Daniel Caraffini/ De la Redacción de UNO
Arrías: “Hay que copiar y contagiar buenas actitudes a los demás”
Desde fines de los años 90 se instaló y comenzó a expandirse la disciplina de la mediación como un arte para evitar conflictos en distintos ámbitos. Así fueron creciendo los centros que reúnen a estos profesionales en la ciudad, y también la cantidad de interesados en aprender de sus técnicas.
Su intervención fue creciendo también a la par de una sociedad que cada vez más envuelta en violencia, disputas y peleas en todos los ámbitos.
Actúan sobre la realidad, sobre un estado de conflicto, aunque también pueden prevenir y ayudar para transformar.
“Hay un incremento importante de la violencia”, no dudó en reconocer Marta Arrías de Pabón, mediadora desde 1998, extitular del Centro de Mediación de la Defensoría del Pueblo desde su formación, hasta 2005, y actualmente a cargo de un instituto similar en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
En el marco de una entrevista con UNO, realizó un diagnóstico sobre la escalada de violencia en las escuelas, las responsabilidades compartidas, la necesidad de apelar al diálogo y la comunicación para prevenir y superar conflictos. Pero sobre todo, copiar y contagiar las buenas actitudes. “Los niños copian lo que ven en la casa, en las calles, en la escuela; los adolescentes ni hablar, y los adultos también copiamos. Tenemos que cambiar la actitud”, no dudó en señalar.
— ¿Advierten ustedes que hay un incremento de la violencia respecto de años atrás?
—Sí, ha habido un incremento importante, al menos para nosotros. Empecé en la mediación en 1998, cuando fundamos el Centro de Mediación del Colegio de Escribanos, porque yo soy escribana. Desde entonces no dejamos de trabajar.
— Es decir que las instancias de mediación no solo son más porque hay más profesionales, sino por el contexto.
— Sí, claro. La mediación es un proceso que busca fomentar el diálogo y la comunicación entre las personas, que es lo que falta a los argentinos, que somos tan individualistas que ni siquiera nos saludamos en la calle. Entonces tenemos que incentivar eso. Poder sentarnos a hablar, mirarnos a la cara, y eso es lo que tienen que hacer las partes en conflicto.
— Ese incremento de la violencia, ¿a qué se lo puede atribuir?
— Creo que estamos todos muy apurados. Los jóvenes están muy apurados para avanzar, no quedarse sin trabajo, tener un peso más para afrontar los gastos de todos los días, para sostener su familia. Y eso genera un estado de excitación, angustia, desasosiego, que tal vez los más viejos podemos superar esos momentos. Los jóvenes están con eso, y los niños copian lo que ven en las casas, en las calles, lo que ven, lo que escuchan en la televisión, lo que ven en la escuela cuando discuten las maestras, todo eso lo ven. Los adolescentes ni hablar: siempre pasan en la televisión no solo películas violentas, sino también pasan las peleas entre adolescentes.
Yo tengo tres hijos varones y cuando iban a la escuela nunca me metí en la pelea entre chicos. Los chicos se pelean en las escuelas por figuritas, discuten por cosas sin importancia, era así antes. Pero no se pegaban, a lo mejor salían de la escuela y se daban dos o tres trompadas y se iban a su casa y se terminaba todo. Ahora la violencia está desatada de tal forma que van a la escuela con armas, utilizan las armas en las escuela. Esto es terrible. Y también tenemos que pensar que nosotros no tenemos la escuela que nos gusta, ni a los chicos ni a los grandes. Les gusta algunas cosas y otras no. Estuve leyendo un autor Ken Robinson, El Elemento. Dice que cada uno debe buscar su elemento, que no es otra cosa que la pasión, lo que a uno le gusta realmente hacer. Y habla de las escuelas, es un educador. Dice que desde la Revolución Industrial, la educación se ha caracterizado por exigir Matemáticas y Lengua, fundamentalmente. Si no, no pasás de grado. Esto viene de la Revolución Industrial, cuando se inventó el reloj para marcar las horas de trabajo, para saber cuánto rendía el trabajador dentro de la empresa.
Desde aquella época la educación sigue igual. ¿Por qué no permitir eso a los chicos, que tienen esa otra pasión, que les gusta el arte?
— Se aduce la necesidad de tener una base, o para aprender a pensar. Se necesitan de todas las materias.
— Se necesitan, pero relativamente. Uno tiene que aprender a sumar y restar, pero los algoritmos, ¿para qué sirven? Vos que estás trabajando ahora en esto. Agarrás una maquinita, porque las tecnologías también solucionaron eso.
— ¿Pero usted cree que por eso pasan las cosas en la escuela, o en realidad tiene que ver con otros factores ligados a fallas en el sistema de convivencia o responsabilidades?
— Si la escuela fuera diferente, no se necesitarían sanciones, porque los chicos irían contentos. Y en relación a la responsabilidad se la debemos crear a los chicos, en la casa y en la escuela. No solo en la escuela, y no solo en la casa. Tiene que ser un trabajo conjunto. La responsabilidad está ligada con la honradez, honestidad, la bondad, el amor. Son los valores que hemos perdido. Si uno va por la calle y quiere cruzar, yo recién pensaba cuando esperaba que cambie el semáforo peatonal para cruzar, pero la gente como no venían autos cruzaba en rojo. Eso es porque violan todas las normas, y los chicos copian, y los grandes también copiamos las actitudes de los demás.
— Se copia lo que aparece como más beneficioso, más productivo. Y la violencia tal vez sea una ventaja.
— Lo que nos ha perjudicado mucho, que provoca violencia y agresiones, y genera situaciones muy feas es la competencia, que es terrible, no solo en la escuela donde premiamos al que es mejor compañero, al que no molesta en clase. Siempre premiamos a uno, en desmedro de otros. Esa es la competencia maldita; pasa también en el deporte. Mi padre siempre decía ‘cuantos más escribanos haya mejor porque vos te va a tener que empeñar más y trabajar muy bien y así van a venir a buscarte, y los demás que se hagan cargo’.
— La competencia parece intrínseca para sobrevivir en determinados ámbitos
— La fomentamos de arriba para abajo, y de abajo para arriba. Pero cambiar es posible y uno lo puede experimentar a diario. Por ejemplo, cuando uno sonríe, tiene buenas maneras, las personas responden de la misma manera. En la cola de un banco, si Ud. dice ‘buen día, gracias, por favor, gracias por solucionarme un problema´, la gente queda muy contenta y responde de la misma manera. Pero es una actitud en la vida que tenemos que tener todos. Fundamentalmente en la familia, porque los chicos son muy preguntones y en las preguntas está la creatividad, y si somos creativos, vamos a salir adelante.
— ¿Los mediadores trabajan sobre un conflicto existente. Pero cómo se puede avanzar en la prevención de la violencia en la escuela, en los barrios, en la sociedad?
— Hay un autor, William Urich, negociador de Harvard y mediador. Dice que hay que prevenir los conflictos. Es la mejor tarea, antes que se desate el conflicto, y habla del tercer lado, que puede ser un padre, un tío, un vecino, un amigo, alguien que viene a ayudar a prevenir el conflicto con un vecino. Antes de pelear te dice ‘mirá, pensalo tranquilo, andá a caminar, imaginá el futuro con el vecino porque no te vas a ir de la casa y él tampoco. Hay que educar ese tercer lado, que somos todos, y así contener la ira, que es el peor de los sentimientos.
— Pensando en la prevención, ¿cómo se debería trabajar?
— Cambiar todos los programas de estudio, y también los códigos de convivencia, que dicen ‘el niño no puede, no puede, no puede... El maestro puede’. Hay que hablar en positivo, no en negativo. Preguntamos: ¿no querés ir al cine? En vez de ¿querés ir al cine? Otra cosa que nos daña es culpar al otro: no me dijiste que ibas a llegar tarde. Hay que cuidar mucho la manera de hablar.
En las comisiones vecinales trabajamos mucho y la gente está ávida de tener herramientas, porque no le gusta tener problemas. He ido a vecinales con muchos y complicados problemas y agradecieron que llevamos herramientas; diálogo, escuchar activamente, mirar cuando uno habla, que nos ponemos en su lugar, preguntas abiertas, para recibir información. Una vez el problema entre dos personas era un árbol, que el vecino decía que le tapaba los desagües. La mujer no lo quería sacar, nosotros le veíamos la forma, pero no. Resultó que el árbol lo había plantado su papá, lo vio crecer, entonces cómo lo iba a cortar. Finalmente lo sacó y plantó otro más lejos, pensando que sus nietos vean el día de mañana el árbol que ella plantó. No podés estar peleado con tu vecino.
— ¿Hay que crear esos espacios?
La gente los está creando, hay muchos donde la gente se reúne, convive, por ejemplo los maratones, que son un espacio espectacular, no es una competencia, no es para ganar. La gente va para pasar un buen momento, y también para hacer actividad física. También las fiestas populares con cantantes, esos son espacios muy ricos. En esos hay que contagiar, porque es por contagio. Tenemos neuronas que son espejos: copian lo que otros hacen y tenemos que tener mucha fortaleza para sacar lo malo y quedarnos con lo bueno. Cuando a uno le llevan malas ondas, hay que esquivarlos y esbozar comentarios positivos, salvar la situación. Y también hay que tener cuidado con las palabras: no hay que decir lo que pensamos, sino que tenemos que pensar lo que decimos.
Curso Resiliencia en la mediación
El Centro de Estudios y Análisis de Resolución y Transformación de Conflictos de la Facultad de Ciencias Económicas junto al Centro Integral de Administración y Resolución de Conflictos (Ciarc) organizan el curso de actualización para mediadores Resiliencia en la mediación.
Está homologado por el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, consta de 10 horas y se realizará el viernes de 8.30 a 13.30 y de 14 a 19. Será dictado por Graciela Curuchelar, abogada, escribana y mediadora.
Los interesados pueden dirigirse a la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias Económicas, Urquiza 552 de Paraná, teléfono (0343) 4222172 o 4232655 –interno 35– de lunes a viernes de 8 a 14 y de 15 a 20. O por correo electrónico a: [email protected].














