Emilia Reniero

Emilia Reniero: "Hoy no puedo pasar ni un día sin pintar"

La artista chajariense Emilia Reniero ha realizado intervenciones artísticas en espacios y bares de Paraná. En sus pinturas confluyen su intuición y emociones

Domingo 30 de Enero de 2022

La artista chajariense Emilia Reniero, que actualmente vive en Paraná, ha tomado mayor reconocimiento en el último tiempo a partir de sus intervenciones artísticas en diferentes espacios y bares de la capital provincial. También ha realizado cuadros a pedido que han llegado hasta otros puntos del país. La joven de 23 años elige abocarse a la pintura porque encuentra en ella una forma de expresión donde las emociones se dejan allí plasmadas.

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En la pared de un bar, sobre el jean de una campera, sobre el soporte de sus cuadros y en las superficies más variadas, la artista visual Emilia Reniero plasma sus originales diseños con un abanico de colores o bien con un solo matiz.

La joven oriunda de Chajarí, que actualmente vive en la ciudad de Paraná, se encuentra en permanente producción. La pintura es parte de su vida y se ha tornado habitual que la convoquen para intervenir en vivo en distintos espacios de la capital entrerriana y de su ciudad natal, donde deja su sello y su personalidad.

La chajariense también ha extendido su pasión por el arte visual a los tatuajes. La experimentación en diversos soportes y materiales dan lugar a que su creatividad y sus diseños no sepan de límites.

Actualmente, la joven de 23 años transita su último año del Profesorado en Artes Visuales y tiene previsto a futuro conocer otros lugares donde también pueda desarrollar su trabajo.

En diálogo con la Revista Tuya!, la artista se refirió a su recorrido como artista visual, sus intereses, evoluciones y formas de trabajar.

—¿Cuándo comienza tu interés por el arte, y el arte visual específicamente?

—Haciendo memoria te puedo decir que comencé desde muy chica yendo a talleres de cerámica, pintura, y después en la escuela secundaria me alejé del arte. Siempre fue un pasatiempos y un hobbie que quizás no me tomaba tan en serio, pero al momento de terminar mis estudios secundarios tuve que elegir qué estudiar y no sabía qué hacer. En Chajarí nos acostumbramos a que cuando uno termina el secundario uno tiene que irse a estudiar una carrera o trabajar en la ciudad. Y me hice el test de orientación vocacional porque estaba muy confundida y me salió que me perfilaba para estudiar cualquier carrera menos alguna vinculada a la Matemática. Estaba entre un gran abanico de carreras y un día mi papá me dijo probá con Artes Visuales si a vos te gusta pintar y dibujar.

Así fue como en el 2017 decidí ir a estudiar en Paraná en la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad autónoma de Entre Ríos.

Así conocí muchísimo y la carrera me abrió la cabeza de mil maneras. Aprendí de los talleres, grabado, pintura, cerámica y técnicas. Yo elegí comenzar a pintar y fue en 2018 cuando hice mi primer cuadro. Desde ahí me di cuenta que realmente era un viaje de ida y hoy no puedo pasar un día sin hacerlo, sin pintar.

—¿Cómo definís los trabajos que haces?

—Me dejo llevar mucho por la intuición y la gente confía en mí y en ese criterio que tengo. Casi siempre me dicen ‘hacé lo que vos creas y sientas porque vos sos la artista. Yo quiero que este lugar con este fin, entonces fijate y hacé lo que vos quieras’. Entonces voy pensando y charlando, y confiando en mis decisiones sobre todo. Esperando que salga bien porque el en el arte uno lo puede definir hasta el último momento. En un mural por ejemplo una se pasa muchos días frente a una misma pared y las emociones que una va viviendo en su vida personal una las va dejando ahí.

—Hay cuadros que hacés a pedido y otros que hacés de acuerdo a lo que sentís con más libertad ¿no?

—En 2018 sí hacía cuadros por encargo a partir de ideas o imágenes que la gente me mandaba, pero de esa rama del arte me alejé porque es muy complicado. Yo busco la personalidad de cada producción y el copiar una idea en mi forma de trabajar no me es práctica porque no soy tan buena en eso. Sí se me hace más cómodo ir probando y viendo técnicas a aplicar, de esta manera pongo de mí personalidad en las decisiones que voy tomando para realizar una producción.

—¿Cuándo comienzan a convocarte a pintar en vivo en lugares como bares?

—La primera vez que me presenté a hacer algo en vivo fue en chajarí en una Expo de Mujeres emprendedoras organizada por la Municipalidad de la ciudad y fue en junio de 2019. Desde ahí sentí que lo quería hacer porque me gusta trabajar y exponer en vivo ya que es mucho el cariño de la gente que vas sintiendo a medida que vas trabajando. cambia mucho la perspectiva, es decir, es muy diferente trabajar sola en tu casa encerrada, en cambio cuando estás haciéndolo en vivo la gente se vuelve parte de esa obra porque las ideas nacen ahí y el ámbito cambia.En Paraná también he trabajado mucho por ejemplo en Psicoanálisis en el bar que es una propuesta de eventos en el que me han invitado a exponer en vivo.

Cada vez que me invitan a pintar en bares es hermoso porque la gente también se predispone a ir a verte y es mutuo el aprendizaje.

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—También has experimentado la intervención de prendas de vestir.

—Actualmente como considero que no hace mucho comencé quiero pintar y probar en todas las formas y formatos que pueda. Una chica me invitó a hacerlo sobre tela en camperas de jean, lo cual nunca había hecho y me encantó. Es una superficie diferente y la idea de que la gente lleve un diseño mí puesto me voló la cabeza.

—Ahí aplicás un diseño tuyo, singular y personalizado. No se trata de producciones en serie.

—Totalmente. Es muy especial y me ha pasado de encontrarme con esas personas que llevan una prensa pintada por mí y me sorprendo.

Lo mismo me pasa cuando tatúo porque cuando lo hago y después veo a la persona que lleva un diseño mío en la piel es una forma de ver el mundo sintiéndote muy cercana a cada uno.

—¿Cuándo comenzaste a incursionar en la realización de tatuajes?

—Comencé a hacerlo estando en Paraná y me ayudó mucho un artista dándome sugerencias y consejos. De esa manera empecé de a poquito, y me encanta pero lo estoy haciendo menos porque estoy más abocada a pintar murales.

Ahí uno no puede abarcar todo sino se pierde la profesionalidad. Me gustaría empezar a pensar en un ambiente de tatuaje más reservado para no sobreexigirse porque la creatividad también si bien se trabaja y se practica tiene sus límites.

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—Actualmente estás haciendo murales ¿qué nos podés comentar de ese trabajo?

—Estoy haciendo un mural en un quincho en la casa de un chico que es un diseño que empecé a pintar con mi novio y me está ayudando un montón. También estoy por comenzar en el bar Las Piedras de Paraná donde ya he pintado tres murales en otras oportunidades. Además estoy haciendo cuadros y un par de camperas.

Todo lo que sea producir y crear me encanta, es la razón de vivir que tengo.

—En la carrera les enseñan diferentes técnicas pero ¿Por qué elegiste la pintura y qué encontraste en ella?

—Siento que la pintura es mucho de uno mismo. Con las otras técnicas siento que juega más el factor del azar porque si bien uno a la producción la acompaña y la realiza al final la obra habla mucho por sí sola en cuanto al grabado o la cerámica. Yo elegí la pintura porque siento que es un ancla que a mí me desconecta, cuando pinto me siento que puedo pasar mil horas y es la única forma que yo he encontrado para abstraerme del mundo. Es mucha dedicación y tiempo, por eso creo que cualquiera persona que quiera hacerlo en su vida puede hacerlo. Yo he pasado un mes y medio sentada frente a un cuadro y no he encontrado la solución que quería y lo he descartado. No sé porqué elegí la pintura pero no descarto hacer otra el día de mañana.

—¿Cuál fue el trabajo que más te ha costado o el más complejo de hacer?

—El más complejo que hice fue el primero, de la imagen de Gustavo Cerati, con pintura al óleo. En ese trabajo estuve dos meses y medio haciéndolo donde realmente me esforcé para que quedara como quería.

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—¿Qué evolución has notado en el tiempo?

—El poder de decisión es lo que he mejorado. Entendí que hay cosas que quizás no me gustan entonces no las tengo que hacer y que quizás otras me llevarán más tiempo pero me gustan.

—Al ser más conocida ¿Te han convocado en Chajarí para otros eventos?

—Me han elegido para ser jurado en Chajarí, he pintado en varios bares y me han convocado para diferentes actividades. Las propuestas llegan y agradezco que mis obras tengan alcance.

—¿Tenés otros intereses vinculados a la pintura?

—Me interesa todo lo que sea el diseño en un espacio y sobre todo en la pintura. Es por eso que también estoy haciendo un curso de diseño de interiores

—¿Cómo podrías definirte hoy como artista visual?

—Sobre todo artista visual pero me considero una eterna aprendiz. Me encanta probar cosas que salgan bien o que salgan mal. Desde usar tintas de tatuar en cuadros o utilizar diferentes formatos con tal de ir probando.

—¿Has hecho envíos de tus trabajos a otras provincias?

—He enviado cuadros a Mendoza, Santa Fe y sobre todo lo que se me da mucho es en Paraná y chajarí. El año pasado comencé a hacer murales y todo se me ha dado en poco tiempo.

—¿Cómo influyó la pandemia en tu trabajo?

En la pandemia empecé a incursionar en la pintura flúor y trabajar con la luz negra. Tenía mucho tiempo y hacía bocetos todo el tiempo.Me sirvió para tener más tiempo de pensar e idear. Y una vez que hubo más habilitaciones de actividades empecé a tatuar muchísimo.

—¿Cuáles serían tus metas y proyectos más inmediatos?

Este es mi último año del profesorado, me gustaría recibir y empezar a trabajar. Y como considero que todos los espacios tienen ciclos y etapas, una vez que me reciba me gustaría irme a vivir a otro lugar y seguir aprendiendo. En Paraná ya llevo cinco años viviendo y me ha dado muchísimo. Por otro lado, tengo la suerte de que mi trabajo me habilita esa posibilidad, me ha pasado de irme de viaje y que me digan en el hostel ‘¿cuántos días te quedás? ¿no querés pintar un mural?’ y eso es positivo.

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