Noventa días pasaron desde que Diego Fernando Maradona Ojeda llegó al mundo , hasta que su papá, el hombre más famoso del mundo, lo conoció en persona. Tres meses en los que corrió mucha agua bajo el puente. Y en el que los escándalos estuvieron a la orden del día. Pero ahora, con Diego Armando Maradona parado delante de su hijo, no hay polémica que pueda interrumpir ese momento.
El regalo de Diego Maradona a su hijo
"Es igualito a mí", suelta el Diez antes de alzarlo y llenarlo de besos.
Pasan los minutos y Maradona no deja de mirar a Dieguito Fernando, que de repente empieza a llorar. Entonces Diego no lo duda y pide una mamadera. Se sienta con el bebé y se la da con sumo cuidado. Verónica Ojeda (35) observa en silencio la imagen que imaginó tantas noches de soledad. El padre de la flamante mamá también está allí, acompañando a su hija y a su nieto. "Diego se enloqueció con el nene. Lo mimaba, lo besaba, no lo podía creer", le contaría luego a Martín Rojas, periodista de radio La Red AM 910.
En un momento, Diego saca algo de su valija. Es una cruz de oro, igual a la que usa él habitualmente. Se acerca a su hijo y se la coloca simbólicamente. Y se vuelve a emocionar en la noche de Ezeiza, en esa casa-quinta del barrio El Trébol donde convivió varios años con Verónica, confirma el portal de noticias Ciudad.com.














