En Argentina hay cada vez menos donantes de sangre. Esta caída ya no es una estadística lejana ni un fenómeno aislado: al igual que se viene dando a nivel país, en Paraná esto se convirtió en una preocupación concreta. Desde la Fundación Arco Iris, que acompaña a niños con cáncer y a sus familias, advierten que el descenso es sostenido y que el impacto ya se siente en los hospitales locales. “Es algo que sucede a nivel mundial, pero nosotros empezamos a notarlo con claridad el año pasado”, explicó a UNO Mirta Sotier, presidenta de la entidad.
Alarmante: la cantidad de donantes de sangre cayó alrededor de un 70%
Desde la Fundación Arco Iris advirtieron que las colectas externas antes lograban reunir entre 30 y 35 personas donantes de sangre, y ahora con suerte van 10.
Por Vanesa Erbes
Ser donantes de sangre es un acto solidario que salva vidas
Según contó, en las colectas hasta hace pocos años convocaban entre 30 y 35 personas, pero hoy apenas logran reunir una decena, lo que significa una caída de alrededor de un 70%. Y, de ese número reducido, en muchos casos sólo la mitad está en condiciones efectivas de donar.
El dato no es menor si se tiene en cuenta que la sangre no se fabrica, no tiene reemplazo artificial y es indispensable para cirugías, tratamientos oncológicos, partos complejos, accidentes y múltiples intervenciones médicas cotidianas.
Durante 2025, la Fundación organizó cuatro colectas solidarias con resultados muy por debajo de lo esperado. “Si llegábamos a 10 personas era mucho. Y para reunir esa cantidad había que promocionarlo muchísimo. Después, de esas 10, a veces sólo se obtenían cinco unidades de sangre nada más, que es muy poco para lo que se necesita”, indicó Sotier, y alertó: “Desde el Servicio de Hemoterapia nos dijeron que estaban con faltantes de donantes, pero también con faltantes de unidades en el banco, y eso es realmente preocupante, porque los chicos que hacen su tratamiento oncológico necesitan muchas transfusiones de plaquetas, pero aparte se precisa sangre para pacientes de otras áreas del hospital”.
Esto llegó a la Fundación a hacer más colectas y el miércoles llevaron adelante una, a la que asistieron 20 personas. “Justo coincidió con que ya habíamos organizado a fines del año pasado hacerlo dentro del marco del Día Mundial de lucha contra el Cáncer Infantil, que es cada 15 de febrero. En esta fecha esa colecta nos vino muy bien, porque gracias a Dios hubo 20 personas que se acercaron y se pudo obtener 15 unidades de sangre”, destacó.
En la misma línea, el mes pasado Lucrecia Etcheverry, la coordinadora del Programa Provincial de Hemoterapia (PPH) –dependiente del Ministerio de Salud de Entre Ríos–, recordó que la demanda de sangre es permanente. La profesional explicó que se necesitan donantes todo el año para dar respuesta a cirugías, tratamientos médicos, partos complejos o situaciones de emergencia, y remarcó: “Durante la temporada de verano suele bajar la cantidad de donantes, por eso es importante que la población siga asistiendo a los bancos de sangre y postas de donación que tenemos distribuidos en toda la provincia”.
Tratamiento irremplazable
Se estima que nueve de cada 10 personas requerirán sangre alguna vez en su vida, y cada paciente internado que requiere transfusiones depende de la disponibilidad inmediata de sangre segura y compatible, por lo que si hay faltante repercute en el sistema hospitalario.
En el caso de los tratamientos oncológicos, la situación se torna particularmente delicada, y Sotier explicó: “Los chicos que están en tratamiento necesitan transfusiones frecuentes de plaquetas”.
Las plaquetas son componentes esenciales para la coagulación y su vida útil es extremadamente corta: apenas siete días. Eso significa que el stock debe renovarse de manera permanente. No se pueden almacenar durante meses ni acumular como reserva estratégica prolongada.
En este escenario cobra especial relevancia la donación por aféresis, un procedimiento que permite extraer únicamente plaquetas y devolver el resto de los componentes sanguíneos al donante. De esta manera, en una sola sesión se pueden obtener varias unidades, equivalentes a múltiples donaciones convencionales. “Demora un poco más que una extracción común, pero es muy similar y totalmente segura”, aseguró la presidenta de Arco Iris, quien subrayó que en el Hospital Materno Infantil San Roque funciona el equipamiento necesario para realizar este tipo de procedimiento, que resulta clave para pacientes oncológicos.
Informarse es clave
Hay mucha gente que queda excluida de ser donante porque los requisitos sanitarios vigentes son estrictos para garantizar la seguridad del receptor: se dan casos de cirugías recientes, enfermedades temporales, períodos de lactancia o embarazo y el crecimiento sostenido de tatuajes y piercings, que implican un año de espera antes de poder donar.
Pero más allá de estos caso, en muchos otros persisten muchos mitos que generan temor y desalientan la concurrencia a las colectas. En este marco, para Sotier el punto de inflexión fue la pandemia: “Después de la pandemia quedó cierto temor de acercarse a los hospitales. Muchas personas todavía asocian esos espacios con riesgo, cuando en realidad hoy son lugares mucho más seguros por todos los protocolos que se implementaron”, sostuvo.
Acto seguido, desde la Fundación remarcan que la desinformación continúa siendo uno de los mayores obstáculos. “Antes se pensaba que había que ir en ayunas. Hoy es al revés: es importante haber desayunado liviano. Mucha gente deja de ir por mitos que ya no tienen vigencia”, aclaró Sotier, y afirmó: “El miedo muchas veces nace del desconocimiento. Cuando alguien dona por primera vez, descubre que es un proceso sencillo, rápido y que no duele como imaginaba”.
Responsabilidad colectiva
Los hospitales de Paraná no sólo atienden a la población local. También reciben pacientes derivados de distintos puntos de la provincia, muchos de ellos sin familiares cercanos que puedan donar en el momento. En ese contexto, la donación voluntaria y habitual se vuelve fundamental. “Se puede donar cada tres o cuatro meses. Si cada persona sana lo hiciera al menos dos veces al año, no estaríamos atravesando esta situación”, aseguró Sotier.
El modelo ideal es el del donante habitual, aquel que no espera a que un familiar lo necesite sino que dona de manera preventiva y solidaria, permitiendo mantener un stock estable. Porque la sangre no puede producirse industrialmente. Sólo puede provenir de otro ser humano.
En este marco, la donación dura apenas unos minutos, pero su impacto puede ser decisivo. Una sola extracción puede ayudar hasta a tres personas, ya que la sangre se fracciona en distintos componentes (glóbulos rojos, plaquetas y plasma) que se utilizan según la necesidad médica. “Son unos minutos que uno brinda y que pueden cambiar la calidad de vida de otra persona. Cuando el cáncer llega a una familia, en realidad nos interpela a todos como sociedad”, reflexionó Sotier.
Concientización sobre los alcances de ser donantes de sangre
Frente a un escenario que amenaza con profundizarse si no se revierte la tendencia, la Fundación Arco Iris adelantó que este año impulsará campañas de concientización en facultades y espacios juveniles para promover la cultura de la donación regular.
Quienes deseen donar sangre pueden acercarse de lunes a viernes, de 7.30 a 11, al Servicio de Hemoterapia del Hospital Materno Infantil San Roque (primer piso). También es posible solicitar turno previo. Para más información, se puede escribir al 343 476 6118.
Desde las organizaciones insisten en que no se trata sólo de un acto solidario aislado, sino de una práctica que debería incorporarse como hábito social. Porque, como repiten quienes trabajan a diario con pacientes que dependen de una transfusión, donar sangre salva vidas.



















