Acoso Callejero
Viernes 30 de Noviembre de 2018

Vivas nos queremos

Costará mucho en esta sociedad revertir los estereotipos que naturalizan las agresiones y la violencia psicológica, física, simbólica y económica hacia las mujeres

El domingo se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, una fecha en la que suele difundirse cuántas mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas en el último año, para preguntarnos nuevamente cómo frenar la escala de violencia de género.
Se trata de un tema cada vez más visible, en un contexto en el que muchas van perdiendo el miedo a hablar, sintiéndose apoyadas y contenidas por distintas instituciones que trabajan para brindar contención, asesoramiento y ayuda a quienes son víctimas de este terrible flagelo que desde el 1° de enero de este año hasta el 10 de noviembre le arrebató la vida a 216 mujeres, muchas de las cuales habían denunciado con anterioridad a su agresor.
La última semana la cifra se engrosó con nuevos femicidios: en Aristóbulo del Valle, Misiones, el exmarido de Cecilia Krojoski la mató a puñaladas a plena luz del día y en la calle. La mujer tenía 34 años y era madre de tres hijas. Él había estado preso por un intento de asesinato anterior y purgó una pena de tres años. Había salido en libertad 20 días antes y lamentablemente ningún organismo se ocupó de hacerle un seguimiento.
El martes en Tolosa, el terrible crimen de un nene de 10 años, que recibió más de 16 puñaladas en el pecho, y el intento de homicidio de la madre, Soledad Marcos, perpetrados por la pareja de la joven enceguecido por los celos, expuso nuevamente el horror.
A la par, esta semana absolvieron de los cargos de abuso y asesinato a los tres acusados de dar muerte a Lucía Pérez en Mar del Plata hace tres años, argumentando que no se pudo demostrar que haya habido violación ni violencia hacia la adolescente, mostrando una vez más que el machismo y el patriarcado están sumamente arraigados en la mayoría de los profesionales del Derecho que forman parte del sistema judicial, quienes muestran nulo interés por capacitarse en perspectiva de género.
Otra muestra de machismo en este ámbito es que la Justicia entrerriana hace 10 días le haya otorgado prisión domiciliaria a quien impartió tremendas torturas y vejámenes a quien fue su pareja en su casa de Sauce Montrull, privándola de su libertad largo tiempo. La idea es que el agresor pueda vincularse con sus hijos, aunque expongan a la víctima a un nuevo ataque. Si bien tiene una tobillera electrónica de control, se sabe que el riesgo es mayor si no está tras las rejas.
Costará mucho en esta sociedad revertir los estereotipos que naturalizan las agresiones y la violencia psicológica, física, simbólica y económica hacia las mujeres, que en muchos casos seguimos percibiendo un salario inferior al de los hombres, aún realizando las mismas tareas; que continuamos siendo cosificadas, discriminadas, atacadas y hostigadas por elegir libremente y ejercer nuestros derechos; sufriendo el acoso callejero y las pretendidas humoradas que denigran a la mujer.
Nos están matando y vivas nos queremos, pero no bajaremos los brazos, confiando en que las próximas generaciones asumirán el compromiso de forjar una sociedad más equitativa y justa, y por supuesto más digna.

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