Hoy por hoy
Sábado 21 de Julio de 2018

Hagan algo por la movilidad sostenible por favor

Cada vez hay más ciclistas y en ellos resiste la llama de la esperanza de contar con ciclovías seguras y estacionamientos, como para empezar.

El robo de una bicicleta pudo haber terminado en un doble homicidio. Hace tres meses y dos días escribí en esta columna que 'el robo de una bicicleta nos afecta a todos' y cuando un amigo me contó que lo citaron frente al barrio Las Flores de la ciudad de Paraná para venderle la bicicleta que le robaron la volví a leer.

Tenía ganas de compartir la nota en las redes para ayudar a evidenciar el problema que padecen los que circulan en bicicleta por Paraná. Al final no lo hice porque me di cuenta que la nota había quedado fuera de contexto.

Ahora tengo la revancha de escribir sobre el tema porque este trabajo, como el fútbol y la vida, te ofrece oportunidades para hacer mejor las cosas todos los días.

El viernes a la tarde mi amigo me envió un mensaje de WhatsApp contándome que lo habían contactado para pedirle rescate por su Treck celeste que tenía una sillita en donde llevaba a su pequeña hija.

La niña disfrutaba mucho los paseos con papá que, teniendo en cuenta el caos vehicular, iba a entrenar en la bici.

Un día salió del gimnasio y la Trek no estaba. Cuando recuperó la calma posteó en sus redes un flyer con la foto de la bici y el número de teléfono para que lo llamen pidiendo el rescate.

Lo contactaron para decirle que lo esperaban en la esquina de Ituzaingó y Montiel en el límite físico entre San Agustín y Las Flores en el ingreso al oeste de Paraná. Lo pensó bien y descartó la idea porque todo era bastante oscuro.

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En la misma situación, quizás buscando la claridad de la mañana, el martes a las 9 un padre de 45 años acompañó a su hijo de 18 que había acordado el encuentro en la misma esquina para recuperar su bicicleta Haro pagando un rescate.

Cuando se acercó un joven con la bici, el adolescente nublado por la bronca, al reconocer que era su rodado, se bajó del auto y comenzó a pegarle.

Mientras el padre trataba de frenar la pelea apareció un cómplice que, como quedó reflejado en la denuncia policial, "extrajo de entre sus ropas un arma de fuego", les apuntó a los dos y gatilló aunque las balas no salieron.

Los delincuentes emprendieron la fuga hacia el barrio Las Flores y, perseguidos por el padre, descartaron la bici y se refugiaron en las calles internas.

En este contexto, el jefe de la comisaría quinta respondió que como pistas tienen la indumentaria que usaban los denunciados y un perfil de Facebook creado para concretar los contactos con los dueños de las bicicletas.

Ahora la fiscalía debería autorizar un allanamiento en el barrio y los policías hacer su trabajo de la mejor manera posible.

Mientras tanto los ciclistas urbanos continúan sobreviviendo en una ciudad en donde nunca se hizo nada para beneficiarlos. Mientras que en el mundo se habla de las transformaciones que realizan las bicicletas, en Paraná, lo único positivo es que está todo por hacerse.

"En la Edad Media las ciudades competían por tener la catedral más espectacular; ahora está pasando lo mismo para saber qué capital se adapta mejor a las bicicletas", explicó Jordi Galí, arquitecto y codirector de la oficina de Copenhagenize en Barcelona a El País en una nota publicada el 25 de junio.

Los funcionarios que ocupan espacios de poder deberían estar al tanto de que el mercado ofrece bicicletas hermosas que son adquiridas por los ciclistas buscando alternativas al valor de la nafta y al servicio del transporte público.

En el pelotón de ciclistas urbanos se suman los que persiguen una mejor calidad de vida y los que encontraron una expresión de libertad arriba de las dos ruedas.

Hoy pedir infraestructura para que la ciudad se vuelva más ciclable parece tan lejano como encontrar un político que intente imitar lo que hacen sus pares en Copenhague, Utrecht, Amsterdam, Estrasburgo, Malmö, Burdeos, Amberes, Liubliana, Tokio, Berlín, Barcelona, Viena, París, Sevilla, Múnich, Nantes, Hamburgo, Helsinki, Oslo o Montreal.

Lo que también es cierto es que cada vez hay más ciclistas y en ellos resiste la llama de la esperanza de contar con ciclovías seguras y estacionamientos, como para empezar.


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