Las estructuras oxidadas de viejos navíos ya convertidos en meras carcasas en el Puerto Nuevo y un gran banco de arena en la zona de muelle muestra la magnitud de la bajante del río Paraná. Ayer registró una altura de 1,77 metros; la medida es la más baja del año, pero todavía lejos de los 1,56 metros de septiembre del año pasado.
El río sigue bajando y desnuda la costa de Paraná
Lo que sorprende este año fue lo abrupto del retroceso de las aguas: hace dos meses midió 4,58 metros, con una altura por encima del nivel de alerta. En 60 días perdió casi 3 metros.
La situación causa preocupación por los inconvenientes que viene produciendo en la toma de agua para potabilizar; además, afecta y genera riesgos en la navegabilidad.
Según el Instituto Nacional del Agua (INA) las aguas del Paraná en territorio argentino continuarán retrocediendo: se estima que a mediados de septiembre, el río mida 1,58 metros.
En diálogo con UNO, el ingeniero Jorge Collins, del INA, señaló que se espera que para mediados de septiembre y octubre, que el río comience a tener un repunte. “Esta situación seguirá hasta que empiece el período de lluvias en septiembre y octubre, en la cuenca de aporte. Ahí vamos a ver de vuelta el río creciendo”, añadió. Si bien no se han producido lluvias hasta ahora, Collins dijo que se pronostica para el trimestre septiembre, octubre y noviembre lluvias que podrían estar por encima de lo normal
“Lo que está pasando en este momento en el río Paraná es un proceso de estiaje; es decir, las aguas bajas del río en un momento del año. Se ha producido una crecida no hace mucho, un repunte de las aguas en febrero, luego otro repunte en junio y ahora estamos en un proceso de estiaje”, manifestó.
Sobre los problemas de las bajantes, además de mencionar su impacto en la navegación y en las tomas de agua, mencionó que aumentan las temperaturas con muerte de peces, explicó el profesional.













