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Accidente de tránsito

El peatón no tiene prioridad

En cada rincón urbano se percibe la falta de prioridad y privilegio del peatón, acostumbrado a lidiar con las conductas desafiantes de automovilistas y motociclistas.

Miércoles 17 de Julio de 2019

Un accidente ocurrido en la noche del lunes en avenida Francisco Ramírez y calle Enrique Carbó vuelve a poner en escena el estado de desprotección que viven y sufren los peatones en la capital provincial.

Dos hermanas franciscanas de 80 y 88 años cruzaban la complicada y veloz avenida Ramírez cuando una moto las impactó provocándoles quebraduras a ambas. Si bien es materia de análisis cómo sucedió el hecho, si la moto cruzó en verde, amarillo o en rojo; si el semáforo sonoro funcionó o si se escuchó o no; o si sus tiempos son los adecuados para el paso de personas mayores, se trata de una esquina en que poco se respetan los colores de la semaforización. Y a cada rato la tragedia es esquivada por milésimas de segundos, o por centímetros, repetidamente cuando un vehículo que sube la cuesta de la avenida, desde Cinco Esquinas y en dirección hacia el sur, pasa en rojo mientras el verde habilita el paso vehicular por calle Carbó.

Automovilistas y motociclistas pasan en rojo “con un amarillo muy corto”, todos viajan con los minutos contados, nadie puede frenar, incluso los colectiveros en horario pico y con pasaje completo se lanzan como bólidos desde Carbó a Deán Álvarez sin medir que alguien está mirando solo la luz que los habilita a cruzar, sin pensar que quien maneja no la va a respetar desde otra intersección.

Los aceleres constantes antes de ser habilitados, el mirar la luz del semáforo contrario para salir antes, son solo algunas de las imprudencias al volante que complican a quien cruza por la senda peatonal. Sendas peatonales que se pintan para que se vean, pero que parecen no importar. No hay educación para conducir y mucho menos respeto por los demás.

Hace un año, UNO dio cuenta de que el peatón estaba a la buena de Dios. Muchos lectores mandaron sus denuncias sobre esquinas y horarios donde cruzar era una travesía; nada cambió y tampoco parece avanzar un cambio cultural.

Hasta los semáforos reubicados con el cambio de circulación de calles implementado hace un par de años –en arterias como Gualeguaychú, 25 de Mayo o Echagüe– quedaron delante de las sendas peatonales, y los transeúntes deben adivinar para dónde mirar antes de lanzarse a cruzar la calle.

En cada rincón urbano se percibe la falta de prioridad y privilegio del peatón, acostumbrado a lidiar con las conductas desafiantes de automovilistas y motociclistas.

Fuera de la zona céntrica, la situación es más angustiante. Hay intersecciones emblemáticas donde no hay paso para los peatones, que tienen que adivinar cómo cruzar.

Avenida Almafuerte en toda su extensión es una de las más peligrosas para los peatones. ¿Cómo cruzar, sin semáforos peatonales y con autos girando en todos los sentidos, permanentemente? Similares escenas se repiten en avenidas como Blas Parera o Pedro Zanni. En algunos casos, se dan en sectores con intenso movimiento peatonal por la presencia cercana de supermercados, bancos, escuela y comercios.

¿Por dónde debe cruzar un peatón en Zanni y Newbery, atestado de vehículos que vienen de un lado y del otro, sin paréntesis? Lo mismo sucede en la zona del exhipódromo, en 3 de Febrero, División de los Andes y Almafuerte, con anchos importantes de calzadas y sin canteros que permitan una pausa y espera, teniendo en cuenta que no hay semáforo peatonal. La zona es de constante transitar diario de niños a los establecimientos escolares e instituciones deportivas, en distintos momentos del día.

Hay falencias de infraestructura vial, pero básicamente no progresa ni prospera la educación o concientización vial en la comunidad, que a la vez debería demandar esas adecuaciones estructurales. Ello deja en evidencia el retraso urbano que experimenta la ciudad para facilitar un entorno más amigable: lo sufren los peatones, y también los cada vez más ciclistas que circulan por las calles de la ciudad.

El lunes por la noche fueron dos ancianas de la comunidad religiosa del Cristo Redentor, la semana que viene estarán nuevamente expuestos cientos de alumnos que vuelven a clases, a ese establecimiento y al de las otras zonas mencionadas como peligrosas.

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