Miradas
Miércoles 26 de Diciembre de 2018

Ganaderos le tienen fe a 2019

Para el año que ya llega, ganaderos auguran un aumento de las exportaciones, reducción de la oferta interna y una recuperación de precios. Semejantes afirmaciones resultan de las proyecciones esperadas para 2019 desde la asociación civil CREA.
Como aspectos destacables se anticipan un buen año climático, una faena similar a la de 2018 y exportaciones crecientes que ubicarían a la Argentina entre los primeros cinco países exportadores de carne a nivel mundial. En contraposición, se espera que el rodeo nacional deje de crecer y haya una reducción en la oferta para el consumo interno, con una recuperación de precios en términos reales.
En relación con la composición del rodeo nacional, para el próximo año se proyecta que la faena mantenga niveles similares a los de 2018, alcanzando 3,05 millones de toneladas equivalente res con hueso. Según publican la revista Chacra y el sitio campoenacción.com, la ganadería argentina atraviesa un momento crucial y se advierten posibles cambios de tendencia para 2019. Desde el punto de vista climático y en contraposición con la sequía sufrida en los primeros meses del año, se espera que las buenas condiciones de humedad sostengan una elevada oferta forrajera. Esto generaría una mayor productividad pastoril y una reducción de los costos totales en un contexto desfavorable de relación de precios entre carne y granos. La mayor oferta forrajera sería una de las causas por las cuales se anticipa una demora en la zafra de terneros, como así también recrías pastoriles más prolongadas. A su vez, a raíz del buen contexto climático y de la mayor superficie cultivada se estima un incremento del 33% en la producción local de maíz respecto al año anterior. Esta mayor oferta promovería la baja del precio del grano forrajero por excelencia. En cuanto a la situación económica del país, 2019 se presenta con gran incertidumbre por ser un año electoral. Sin embargo, luego de los cambios en las políticas macroeconómicas, se espera que, con un tipo de cambio controlado, las tasas comiencen a reducirse y que continúe la tendencia de inflación en baja. Otro aspecto destacable es que se proyecta un sobrecumplimiento de las metas de déficit primario y financiero, lo que determinará una menor necesidad de financiamiento externo en un contexto de tasas internacionales crecientes. Sin embargo, las últimas devaluaciones generaron una pérdida del poder adquisitivo del salario real, por lo que el consumo interno seguramente se verá afectado.
En cuanto al mercado externo, aunque se visualiza un estancamiento de la demanda global de carne, se vislumbra un crecimiento de las exportaciones argentinas del orden del 16%, ubicándose en unas 600.000 toneladas equivalente res con hueso. El incremento estaría explicado en gran medida por ventas hacia el mercado chino, que podría concentrar hasta un 60% del volumen exportado. A su vez, la apertura del mercado estadounidense también define una tendencia y genera grandes expectativas. Aunque la cuota actual de 20.000 toneladas sin aranceles representa sólo un 3% del volumen exportado total, tiene un gran impacto, por ser el país del norte un referente mundial en términos de estatus sanitario, lo que podría facilitar las negociaciones para el ingreso a otros países con carne de alto valor.

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