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A 80 años de su inicio, la 2ª Guerra Mundial se libra en el campo de la memoria

El 1º de setiembre de 1939 se produjo el ataque que derivó en un conflicto de casi seis años que dejó más de 70 millones de muertos

Sábado 31 de Agosto de 2019

Este fin de semana se conmemoran en Polonia los 80 años del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en momentos en que el conflicto bélico se ha convertido en un desordenado campo de batalla de la memoria.

En Polonia y en toda Europa del Este muchos sienten que el sufrimiento de su gente nunca ha recibido el reconocimiento merecido, o que lo empaña de manera injusta su conducta de ese momento, agravios que los políticos han estado explotando en una nueva era de nacionalismo.

Para los estadounidenses y otros, la Segunda Guerra Mundial puede parecer una historia en blanco y negro del bien venciendo al mal, con los Aliados luchando lejos de casa para derrotar al régimen genocida de Adolfo Hitler y abrir una nueva era de paz y libertad.

Pero desde los países bálticos y Polonia hasta Hungría y Rusia, donde ocurrieron combates, deportaciones y ejecuciones en masa, hay muchos tonos de gris: resistencia heroica y martirio, pero también colaboración, y una liberación por parte de las fuerzas soviéticas que supuso el comienzo de décadas de ocupación y opresión para aquellos detrás del Telón de Acero.

Eso deja mucho espacio para diferentes maneras de recordar la guerra.

Hoy se cumplen exactamente 80 años desde que la Alemania nazi invadió Polonia, el 1º de septiembre de 1939, el ataque que provocó un conflicto mundial de casi seis años que dejó más de 70 millones de personas muertas antes de que Alemania y Japón se rindieran en 1945.

Se esperaba que el presidente estadounidense Donald Trump asistiera a las ceremonias en Polonia, pero canceló para quedarse en casa y lidiar con un huracán que se precipitaba hacia Florida. El vicepresidente Mike Pence lo reemplazará. Otros gobernantes que asisten son la canciller alemana Angela Merkel y el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy.

“Las celebraciones del aniversario serán una advertencia para el mundo sobre la necesidad de la paz, sobre la soberanía de los estados, sobre no negociar a expensas de los demás”, dijo Krzysztof Szczerski, principal asistente del presidente polaco Andrzej Duda.

Una ausencia notable será la del presidente ruso Vladimir Putin, quien asistió a las conmemoraciones del 70 aniversario en Polonia en 2009 en medio de un intento de deshielo entre Rusia y Occidente en ese momento. No lo invitaron esta vez debido a que Rusia se anexó la península ucraniana de Crimea.

Devastación

El mundo nunca volvió a ser el mismo desde que las tropas nazis ingresaron a Polonia, el 1º de septiembre de 1939, en una guerra relámpago que devastó a este país, que ahora forma parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La joven república polaca fue creada con antiguos territorios del imperio alemán, ruso y austrohúngaro.

Con el fin de tener acceso al mar Báltico, Polonia contaba con el llamado “Corredor de Danzing (de mayoría población alemana)”, que dividía el antiguo territorio prusiano en dos: oriente y occidente.

Conocedor de las debilidades polacas, Hitler comienza en marzo de 1939 a exigir un corredor dentro del corredor de Danzing, para unir los territorios prusianos por una franja extraterritorial de 30 metros de ancho.

Además de un pacto de 1934, que garantizaba la seguridad polaca ante Alemania, Varsovia recibió el apoyo de Francia y Gran Bretaña. Sin embargo, ninguno de estos países podía defender militarmente la soberanía polaca.

La propaganda alemana de aquellos días subrayaba que Hitler quería rescatar 1,5 millón de alemanes “oprimidos por la brutalidad polaca”.

Uno de los principales líderes nazis, Heinrich Himmler, fabrica la excusa perfecta para declarar la guerra a Polonia: presos comunes alemanes y agentes de la SS disfrazados de soldados polacos atacaron una emisora de radio germana cerca de la frontera.

La reacción de Hitler fue brutal. Sin una declaración previa, la blitzkrieg (guerra relámpago mediante el uso de blindados) fue puesta en marcha por los alemanes a las 4.45 de la mañana, mediante la operación conocida como “Plan blanco”, con el objetivo de recuperar los territorios perdidos por Alemania durante la Primera Guerra Mundial.

El ataque se realizó desde tres flancos distintos: al norte desde Prusia oriental, al oeste desde Prusia occidental y por el sur desde Checoslovaquia.

Al final del 1º de septiembre de 1939, gracias a los tanques y a la aviación de la Luftwaffe, los alemanes ya habían conquistado la ciudad de Danzig.

Aun así, 16 días después de la incursión alemana, la caía de Polonia sería sellada con la invasión por parte de la ex Unión de Repúblicas socialistas Soviéticas (URSS), el 17 de septiembre de ese año.

Esto fue posible gracias al pacto de no agresión que habían firmado Stalin y Hitler, el 23 de agosto de 1939, que incluye además una cláusula secreta para repartirse Polonia.

Tras ser dividida por nazis y bolcheviques, Polonia perdió a casi todo su Ejército, estimado en un millón de hombres, mientras su población civil, especialmente la de origen judío, que era importante, comenzaba a padecer la ocupación.

En las primeras semanas de guerra murieron unos 70.000 soldados polacos, unos 130.000 fueron heridos y 700.000 fueron hechos prisioneros de alemanes o rusos. Otros 80.000 lograron escapar hacia Rumanía.

Tras cinco semanas de heroica resistencia, la rendición fue el 6 de octubre.

Dos días después de la la invasión de Polonia, Gran Bretaña y Francia le declararon la guerra a Hitler.

El primer ministro italiano, Benito Mussolini, a pesar de su pacto con Alemania nazi, no quiso entrar inmediatamente en la guerra, mientras el presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt, dijo que Washington permanecería neutral en la contienda, a la que finalmente ingresó en diciembre de 1941, tras el ataque japonés a Pearl Harbour.

Los años, el fin de la guerra fría y, más cerca en el tiempo, la incorporación de ambos países a la Unión Europea y la OTAN, abonaron la idea de que Alemania y Polonia habían dejado atrás el conflicto, pero esta situación cambió con la llegada al poder en Varsovia de conservadores y nacionalistas, que mantienen posiciones críticas con la UE y Berlín.

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