Vuelos de la muerte

Dictadura: el momento de buscar debajo de la tierra

Las excavaciones en Villa Paranacito, en busca de restos de desaparecidos de la dictadura, pude ser una respuesta para quienes esperan hace tanto tiempo.

Viernes 27 de Agosto de 2021

En pocas horas la provincia asistirá a un hecho sumamente trascendental, aunque no sea de las noticias de mayor impacto de la agenda informativa: expertos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comenzarán este lunes a realizar excavaciones en el cementerio de Villa Paranacito para exhumar restos de personas allí enterradas como NN que podrían ser víctimas de la última dictadura cívico militar.

El EAAF es un organismo reconocido internacionalmente por su trabajo de búsqueda e identificación de personas desaparecidas en genocidios y conflictos armados en numerosos países. En el laboratorio de este organismo se identificaron los restos de 115 combatientes de Malvinas en la primera parte del proyecto humanitario de 2019 y ahora se hará lo mismo con otros cinco cuerpos; así como la víctima 85 de la AMIA y cientos de desaparecidos de la última dictadura, entre muchos otros casos. Desde 2006 se han procesado casi 4.000 muestras óseas de posibles desaparecidos o restos no identificados y se logró identificar a más de 800 personas.

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No es la primera vez que el Equipo llega a Entre Ríos en busca de restos de víctimas del genocidio. En 2007 lograron identificar a Juan Alberto “Beto” Osuna, uno de los asesinados de la Masacre de la Tapera. El cuerpo había sido rescatado clandestinamente por la familia y trasladado desde el cementerio municipal de Paraná hacia el de San Benito. En aquella oportunidad hicieron excavaciones en la necrópolis paranaense buscando a Carlos José María Fernández, sin resultados positivos.

Más tarde buscaron en el predio del Hospital Militar de la capital entrerriana, donde había un dato sobre el presunto enterramiento de un hijo de desaparecidos nacido en ese nosocomio. Lo mismo hicieron en el terreno donde funcionó el centro clandestino de detención denominado La Escuelita (Selva de Montiel y Pablo Crausaz). En ambos casos no hallaron lo que buscaban.

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El EAAF buscando restos de desaparecidos de la dictadura en 2010, en el predio de La Escuelita, en Paraná.

El EAAF buscando restos de desaparecidos de la dictadura en 2010, en el predio de La Escuelita, en Paraná.

Ahora el EAAF excavará en el cementerio de Villa Paranacito porque la investigación determinó que allí hay restos enterrados como NN, que posiblemente se correspondan con los cuerpos que los lugareños veían caer desde aviones y helicópteros o que encontraban enredados entre la vegetación o en las orillas del Delta. Son numerosos los testimonios que hablan de eso y que fueron ratificados ante la Justicia.

Recientemente se abrió una línea que une estos vuelos de la muerte con la Sección Aviación del Segundo Cuerpo del Ejército, con asiento en Rosario, que comenzó a funcionar como tal en 1977. Además, el represor Eduardo Costanzo, quien ha aportado una serie de datos que permitieron el esclarecimiento de varios hechos, supo declarar que las personas asesinadas en el CCD conocido como La Intermedia, fueron subidas a un avión para ser arrojadas desde el aire. Dijo que esas personas estaban atadas y envueltas en frazadas, tal como algunos testigos encontraron los cadáveres en el delta. Mencionó que Héctor Marino González, uno de los genocidas de Rosario, era el encargado de “tirar a la gente desde los aviones”. Cuando dijo esto en el juicio por la causa Hospital Militar de Paraná, en 2011, acompañó el relato con un movimiento corporal para imitar cómo caían los cuerpos, según le había contado el propio González. El viernes le volvieron a preguntar por esto a Constanzo en una audiencia; dijo que no tenía nada para decir, pero que se remitía a lo que ya había manifestado.

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Hace casi diez años que el periodista Fabián Magnotta publicó su libro El lugar perfecto, en el que reunió testimonios que daban cuenta de esta metodología para la desaparición de personas en el territorio entrerriano. Los tiempos del Poder Judicial ya estaban lejos de ser expeditivos en ese momento, cuando ya habían pasado tantos años del final de la dictadura. Tampoco lo fueron durante los nueve años que pasaron desde el libro. Pero finalmente ahora se concretó una medida judicial que, si tiene éxito, podría brindar una respuesta a quienes hace tanto tiempo preguntan dónde están sus seres queridos.

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