El Cementerio Municipal de Paraná de la Santísima Trinidad tiene más de 200 años. La recorrida por los panteones y nichos que lo conforman relatan una realidad que no es lejana a la "ciudad de los vivos". Las clases sociales marcan su impronta aún después de muertos.
Cementerio Municipal de Paraná: la ciudad de los muertos, espejo de la realidad social
El arquitecto e historiador paranaense, Fernando Ponce, realiza una reflexión sobre cómo las clases sociales están presentes en el cementerio.
Cementerio Municipal de Paraná: la ciudad de los muertos, espejo de la realidad social
200 años de historia
"Descubrir a Cronos coronando la entrada de uno de los tantos panteones monumentales, los diferentes gestos de cada uno de los angelitos en los extremos de otra imponente construcción y otros tantos rastros e historias del Siglo XIX y parte del XX, son apenas algunos detalles que pueden apreciarse en las visitas guiadas que desde hace tres años se vienen realizando al Cementerio Municipal Santísima Trinidad, de Paraná. La historia de este camposanto es de larga data. El año que viene se cumplirán 200 años de su existencia, cuando “por razones de salubridad pública el gobierno provincial ordena la ubicación de los cementerios lejanos a los centros poblacionales en aquel entonces.
Prócoro Crespo (1910-1914), Antonio Crespo (1844-1845) (1845-1854), Enrique Carbó (1903-1907), Faustino Parera (1907-1910), Pascual Echagüe (1832-1841), Leónidas Echagüe (1871-1875) y Toribio Ortiz (1831-1832), son algunos de los mandatarios provinciales cuyos restos descansan en esta necrópolis. Otra de las mediaciones culturales que proponen busca rastrear la presencia de mujeres en el cementerio y su rol en la historia de la ciudad en el siglo XIX y XX. “Cazar fantasmas. Historia, pasado y fenómenos paranormales” fue el nombre con que bautizaron a la caminata que plantea “reconocer cómo resuenan los ecos que han producido los modos de ordenar y categorizar lo paranormal en la historia de occidente”.
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Espacios de memoria
Una vertiente de los recorridos vespertinos apunta a detenerse en aspectos antropológicos como los ritos funerarios, conceptos de clase y género, o reconocer las obras de arte de Israel Hoffman o José Fioravanti. “Un cementerio es más que un lugar merecedor de respeto por ser la morada de los antepasados, constituye un espejo del afuera, la otra ciudad que nos cuenta sobre la historia social, económica y cultural de una comunidad. La Red Iberoamericana de Cementerios Patrimoniales y su par argentina han colaborado en la potenciación del uso turístico y cultural de los cementerios puesto que refleja los modos de entender la vida, las costumbres sociales, los hábitos funerarios, la mentalidad predominante y las devociones o su ausencia, mediante fórmulas arquitectónicas o urbanísticas, hitos históricos, materiales de construcción, biografías de personajes relevantes, panteones de instituciones o corporaciones, esculturas, el mensaje de los epitafios, las artes decorativas, la botánica funeraria, la distribución en el espacio”. Los cementerios son “espacios de memoria y recuerdo, por tanto, son todos patrimoniales, tengan una arquitectura llamativa o no, ya que en su ámbito se generaron y generan un conjunto de ricas y variadas prácticas de interés antropológico en torno a la muerte”.
El cementerio de Paraná está enclavado en un predio de siete hectáreas con avenidas, callecitas y diversos sectores que se fueron delineando a partir de las sucesivas ampliaciones. Una vez relevada y revisada toda la información, se procedió a diseñar múltiples instancias para vincular a la comunidad con este significativo sitio patrimonial.
* Por Fernando Ponce, arquitecto, periodista e historiador.














