se dio cuenta de que no contaba con la protección supuestamente prometida. Más allá de estas presuntas intervenciones, lo que se sabe es que a Frigerio le preocupa el impacto del hecho en la marca Cambiemos.



La discusión en el barro

En el terreno de la discusión político mediática, el varisquismo podría entender como un camino inevitable instalar la discusión en un marco más amplio, donde queden comprendidos otros hechos de probada o presunta vinculación de la política con el mundo narco, con situaciones que irían desde las denuncias de la monja Marta Pelloni contra los dirigentes justicialistas Enrique Cresto y Mauro Urribarri, hasta el caso del narcochofer Marcelo Acosta, y otros hechos. Si la estrategia funciona podría servir para generar más asombro al ciudadano de a pie, o para demostrar tal vez que mucha gente entiende como algo cada vez más frecuente la vinculación de la dirigencia política con los narcos.


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