Hoy por hoy
Lunes 26 de Febrero de 2018

No nos sobra ningún jubilado

Con los sueldos de marzo los jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) cobrarán el aumento salarial de acuerdo a la nueva forma de cálculo prevista en la nueva reforma previsional. La nueva ley, resistida por millones de argentinos, se aprobó a fuerza de represión en las calles y de presiones políticas en días de espontánea protesta social y de una escalada de violencia que se instaló hasta en el propio recinto.
Había que pasar el ajuste como sea, sin importar que los jubilados y las próximas generaciones de trabajadores sean el blanco de una medida que limita derechos. Según se comunicó en forma oficial, el incremento en un primer tramo será del 5,71%o, que en los números se traduce en un salario promedio de 7.700 pesos que abarca a los pasivos que no se acogieron a una moratoria previsional. En el caso de la AUH será de 1.493 pesos.
En este punto vale advertir una sutil diferencia: los jubilados que se incorporaron al sistema por las moratorias no tendrán derecho a recibir el 82% móvil o que la edad jubilatoria se elevará, aunque voluntariamente, hasta los 70 años. Por otro lado, en la puja por imponer cambios al proyecto original, Cambiemos accedió finalmente a otorgar un bono por única vez para quienes perciben hoy menos de 10.000 pesos. Para esta compensación se estableció un criterio diferenciado entre los jubilados con 30 años de aporte regular, que recibirán un adicional de 750 pesos; y los que ingresaron con moratorias, AUH y pensiones contributivas percibirán un monto extra de 375 pesos.
Los especialistas en temas previsionales alertaron que la reforma jubilatoria, la primera incluida dentro de un paquete más amplio acordado con las mayorías de las provincias, sería un golpe devastador para la calidad de vida de los abuelos. No solo que pusieron reparos a la letra chica de la iniciativa, sino que evaluaron que la medida implicará un claro retroceso para los adultos mayores.
Si se tiene en cuenta que ya venían siendo postergados en materia salarial, con la nueva modalidad jubilatoria en marzo recibirán 478 pesos menos que lo establecido en la anterior ley. Con la actual propuesta se les dará una "mejora" del 5,71% contra el incremento del orden del 12% que con la anterior fórmula se debía pagar el mes próximo. Los jubilados siguen siendo relegados: si para el resto de los trabajadores la variación de la inflación significa una importante pérdida del poder adquisitivo, a los jubilados llegar a fin de mes se les hace más cuesta arriba. Por dar solo un ejemplo, los medicamentos por patologías crónicas subieron en 2015 y 2016 un 170% y la inflación a nivel general de ese período fue un 70%.
En Paraná, la Corriente de Jubilados y Pensionados Provinciales Independientes viene planteando esta problemática, desde por lo menos principios de 2016. Ocurre que el aumento sostenido en las tarifas en servicios esenciales como la energía eléctrica y de gas ha causado estragos. La rutina mensual de los jubilados consiste en concurrir religiosamente a los cajeros automáticos a cobrar sus magros sueldos para destinarlos a comprar remedios, la canasta básica de alimentos y el resto se va en el pago de los servicios. Una lógica perversa que se sustenta en las políticas de ajuste y de recorte de derechos que viene aplicando a rajatabla el Gobierno de Mauricio Macri. Ni siquiera la ley de Reparación Histórica para jubilados y pensionados pudo revertir este panorama.
La deuda histórica que tenemos con nuestros viejos nos sigue interpelando, y esta reflexión excede todo tipo de pertenencia política. Tendría que regir un principio de equidad en materia salarial y en la cobertura de salud, para que llegar a viejo no sea el momento de la vida en que se deba pensar cómo hacer para pagar las cuentas sin depender de los familiares ni que, llegado el caso, se tenga que tomar la decisión de volver a trabajar porque no queda otra que aguantar la olla. Entre todos debemos hacernos cargo.

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