Miradas
Domingo 02 de Diciembre de 2018

Una realidad que duele

La caída de Patronato en Rosario ante Newell's Old Boys acentuó su complicado escenario de cara a mantener la categoría.
Son sensaciones raras. Los equipos que están en la misma situación que el Patrón no despegan (excepto San Martín de Tucumán que ganó el clásico y salió de la zona roja en forma transitoria) pero la realidad de los resultados echa por tierra toda posibilidad de seguir en Primera.
El último traspié dejó en jaque al Santo. No tuvo una buena noche en el Marcelo Bielsa ante un rival directo por la permanencia y la ilusión se va desvaneciendo con el correr de los partidos. Es verdad que faltan 11 fechas, es decir 33 puntos, y que matemáticamente sigue con chances de alcanzar su objetivo de zafar del descenso. Pero en 14 encuentros sumó solo nueve puntos, poco para un plantel que necesita sumar a como dé lugar.
En la misma situación están San Martín de San Juan, Belgrano de Córdoba y Tigre que deambulan por la irregularidad. En esa misma línea estaba San Martín de Tucumán, que por lo esgrimido en Paraná, donde se llevó un empate con sabor a triunfo y luego ante Atlético dio vuelta el marcador, muestra signos positivos para continuar en la elite del fútbol argentino.
Los dirigidos por Mario Sciacqua no encuentran regularidad ni desde el juego ni mucho menos desde los resultados. Con este panorama, se hace cada vez más difícil aspirar a consolidarse en la categoría.
Los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes deben asumir que es una misión casi imposible continuar en Primera. Patronato tiene un presupuesto acotado y es una gran desventaja. A esto hay que sumarle la conformación de un plantel que hasta ahora no ha podido encontrar su rumbo y más allá de algún que otro nombre es un déficit casi imperdonable.
El lunes ante Vélez habrá otra chance, la última de este año para sumar de a tres y mostrar una actitud diferente para creer en el milagro.
En el fútbol de hoy no se pueden dar ventajas, y Patronato las da y es ahí donde los pequeños detalles te van poniendo a la corta o a larga en tu lugar.
A la hora de buscar responsables de este pobre presente hay que remitirse al pasado reciente. Apenas terminó el torneo anterior donde se llegó con lo justo al objetivo de permanecer en Primera, no se retuvo a valores importantes y no se logró conformar una plantilla para luchar esta instancia. Ahí hay culpas compartidas entre el cuerpo técnico que se fue, los dirigentes y los jugadores que no han rendido.
Mario Sciacqua, actual entrenador, con su llegada le dio una bocanada de aire fresco con resultados positivos y una buena performance en el campo de juego, que se va diluyendo.
Después de Vélez habrá que hacer un exhaustivo análisis para saber cómo encarar el resto de la temporada.
Pensar en el futuro debe ser la premisa de los dirigentes actuales eligiendo las mejores alternativas, esas que lo llevaron a lo largo de los últimos años a Patronato del Argentino B a Primera División.

Comentarios