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Elecciones 2019

Con la democracia se vive

La democracia es un modo de vida para la mayoría de la población, con el voto como horizonte, sin interrupciones desde 1983 a la fecha.

Viernes 25 de Octubre de 2019

A riesgo de incurrir en reiteraciones y frases hechas, en cada elección es importante destacar el significado profundo de este acto para la fortaleza de la democracia.

Forma parte del contrato social: decidir mediante la concurrencia a las urnas qué partidos y dirigentes serán los representantes del pueblo en los distintos niveles de gobierno, sin que otros lo hagan en su lugar por medio de la fuerza. Pero también es el gran significante que configura una cultura política: las prácticas de las personas –técnicos, burócratas, militantes, simpatizantes, ciudadanos– e instituciones –partidos y organizaciones de la sociedad civil– se organizan en función de estas instancias en las que disputan el poder y el derecho a incidir en el Estado.

En ese sentido, la democracia es un modo de vida para la mayoría de la población, con el voto como horizonte, sin interrupciones desde 1983 a la fecha, y en los últimos años se observa un crecimiento del interés por protagonizar ese modo de vida más que ser apenas espectadores, ya sea desde el discurso o desde la participación.

Pese a todo esto, los sucesos de Chile de estos días demuestran que nunca es una reiteración innecesaria hablar de democracia.

Muy cerca de aquí las fuerzas represivas han provocado decenas de muertes de chilenos y chilenas que salieron a la calle a reclamar por sus derechos. La puesta en marcha de un estado de excepción refuerza las razones para pensar que hay allí una democracia que introduce condiciones propias de regímenes autoritarios, que los métodos para la resolución de conflictos característicos de la primera son reemplazados por los de los segundos: la bala y el garrote; el secuestro, el asesinato y la desaparición.

En Argentina se vivió una situación parecida no hace tanto, en diciembre de 2001. Las imágenes de la feroz represión al pueblo que se había volcado a las calles desesperado por tanta miseria y tanto hambre, permanecen en la memoria colectiva y demuestran, al mismo tiempo, que el consenso social no es sólo para decidir mediante el voto, sino también para rechazar medidas como el estado de sitio.

Podría añadirse que es también en contra de las órdenes que afecten las libertades y garantías, aunque provengan de un gobierno con legitimidad de origen.

Hay otros consensos alrededor de la democracia que no se pueden ignorar. Uno de ellos es el Nunca Más, es decir, que el Estado no puede violentar los derechos humanos y los militares no debe atribuirse facultades que no le corresponden. Y que estas conductas del pasado no pueden permanecer en un marco de impunidad.

Por eso en Argentina hace muy poco fue la gente en la calle la que logró que se dé marcha atrás con el beneficio del 2 x 1 para lo genocidas. Por eso tampoco han prosperado las aventuras de dar a las Fuerzas Armadas tareas de seguridad interior (aunque el gobierno de la Alianza Cambiemos avanzó bastante en esto) y desde principios de los 90 ya no hay margen para los carapintadas.

La fortaleza del consenso democrático es lo que hace que desde los sectores de poder se hayan diseñado nuevas estrategias para intentar quebrarlo, como los golpes de mercado y las operaciones judiciales y mediáticas, cuando esos sectores tienen intereses que no coinciden con las decisiones y preferencias de las mayorías. Al mismo tiempo, para erosionar ese pacto social se intenta socavar el sentido que le da sustento mediante una ofensiva simbólica y cultural.

Entonces, en vísperas de elecciones como las presidenciales que se realizarán este domingo, donde se juega el futuro del país, vale remarcar que la democracia no debe devaluarse y que no está de más hablar de ella. Es más bien todo lo contrario.

Y si bien es cierto que la premonición afonsinista no fue del todo cumplida 36 años después (con la democracia se come, se cura y se educa), sí está claro que sin ella los derechos son una utopía, la libertad una quimera y la vida poco más que una casualidad.

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